Estilo de vida

Claves que te harán una excelente oradora

Hablar en público no es tan complicado como piensas. Existen unas reglas básicas a cumplir.

  1. Estilo de vida

Hablar en público puede causar estrés a muchas personas. El miedo a dirigirse a tantas personas y trabarse o quedarse en blanco delante de ellas es una de las cosas más nos estresan antes de nuestra alocución.

Aunque hablar en público no es tan complicado como piensas, sí es cierto que existen unas reglas básicas a cumplir para hacer de tu discurso todo un éxito. Estos son nuestros siete consejos:

No improvises

Aunque creas que eres brillante, y por mucho que tu madre diga que tienes ese “don de la palabra”, nunca, pero nunca te presentes a una conferencia o presentación y dejes tu discurso a la improvisación. Porque, aunque puedes salir airoso, el efecto negativo puede ser devastador. Lo de improvisar, mejor dejárselo a Mariah Carey.

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Organízate

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Después de entender que improvisar no es una buena idea, toma papel y boli y comienza a crear tus esquemas. Cuando tengas preparado el primer boceto, las ideas fluirán con más facilidad hasta dar con los puntos correctos. No pierdas de vista que un buen discurso público debe tener una buena y potente introducción, los puntos clave del tema bien desarrollados y una conclusión igual de interesante (llamativa, impactante, lo que quieras, pero que no pierda la atención de los oyentes).

Mejor si se te entiende

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Todos hemos estado en algunas de esas charlas largas y aburridas que producían somnolencia. No quieres que la tuya sea una de esas, razón de más para que emplees un lenguaje sencillo y directo. Quieres captar la atención de los presentes, además de hacerles llegar un mensaje claro. El mensaje debe captarse con un par de enunciados, si las notas que tienes delante son un manuscrito, entonces tu discurso no está bien planteado.

Sé breve, por favor

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No quieres ser el sujeto que provoque comentarios tales como “esto es interminable” o “se hace pesado el muerto”. Diversos estudios coinciden y aseguran que el cerebro es capaz de prestar atención en ciclos de 20 minutos. Por eso, que tu soliloquio dure más de media hora puede ser una experiencia infernal para el público. Lo recomendable es que no excedas de los 15 minutos. En caso de ser una conferencia de más duración es importante hacer pausas teóricas, interactuar con el público o incluso un descanso de cinco de minutos.

La naturalidad gusta

No intentes pretender ser alguien que no eres. Es decir, si no eres gracioso, no eres gracioso. Y si no eres de los diplomáticos, entonces tampoco pasa nada. El problema llega cuando los demás notan que estás fingiendo, que no hablas con naturalidad, que tus gestos son forzados. Pierdes toda credibilidad.

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No abuses

De absolutamente nada: de los gestos, de las sentencias lapidarias, de las bromas, de la interacción con el público, de tu expresión corporal, de tu pausada voz… de nada. Uno ha de ser dinámico y eso se consigue con una conferencia intercalada.

No leas

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Aunque la frase no quedará igual de bien y pulida, la expresión espontánea es la que mejor llegará al público. Si vas a leer, entonces puedes quedarte en casa y mandar un pdf o un mail con tu discurso a los asistentes, es más cómodo cuando uno lee por su cuenta.