Petróleo

Los productores de petróleo se alían para disparar el precio del crudo

Rusia se une a la OPEP en su cruzada por volver a subir los precios del barril. El Brent supera los 48 euros por primera vez en más de un año.

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El 20 de enero el precio del barril de Brent rozó los 27 dólares, un precio que no se veía desde el año 2003… y que tardará tiempo en volver a verse. Esta tarde el crudo ha superado los 53 dólares, su nivel más alto desde octubre de 2015. En menos de 10 meses el precio del barril se ha duplicado, una subida que los países productores quieren mantener. En su cambio al euro, el precio del barril ha superado los 48 euros por primera vez desde agosto de 2015, hace algo más de un año.

El barril de Brent, la referencia europea y de buena parte del mundo, sube hoy en torno a un 2%, un avance impulsado por Rusia, que se une a los países de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) en su firme estrategia para disparar los precios. Vladimir Putin, presidente ruso, ha asegurado esta tarde en Estambul que su país “está preparado para unirse a las medidas para limitar la producción y hace un llamamiento a otros exportadores de petróleo a hacer lo mismo”.

Una congelación o un recorte en la producción es probablemente la única decisión apropiada para preservar la estabilidad en el mercado global de la energía

De esta forma Putin rompe su silencio sobre la oferta de la OPEP de unirse a su estrategia para congelar la producción y así hacer que la propia demanda termine por subir los precios del petróleo. “En la situación actual, creemos que una congelación o un recorte en la producción de petróleo es probablemente la única decisión apropiada para preservar la estabilidad en el mercado global de la energía”, ha explicado Putin en el Congreso Mundial de la Energía celebrado en Estambul.

Rusia es el mayor exportador del mundo de energía, aunque su principal fortaleza es la producción de gas. El país también ha hecho grandes esfuerzos para elevar su producción de petróleo, principalmente por los graves problemas que ha sufrido de balanza externa en cuanto dejaron de entrar los petrodólares que llegaban hasta 2014. En septiembre el país elevó su producción hasta superar los 11 millones de barriles diarios, el nivel más alto desde la caída de la Unión Soviética y se queda casi a la altura del mayor productor del mundo, Arabia Saudí, que actualmente extrae cada día 11,5 millones de barriles.

El regreso del cártel petrolero

El guiño de Putin a la OPEP ha servido, en un primer momento, para apuntalar la subida del precio del petróleo de las últimas semanas. El cártel petrolero celebra su próxima reunión semestral en noviembre y Putin confía en que apruebe limitar de forma clara su producción para así unirse a su estrategia. Esta cadena de acontecimientos supondría el regreso efectivo del cártel que ha sufrido daños muy severos por el auge de las nuevas técnicas de extracción (especialmente el fracking) y por la debilidad de la demanda global de crudo.

Sin embargo, la historia del petróleo también invita a la prudencia, ya que los propios países se han saltado en innumerables ocasiones los límites marcados a su producción. Hace dos semanas la OPEP acordó limitar su producción en una reunión informal a 32,5 millones de barriles al día. Un pacto que supone un escaso recorte (ya que hay meses que no alcanzan este ritmo de extracción) y que tiene que ratificarse en la reunión del 30 de noviembre.

Antes de juzgar el pacto, es necesario esperar a conocer las estimaciones de octubre para conocer si realmente los países productores de petróleo se están ajustando a sus propios límites. También es necesario esperar a ver si Rusia renuncia a una parte de la capacidad que ha instalado en los últimos meses para así reducir su producción.

Rusia ya acordó en febrero congelar su producción en un pacto firmado en Doha (Catar) con Arabia Saudí, Venezuela y Catar. Un acuerdo que no impidió a Putin elevar en los ocho meses posteriores el nivel de producción del país hasta máximos desde la URSS. En resumen, las declaraciones de Rusia y el resto de países de la OPEP tienen un impacto instantáneo en el mercado, pero tienen que concretarse con hechos.