Mark Zuckerberg con su esposa Priscilla Chan y su hija Max.

Mark Zuckerberg con su esposa Priscilla Chan y su hija Max. Facebook

Antonio Navalón

‘Millennials: dueños de la nada’... y de miles de millones

La polémica columna de Antonio Navalón dice que los millennials no quieren nada. Pero muchos de los milmillonarios más populares pertenecen a la generación que él desdeña.

Miguel Ángel Uriondo

Antonio Navalón probablemente no conozca millennials de éxito y por eso sea capaz de escribir de ellos con tamaña ligereza. Pero como es fácil compensar la falta de conocimientos con algo de educación, vamos a intentar darle a este individuo, con un pasado lleno de claroscuros, un pequeño muestrario de personas más valiosas que él. En lo moral, en algunos casos, y en lo económico en todos. Dice Navalón que “los millennials no quieren nada”. Excepto, en muchos casos, conquistar el mundo y mejorarlo.

Hace dos años, Mark Zuckerberg se colaba en un auditorio repleto de periodistas cargados de gafas de realidad virtual en Barcelona para hablar de su apuesta por ese segmento. Estamos hablando de un hombre de 33 años a quien puedes poner la etiqueta de millennial sin ningún problema, que fundó Facebook con 19 años y que ocupa la quinta posición de la lista de los más ricos de Forbes, con un valor neto de 61.500 millones de dólares.

¿Hablamos de esfuerzo? Ocupa una de las posiciones más altas en el ránking de la publicación dedicado a gente hecha a sí misma, sólo superado por gente básicamente salida de la pobreza como Eddie Lampert (Sears) u Oprah Winfrey.

¿Hablamos de valores? Navalón dice: “Esta generación que está tomando el relevo no tiene responsabilidades, ni obligaciones y tampoco un proyecto definido”. Zuckerberg, junto con su esposa, Priscilla Chan, se ha comprometido a donar en vida el 99% de sus acciones a causas sociales. En una carta abierta a su hija Max explicaron esta iniciativa y señalaron que se dedicarán a iniciativas destinadas a curar enfermedades, conectar a la gente, construir comunidades y desarrollar el aprendizaje personalizado. Y ya ha empezado.

Una lista inacabable

La lista de multimillonarios millennials se expande tanto como quieras mirar. Hablamos de Dustin Moskovitz, otro de los fundadores de Facebook que dejó la compañía en 2008 para emprender otros proyectos. y que también tiene una fundación con su mujer, Good Ventures.  

Tenemos a Evan Spiegel y Bobby Murphy, cofundadores de Snap (Snapchat), con sendas fortunas de unos 4.000 millones de dólares tras la salida a bolsa el pasado marzo. O a Kevin Systrom, cofundador de Instagram, con una fortuna valorada en 1.310 millones de dólares.

John Collison, con poco más de 25 años, es el milmillonario a sí mismo más joven del planeta. Junto a su hermano, Patrick Collison, de 28 años, pasó a la lista de ‘billionaires’ cuando su startup de pagos, Stripe, levantó una ronda que valoraba la compañía en 9.200 millones. Él y su hermano tienen 1.100 millones cada uno.

En China tenemos bastantes éxitos, como Wang Yue (Kingnet.com), Ying Shuling (Hero Entertainment), Xu Bo (Guangzhou Duoyi Network), Liu Ruopeng (Kuang Chi Science) o Lin Qi (Youzu.com).

Tecnología para millennials

Sí, muchos jóvenes milmillonarios lo son por sus empresas tecnológicas, pero ¿qué tipo de industria tiene recursos para favorecer este tipo de emprendimiento cuando hablamos de gente tan joven?

Travis Kalanick, CEO de Uber, está revolucionando el mundo del transporte gracias a su tecnología. No es millennial por muy poco, pero su primer empleado, Ryan Graves, que fue también CEO brevemente, sí lo es y tiene una fortuna valorada en 1.580 millones.

En España, los treintañeros no se han dado tanto a lo de ganar miles de millones, pero tienen un buen recorrido si nos limitamos a millones a secas. Carto, Hawkers u Ontruck han levantado rondas de decenas de millones, al igual que Typeform. Y otros compañeros de generación han vendido compañías por cientos de millones, como Ticketbis o Social Point.

¿Dueños de la nada? Póngame cuarto y mitad de nada mientras arrugo la tribuna de marras y la arrojo a la basura.