Emov, la última en aterrizar.

Emov, la última en aterrizar. Javier Liaño / EFE

Movilidad

Car2Go contra Emov: así es la batalla económica del ‘car-sharing’ en España

Con márgenes muy estrechos, ambas batallan por la rentabilidad en un escenario con precios muy bajos y un gran volumen de actividad.

Jesús Martínez

Uno lleva más de un año en el mercado español. Y el otro acaba de aterrizar. Car2Go y Emov han agitado el panorama de la movilidad en la capital madrileña. La batalla por conquistar un mercado, el del alquiler flexible por minutos de coches en el centro de la ciudad, no ha hecho más que empezar. Una pelea marcada por márgenes muy estrechos y precios muy bajos, que dejan la rentabilidad aún como un objetivo a medio plazo.

¿Cuáles son los ingresos de estas compañías? ¿Cómo abordan los costes sin convertir sus servicios en algo menos atractivo frente a otras alternativas? ¿Cuánto volumen de viajes han de atraer para acercarse a los beneficios? No son ecuaciones fáciles para ambas compañías y así lo reconocen sus directivos.

Los ingresos, marcados por bajos precios

La primera gran clave está en los ingresos. Estas compañías han arrancado su servicio en España con unos precios muy bajos. Car2Go lo hizo con 19 céntimos por minuto, una cifra que también fue referencia para su rival directo. La filial de Daimler decidió unas semanas atrás incrementarlo en 2 céntimos hasta los 21. Y en Emov, también lo plantean a medio plazo.

Ambas compañías reconocen que estos precios son de lanzamiento. “Los precios en el resto de las ciudades europeas oscilan entre 24 y 29 céntimos; el precio es muy bajo y, a estos niveles, claro que compromete la rentabilidad”, reconoce Fernando Izquierdo, responsable de Emov en España. Su homólogo en Car2Go, Orazio Corva, reconocía a EL ESPAÑOL el pasado mes de marzo que los precios anteriores eran “promocionales y difíciles de mantener a nivel económico”.

En los dos casos, la duración de los viajes está comprendida entre los 20 y 25 minutos. Es decir, el ingreso medio por cada uno de los servicios para las compañías (a tarifas entre 19 y 21 céntimos por minuto) es de un mínimo de 3,5 y un máximo de 5 euros. Las dos se guardan bien de no ofrecer guarismos de negocio y sólo se limitan a hablar de número de usuarios y de número de kilómetros recorridos por trayecto y en total, descartando aportar la cifra media de viajes al día que registran.

¿Y los costes?

A esos ingresos hay que imputar una serie de gastos. Algunos inherentes a contar con una flota de medio millar de coches aparcados en la calle, referidos principalmente a su mantenimiento y, sobre todo, a la recarga de las baterías de sus motores. Para ello cuentan con un numeroso equipo en la calle y en sus talleres o centros. En este caso, sólo Emov ofrece la cifra de su plantilla en Madrid: 130 personas.

Hay otro coste vinculado a los coches: el seguro. Es algo que ha despertado las críticas de no pocos usuarios en los últimos meses. La póliza contratada por ambas empresas es a todo riesgo pero con una peculiaridad: es con franquicia. Es decir, los primeros 500 euros de un siniestro deben ser abonados por el usuario. Se trata de una de varias condiciones polémicas. En este sentido, Izquierdo advierte: “Pretender que haya un seguro a todo riesgo sin franquicia es absolutamente inviable; para nosotros es un mal necesario”. Recuerda que están trabajando en modelos alternativos de cara al futuro para mejorarla.

¿Rentabilidad como utopía?

Ninguno de estos competidores ha hecho públicas las cifras económicas. Sí que advierten ambas: la rentabilidad sigue estando lejos. Hoy por hoy, estas compañías pierden dinero. “No creo que haya muchos servicios de este tipo rentables en otros mercados; es un negocio que hoy por hoy es tremendamente complejo y por el que todas las empresas que apuestan lo hacen mirando al futuro”, explica el responsable de Emov.

En este sentido, Izquierdo señala que hay una cifra que puede marcar la rentabilidad: 15 viajes por vehículo y día. “Es la cifra que se maneja; es decir, se necesita una alta ocupación de los coches, pues con pocos movimientos es dificilísimo hacerlo rentable”.

Desde Emov, que constituyeron la sociedad en octubre pero no lanzaron hasta tres meses después, no dan fecha para lograr esos beneficios en su cuenta de resultados. En el caso de Car2Go esperan lograrla a lo largo del próximo 2018. Y tras este objetivo se encuentra la subida de tarifas que hizo pública el pasado mes.

¿Cómo gestionar así la expansión?

Con estos números, ¿cómo se puede abordar el crecimiento geográfico? Hasta ahora, estas empresas se han concentrado en Madrid y, especialmente, en la zona que delimita la M-30 (en el caso de Emov se expande a otras zonas como la Ciudad Universitaria y la zona entre la calle Alcalá y la de Arturo Soria hasta su confluencia con el nudo de Manoteras). Su objetivo ha sido crecer en una zona muy concreta. Pero su ambición es crecer.

En el caso de Car2Go ya ha mantenido conversaciones con Barcelona, como otro de los destinos. Su rival mira también otros mercados como Valencia o Sevilla, junto con otros países como Portugal. Su responsable insiste en la dificultad de mantener un servicio como este, cuya clave es el volumen de actividad y cuya rentabilidad está hoy por hoy en entredicho, abriendo otros mercados.

Dos gigantes del motor detrás

Para abordar un escenario como este, ambos proyectos tienen detrás a sendos grupos automovilísticos cuyas apuestas son más a largo plazo. Y ambos se han apoyado en un socio industrial especializado. Daimler creó Car2Go como el resultado de una joint-venture con sede en Alemania junto a Europcar, la compañía europea de alquiler ‘tradicional’ de vehículos. En su caso, PSA (la dueña de Peugeot y Citroën) se ha unido a Eysa (Aparcamientos y Servicios SA), compañía de servicios de movilidad y estacionamientos que explota parte de la zona azul en Madrid, para crear Emov desde España y con ambición de crecer fuera de las fronteras de este mercado.

Estos y otros grandes del sector del motor apuestan por este negocio, pero siempre mirando al futuro. Hoy es una actividad que genera pérdidas y difícil de gestionar. “Esperamos que haya una evolución de la tecnología que permita optimizar más el servicio y mejorar la cuenta de resultados”, resalta el responsable de Emov. Ese y el crecimiento de la base de usuarios es su gran esperanza en este camino.