Crisis del gigante andaluz

Moody’s cuestiona el plan de rescate de Abengoa: “Su viabilidad sigue siendo incierta”

Considera que la propuesta pactada con los acreedores permitirá una estructura de capital “más sostenible” pero pone el foco en sus necesidades de liquidez.

Instalaciones de Abengoa en Sevilla.

Instalaciones de Abengoa en Sevilla. Reuters

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Moody’s no ve con buenos ojos el plan de rescate de Abengoa. Un acuerdo que ha llevado meses de negociaciones con bancos acreedores y bonistas y que le genera serias dudas por las elevadas necesidades de liquidez que requiere la empresa andaluza. Actualmente, el rating que concede a Abengoa es Ca (cercano a la insolvencia pero con opciones de recuper parte de la inversión) con perspectiva negativa.

“Creemos que la propuesta de reestructuración, si es completamente ejecutada, es probable que derive en una estructura de capital más sostenible con una carga de intereses significativamente menor para Abengoa”, indica. Ese es su mayor halago al acuerdo pactado por la empresa con las entidades financieras y los bonistas. “Pero también creemos que el éxito del plan de viabilidad continúa siendo incierto”.

“En primer lugar, consideramos que el perfil de liquidez de Abengoa después de que complete con éxito su reestructuración financiera seguirá siendo un reto para el grupo”, argumenta Moody’s. ¿Por qué? Porque Abengoa cifra las necesidades de liquidez para el periodo 2016-2017 en 830 millones de euros, que financiará a través de la venta de activos y una nueva inyección de fondos por parte de sus acreedores. Sin embargo, si no consigue vender todos los activos o la valoración de los mismos cae, esa proyección puede ser difícil de conseguir, según teme Moody's.

Las piedras en el camino

“Creemos que hay condiciones ligadas a la reestructuración financiera que, si no se logran, pueden retrasar o impedir la capacidad del grupo de ejecutar sus planes”, indica la firma. Por un lado, señala la exigencia legal de lograr el apoyo al rescate de, al menos, el 75% de la masa acreedora, algo que la compañía sí ve factible. Además, también señala que debe acordar con sus proveedores el retraso en los pagos, además de una quita. A estos retrasará el pago 688 millones. “En este momento, hay poca visibilidad respecto a qué nivel de apoyo tiene el plan de viabilidad por parte de los acreedores y los proveedores”, indica Moody’s.

“Finalmente, creemos que incluso cuando se complete la reestructuración, el apalancamiento consolidado de Abengoa seguirá siendo alto. Incluso aunque el grupo sea capaz de generar los niveles de caja que espera y logre la venta de activos que tiene programada, incluida Atlántica Yield [su negocio en Estados Unidos] su deuda se mantendrá un múltiplo de 10 veces Ebitda (resultado bruto de explotación) hasta 2020”, explica la agencia de rating.

A día de hoy, antes de que se ejecute su refinanciación, la deuda de Abengoa ronda los 9.000 millones de euros. Sobre esa cifra, los acreedores deben aprobar una quita de hasta el 97% o intercambiar una parte de la deuda por nuevos instrumentos. Por este motivo, Moody’s asegura que necesita más “detalles” sobre compañía para revisar sus expectativas y el rating que mantiene sobre Abengoa.