Competencia

La guerra de las gasolineras: sin empleados, llenar el depósito es un 3% más barato

La CNMC insta a acelerar la liberalización del sector para favorecer la competencia y bajar los precios.

Un conductor reposta su propio coche.

Un conductor reposta su propio coche.

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Nuevo capítulo en la ‘guerra’ de gasolineras. La decisión de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) de pedir la retirada de la legislación que veta a las estaciones de servicio sin trabajadores supone un paso más en una disputa que tiene su origen en la lucha de precios, hasta un 3% menor en este tipo de estaciones de servicio, según un estudio de la Agencia Ejecutiva de la Comisión Europea de Sanidad y Consumo.

La proliferación de este tipo de gasolineras ‘desatendidas’ ha desatado una feroz competencia en los últimos tiempos que la normativa de una decena de comunidades ha intentado limitar. No obstante, esta rivalidad "siendo beneficiosa para los usuarios por generar incentivos en los precios, en la calidad y en la innovación, se encuentra en peligro en distintos territorios de España”, alerta la CNMC.

En relación a los precios, según un estudio realizado para la Agencia Ejecutiva de la Comisión Europea de Sanidad y Consumo, tras analizar 14 países del entorno de la Unión Europea, en 13 de ellos los precios de venta al público de las estaciones de servicio desatendidas eran menores, arrojando un diferencial medio de precios de 1,9% en la gasolina y de 2,7% en el gasóleo para automóviles.

Un 3% de ahorro

En España esta diferencia es aún mayor, con una diferencia de precios del 1,4% en la gasolina y del 3% en el gasóleo menor que al hacerlo en una estación tradicional. Las diferencias de precios más significativas se encuentran en Bélgica, donde repostar gasóleo en una estación ‘desatendida’ puede conllevar un ahorro de más de un 7%, Austria y Noruega. Sólo Grecia es el único país de los analizados donde el precio de la gasolina es mayor en las estaciones de servicio 'desatendidas', un 1,3%.

El aumento paulatino de este tipo de gasolineras ha provocado que cada vez sean más las comunidades autónomas que han dictado leyes que obligan a este tipo de estaciones a contar con la presencia física de, al menos, una persona. Entre los motivos que han llevado a la implantación de este tipo de medidas se encuentran la protección del consumidor, el cuidado del medio ambiente y el mantenimiento de empleos, argumentos a juicio del supervisor “contrarios a la evidencia empírica e incongruentes con la amplia tradición de las estaciones de servicio que operan desde hace décadas en las cooperativas agrícolas en España”.

La Agrupación Española de Vendedores al por menor de Carburantes y Combustibles (Aevecar) y la Asociación de Empresarios de Estaciones de Servicio de la Comunidad de Madrid (Aeescam) han calificado de "increíble" el informe de la CNMC considerando que este tipo de estaciones, además de fomentar la destrucción de puestos de trabajo, "desprecia la capacidad profesional de los operarios del sector.

Argumentos que, según la Asociación Nacional de estaciones de servicio automáticas (Aesae), “no se sostienen”. “No se trata de una destrucción de empleo sino de transformarlo en empleo cualificado”, asegura su presidente, Manuel Jiménez. “Sería como exigir a un banco que sustituyese los cajeros automáticos por empleados”, ejemplifica.

La CNMC se basa en estos datos para asegurar que este tipo de normativas “refuerza la elevada concentración” del sector de carburantes en España, localizado principalmente en los tres grandes operadores con capacidad de refino (Repsol, Cepsa y BP) y facilita la imposibilidad de entrada de nuevos competidores en el mercado por una estructura de costes inasumible, circunstancia que da lugar a estructuras de precios ineficientemente elevadas y poco competitivas, que restringen la libre competencia.

De hecho, las principales quejas entre los usuarios están relacionadas con el precio de los carburantes. En concreto, y según un informe de la Comisión Europea, de las quejas de los consumidores recibidas, un 51% se encontraban relacionadas con el precio, un 31% con la calidad del carburante y un 11% con prácticas comerciales desleales.

“La consiguiente aparición de nuevas estaciones de servicio, con modelos de negocio innovadores, está teniendo ya en el corto plazo efectos favorables para los consumidores. La mayor tensión competitiva generada por estos nuevos entrantes beneficia a los consumidores y permite mejores precios ante una misma calidad”, afirma el supervisor.

Alcanzan el 5% del total

Pese a todo, este tipo de estaciones de servicio, aquélla en la que no existe personal en la instalación y el suministro al vehículo lo realiza el usuario, siguen siendo una minoría en España. En nuestro país, el 64% de las gasolineras pertenecen a los grandes operadores mayoristas. Según los datos de la Aesae, existen en torno a 300, lo que supone alrededor del 5% del total. Se trata de un dato muy por debajo de otros países de la Unión Europea, como Dinamarca o Suecia donde este tipo de establecimientos supera el 60%. Tan sólo tres países presentan un porcentaje menor que España: Alemania con un 4,6%, Reino Unido con un 2,9% e Italia, con un 0,7%.

Casi una decena de comunidades autónomas han desarrollado regulación contra este tipo de establecimientos. Uno de los casos es Navarra, que especifica que “todas las instalaciones de venta al público de gasolinas deberán disponer en la propia instalación mientras permanezcan abiertas y en servicio de, al menos, una persona responsable de los servicios que en ella se prestan”.

Entre las comunidades que han implantado medidas similares se encuentran además Andalucía, Castilla La Mancha, Baleares, Murcia, Comunidad Valenciana, Aragón y Asturias, a las que se les ha unido recientemente Madrid o Extremadura, que tiene la normativa en proyecto.

Legislaciones que han sido denunciadas en los territorios por la asociación. “Las comunidades que tienen esta legislación no la pueden aplicar. De hecho, ninguna la está aplicando, asegura Jiménez, que explica la instauración de este tipo de medidas debido a la presión de las compañías tradicionales. Aesae además ha renunciado a España ante la Comisión Europea por no actuar a favor de la competencia, explican desde la asociación.

El debate sobre la seguridad

Otro de los factores que argumentados para la obligatoriedad de personal en una estación de servicio son los accidentes. A este respecto, la CNMV señala en su informe que “en Francia, así como en otros países tales como Estados Unidos, Italia, durante un período que abarca cincuenta años sólo el 8% de los accidentes se produjeron durante la maniobra de repostaje a usuarios”.

“Posiblemente las estaciones desatendidas sean más seguras que las tradicionales”, argumenta Jiménez, basándose en elementos como la extinción automática de incendios o los tanques de doble pared.

Además de ello, el supervisor compara este tipo de establecimientos con las cooperativas agrarias presentes por toda España, que llevan actuando de manera desatendida desde hace años, sin que “se haya tenido conocimiento de accidentes como consecuencia de la falta de personal” en el servicio.