Banco de España

El Banco de España pide otra reforma laboral que reduzca la protección a los indefinidos

La entidad propone una batería de reformas que eleven el crecimiento potencial de la economía y generen empleo.

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde

El Banco de España ha publicado su Informe Anual en el que hace un repaso de la economía española y propone una serie de reformas destinadas a consolidar el crecimiento y a crear empleo. Estas son sus recetas:

1. Profundizar en la flexibilidad laboral

El primer punto en el que se centra el Banco de España es en el del mercado laboral. Para la entidad, las reformas laborales, “especialmente la de 2012” facilitaron la moderación salarial, lo que ha resultado “crucial para la recuperación de la competitividad de la economía española y del empleo”, explica en su Informe Anual. Según sus análisis, “la flexibilidad salarial resulta esencial para sostener la actual senda de creación de empleo”.

A pesar de los avances, el Banco de España destaca el alto nivel de paro y los niveles de temporalidad que hay en el mercado laboral español, por lo que pide “actuaciones adicionales que permitan a las empresas optar por una adecuación de las condiciones laborales a su situación específica y refuercen su flexibilidad interna”.

Al mismo tiempo, la entidad considera prioritario que el Gobierno adopte medidas encaminadas a reducir la elevada temporalidad del mercado laboral español. Para lograrlo pide “potenciar el atractivo de la contratación indefinida”, que se conseguiría limitando la protección de los trabajadores, de modo que consiga “evitar que una excesiva protección de este tipo de empleo (indefinido) acabe desincentivando la creación de puestos de trabajo estables”.

2. Ajuste presupuestario

Otro de los puntos imprescindibles para el próximo presidente del Gobierno es avanzar hacia la consolidación fiscal. Aquí la entidad da un pequeño ‘tirón de orejas’ al Gobierno por elevar el déficit en 2015. Aunque en términos absolutos se redujo del 5,9% de 2014 al 5,1% del PIB, “se debió exclusivamente a la mejora cíclica de la economía”, apunta el Banco de España. Si no se tiene en cuenta el ciclo económico, el déficit estructural primario (sin tener en cuenta el pago de intereses) aumentó en un 1% del PIB, unos 10.000 millones de euros más de déficit.

La entidad alerta de que “los retos que para el conjunto de la economía plantea el desequilibrio fiscal existente, incluso bajo la perspectiva de su reducción gradual, no deben minimizarse”. El elevado endeudamiento del sector público reduce la capacidad de actuación de los Gobiernos y, además, puede poner en dificultades al país por las necesidades de refinanciación que tiene cada año. Para corregir poco a poco esta situación, el Banco de España cree que todavía tienen que aplicarse ajustes “significativos” en las finanzas públicas.

El Gobierno debería centrarse en racionalizar el gasto para hacerlo más eficiente y también reorientar el sistema tributario hacia los impuestos indirectos (como el IVA) que permitan dar más estabilidad a la recaudación.

3. La productividad

Este es uno de los puntos en los que más insiste el Banco de España: la productividad, que es clave para “la mejora del crecimiento potencial de la economía en el medio plazo”. Estas son las políticas que se tienen que poner en marcha hoy para que el país pueda beneficiarse de sus efectos en unos pocos años. “Este debe ser un objetivo primordial de las reformas en los mercados de productos y de trabajo”.

Para conseguir estas mejoras de la productividad es fundamental “mejorar la regulación de ciertos sectores cuyo funcionamiento resulta esencial para la actividad empresarial”. El ejemplo que pone el Banco de España es el mercado eléctrico, donde “se han aprobado algunas reformas en los últimos años, pero otras están aún pendientes”.

En el caso de la inversión pública, la entidad pide una “selección rigurosa de los proyectos de infraestructuras” para no repetir algunas de las apuestas realizadas en las dos últimas décadas y que han resultado un fiasco para el Estado.