Cuentas públicas

Así es la ‘herencia envenenada’ que deja Rajoy

Deja al próximo gobierno el segundo déficit más alto de la Unión y una posible multa por incumplir sus compromisos.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy Reuters

En la última sesión de control al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el entonces candidato del PP y hoy presidente en funciones, obtuvo una importante “lección”: “No se pueden generar falsas expectativas sobre la realidad cuando no es verdad”. Rajoy prometió a los españoles y a Bruselas que cumpliría con el objetivo del déficit, pero esta expectativa resultó ser falsa. El jueves Eurostat publicó el dato del déficit: un 5,1% del PIB cuando el objetivo era del 4,2%. Un desliz de 9.000 millones de euros.

“Zapatero deja una herencia envenenada” aseguró el líder de los populares y el presidente resignado reconoció que no estaba “en absoluto satisfecho” con el balance de su segunda legislatura. Ahora es Rajoy quien deja su herencia -como acusó el líder socialista Pedro Sánchez hace pocos días- y no tiene nada que envidiar a la de su predecesor y no sólo por el desempleo, que también se queda “casi en 5 millones de parados”. La papeleta que tiene el próximo Gobierno es la de asumir las consecuencias de cuatro años de incumplimiento de los compromisos del déficit. Bruselas no quiere ahogar a España y ha permitido un ajuste más suave, pero a cambio pedirá responsabilidades al próximo ejecutivo.

La Comisión Europea está esperando a que España tenga gobierno para exigir las reformas necesarias para cumplir con el déficit, ya que en el Programa de Estabilidad actual no se exigen más ajustes que los que ya anunció el ministro de Hacienda. “En coherencia con un Gobierno en funciones, no se incluyen medidas para reducir el déficit público”, explicó el ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, “toda la reducción viene del ciclo económico”.

Pero la herencia envenenada que tendrá que asumir el nuevo ejecutivo es una posible multa a España por incumplir sus compromisos de reducción del déficit. La Comisión Europea no está dispuesta a premiar a un país tan incumplidor como España con un nuevo objetivo de déficit más flexible, y menos cuando es el país de la Unión Europea con un desfase más elevado en las cuentas públicas, sólo superado por Grecia. La multa a la que se enfrenta el país puede alcanzar el 0,2% del PIB, esto es, unos 2.000 millones de dólares.

El incumplimiento del déficit público de 2015 podía haberse limitado mucho si el Gobierno no hubiese aprobado una rebaja de impuestos que el resto de partidos calificaron como “electoralista”. En total, el impacto de los cambios impositivos tuvo un impacto sobre los ingresos públicos de 7.800 millones de euros, cifra con la que se podría haber limitado la desviación de 9.000 millones sobre el objetivo.

El milagro de los estabilizadores

El nuevo Plan de Estabilidad de España fía la mayor parte de la reducción del déficit a los estabilizadores automáticos, como trasladó el ministro de Economía en funciones al Congreso el pasado martes. Los estabilizadores automáticos son todos los elementos fiscales del Estado (tanto de ingresos como de gastos) que van en contra del ciclo económico y que, como su nombre indica, ayudan a estabilizar la economía.

De modo que cuando hay crecimiento, la política fiscal se vuelve contractiva y, a la inversa, cuando hay recesión, se vuelve expansiva. El ejemplo habitual por la vía del gasto es la partida del desempleo, que aumenta en las crisis y disminuye en las fases de crecimiento. En cuanto a los ingresos, cualquier impuesto suele ser representativo, por ejemplo el IVA, cuya recaudación aumenta en los ciclos expansivos por el aumento del consumo y, al contrario, se reduce en las recesiones.

Los estabilizadores automáticos son la gran esperanza de Bruselas en que España pueda reducir su déficit: para este año se espera que aporten un punto entero del PIB, esto es, 10.000 millones de euros, y para 2017 se añaden 0,7 décimas, 7.000 millones. En 2015 y con la economía en la parte más alta del ciclo, con un crecimiento del 3,2%, el gasto público no disminuyó, sino que aumentó en 5.380 millones de euros. Las autonomías podrán gastar este año un 1,8% más, por lo que será muy complicado que el gasto público no vuelva a incrementarse en 2016.

¿Serán suficientes los estabilizadores automáticos para reducir el déficit en 17.000 millones d euros entre 2016 y 2017? La duda es razonable. Y más si se tiene en cuenta que el Gobierno ha rebajado la previsión de crecimiento hasta el 2,7% para este año y al 2,7% para el próximo. Y además, ha revisado al alza el paro, en dos décimas, hasta el 19,9% para este año y en 2017 estará todavía en el 17,9%.

Todo esto teniendo en cuenta que los planes salgan bien y que la actividad económica mantenga un cierto dinamismo. Esto en un entorno en el que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ve que “las previsiones económicas para la eurozona se han inclinado a la baja”. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) y la Comisión Europea todavía esperan a recibir todos los datos para emitir su opinión en cuanto a las cuentas presentadas por el Gobierno.

Rajoy se comprometió a dejar la Presidencia con el déficit del Pacto de Estabilidad listo para cumplirse. Esto es, con los Presupuestos para 2016 que dejó firmados en septiembre tendría que haber garantizado que el déficit se quedaría ya por debajo del 3%, en concreto, en el 2,8%. La realidad es que este año el déficit ascenderá hasta el 3,6% del PIB y eso después de las medidas extraordinarias de los últimos meses: recortar 2.000 millones en el gasto del Estado y aplicar la regla del gasto a las autonomías.

Del déficit a la deuda

La herencia que recibió Rajoy era un déficit público en el 9,6% del PIB (con cuatro décimas de ayudas financieras) y la que deja es un desfase del 5,1% del PIB (con una décima de ayudas financieras), según los datos publicados por Eurostat. En millones de euros, el déficit ha pasado de 101.260 millones de euros en 2011 a 54.960 millones en 2015, un recorte del 45,7%. A pesar de los esfuerzos, el recorte del déficit ha estado en línea con el del resto de países de la eurozona, donde se ha reducido el déficit en un 47,2%.

Los esfuerzos para recortar el gasto público se acabaron en 2015, año electoral, lo que podría conllevar la multa para España. En concreto, el gasto del conjunto de administraciones públicas aumentó en 5.380 millones de euros, un 0,65% más que en el ejercicio anterior, según los datos revisados por Eurostat. En el conjunto de la legislatura, el recorte del gasto público en España ha sido del 4,45%, un esfuerzo inferior al de otros países del euro, como Irlanda (4,71%), Grecia (-13,24%) y Chipre (-14,98%).

Todos estos años de déficit han llevado a la deuda pública a niveles que sólo son sostenibles gracias a los tipos de interés tan bajos que ha establecido el Banco Central Europeo. Con Rajoy, la deuda pública se ha elevado en 330.000 millones de euros, hasta superar el billón de euros, el dato más alto de la historia, según los datos revisados el jueves por Eurostat. De este modo, en los cuatro años de Rajoy en La Moncloa, el pasivo de las administraciones públicas se disparó en un 44%, sólo hay cuatro países en la Unión Europea en los que aumentó más rápido: Estonia, Bulgaria, Eslovenia y Chipre.

De este modo, la deuda pública con Rajoy subió casi lo mismo en una legislatura que las dos legislaturas de Zapatero. Mientras que con el Gobierno del PP subió en esos 330.000 millones de euros, con el Gobierno socialista aumentó en 355.000 millones de euros. Sin embargo, el mandato de Zapatero tiene dos legislaturas diferenciadas: la de la burbuja y la del pinchazo. En la primera de ellas (entre 2004 y 2008) la deuda pública se redujo en 9.300 millones de euros, mientras que en la segunda, se disparó en 365.000 millones de euros.