Transporte

Uber ante su estreno con un nuevo servicio: "No tiene fisuras legales"

La compañía arranca hoy con licencias VTC y tratará de conquistar el mercado con descuentos de hasta el 40% respecto a empresas "tradicionales" del sector.

Aplicación de Uber

Aplicación de Uber

Diciembre de 2014. Un juez de Madrid arrojaba un jarro de agua fría sobre las aspiraciones de la estadounidense Uber. Su plataforma de transporte entre particulares era suspendido cautelarmente entre denuncias por competencia desleal por el taxi. Un año y tres meses después, la compañía sale de nuevo a escena. Vive hoy un reestreno con un nuevo producto basado en las licencias de VTC. Defienden que se trata de un servicio “sin fisuras legales”, pese a los problemas sufridos por tecnológicas similares como Cabify. Y persigue ganar cuota de mercado con descuentos de hasta el 40% respecto a los precios de empresas ‘tradicionales’ de este sector de transporte privado con conductor.

Han pasado cinco meses desde que la empresa entonara el ‘mea culpa’: “Quisimos correr demasiado”. Después de la autocrítica llegaba el anuncio: volvían a la vida con un nuevo servicio. Hoy llegó el momento de volver a arrancar. Y lo harán en Madrid, con toda la atención del sector del taxi puesta sobre su modelo.

Cómo funciona el servicio

El funcionamiento del servicio es similar al de otros operadores del sector. La aplicación pondrá en contacto a viajeros y conductores. Los primeros podrán consultar a través de la app qué chófer tiene más cerca y reservarán un trayecto previamente.

¿Y los precios? Hay dos variables para su cálculo: tiempo y distancia. Cada minuto se cobra a 10 céntimos de euro. Y cada kilómetro a 1,20 euros. Existe una tarifa mínima de 5 euros. Según los cálculos de la compañía, el coste medio es un 30% inferior a lo que te puede costar el mismo trayecto en un taxi y un 40% en el caso de traslados prefijados como el caso de los que se ejecutan desde el aeropuerto (20 euros frente a 25 de otras aplicaciones).

25% de comisión

Estas cantidades serán cobradas, según explica la compañía, por el conductor, que es el encargado de expedir una factura que justifique el servicio. A partir de ahí, pagará la comisión correspondiente a la empresa estadounidense, que será del 25% del total del importe, según adelantó EL ESPAÑOL en diciembre.

Si el precio final respecto a los competidores es sensiblemente inferior aún con la comisión del 25% (muy superior a otros ‘jugadores’), ¿dónde está el negocio para los conductores? “Le sale rentable estando el menor tiempo posible parado”, explica el portavoz de la empresa. Según explica, en las alternativas ‘tradicionales’, gran parte del tiempo del profesional es “improductivo”.

Al conductor le sale rentable el servicio estando el menor tiempo posible parado

Gracias a la tecnología de la empresa, basada en mapas dinámicos para detectar la demanda de servicios en tiempo real, el chófer tendrá “el menor tiempo posible” sin servicios. “Las empresas tradicionales de VTC han vivido un cambio importante de mentalidad: han entendido que se está pasando de un modelo de pocos viajes más caros a otro de más viajes pero más asequibles”, apunta Fernández.

Sin cifras de conductores

Para poner en marcha el servicio, la compañía ha contactado en los últimos meses tanto con profesionales autónomos con licencia VTC como con empresas que agrupan a conductores. ¿Cuántos han logrado reclutar en esta primera fase? La compañía se niega a dar la cifra. Pero su portavoz en España, Yuri Fernández, advierte: “El potencial de Madrid es inmensamente mayor que otras capitales tanto por las licencias que hay hoy como por los conductores que tenemos”.

Varias fuentes del sector hablan de en torno a 400 licencias, lo que representaría algo menos de un tercio de todo el mercado (se estima que hay 1.500 en Madrid). Cada uno de ellos firma un contrato en el que no hay exigencias de exclusividad, ni de número de horas mínimas. Pero sí se les requerirá el documento de alta en la Seguridad Social, un informe sobre antecedentes penales, la ficha técnica del vehículo y la vigencia del seguro.

El potencial de Madrid es inmensamente mayor que otras capitales tanto por las licencias que hay hoy como por los conductores que tenemos

Uno de los aspectos más criticados por taxistas es el de la tributación. Les han acusado de no pagar impuestos. Ante este escenario, la compañía ha tratado de poner negro sobre blanco con un acuerdo con la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), que facilitarán los trámites relativos a la fiscalización de la actividad económica de los autónomos. “Todas las operaciones y transacciones se producen a través de la plataforma, de manera que son completamente trazables y fácilmente fiscalizables”, apuntan desde la empresa.

La intermediación, clave

Una de las claves de este modelo tiene que ver con la intermediación en el transporte. Es, precisamente, una de las causas que han llevado a Cabify ante el juez tras la denuncia de una de las asociaciones del taxi. Y es un asunto que tiene sobre la mesa un juez del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE): empresas como Uber o Airbnb, ¿son empresas de transporte y alojamientos turísticos o una plataforma que pone en contacto a oferta y demanda?

Desde la empresa se niegan a cambiar su actividad para amoldarse a lo que hacen algunos de sus competidores. “Nuestra propuesta de valor es que conectamos conductores y pasajeros; no vendemos viajes”, reconoce Fernández, en referencia a la decisión de firmas como Cabify de establecerse como agencia de viajes para poder cobrar e intermediar sin incumplir la legislación española.

Para él, Uber, a través de este servicio X, no ejerce como una compañía de transporte sino como una plataforma digital que pone en contacto a oferta y demanda. “Somos un canal de marketing para los conductores, sin más”, apunta.

Madrid, único mercado

En los planes de la empresa hoy por hoy sólo está Madrid. El lanzamiento de este miércoles tiene a la capital como su único destino. ¿Habrá una mayor expansión? No. Al menos, a corto plazo.

Más allá del mercado, la compañía seguirá en su batalla por tratar de ampliar el límite de licencias de VTC (una por cada 30 de taxis). Es algo que también exigió la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) en su último informe sobre la economía colaborativa, en el que señaló el “monopolio” existente hoy en el taxi.

Los taxistas, a la expectativa

Ante todos estos movimientos, en el lado del taxi estarán vigilantes. José Andrés Díez, abogado de la Asociación Madrileña del Taxi que llevó el caso de la denuncia contra Uber por competencia desleal, advierte de que habrá la clave está en la intermediación. Si ésta existe, habrá razón para demandar. Sólo si eso ocurre podría haber denuncia fundada por parte del sector del taxi.

“No creemos que haya una crítica muy grande y no esperamos mayor reacción que la normal que tiene un servicio nuevo que rompe con lo establecido”, concluyen desde Uber.