Reestructuración

Abengoa logra el apoyo del 75% de los acreedores para evitar el concurso

Solicitará la protección de la ley de quiebras estadounidense para asegurar sus filiales norteamericanas.

Instalaciones de Abengoa en Palmas Altas (Sevilla).

Instalaciones de Abengoa en Palmas Altas (Sevilla). Reuters

Ya han pasado cuatro meses desde que Abengoa se colocó al borde del abismo. Y parece que ha logrado evitar la caída. Al menos, por el momento. Más del 75% de los acreedores de la compañía andaluza, en concreto el 75,04%, mostró este domingo su apoyo al plan de salvamento, según ha comunicado este lunes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Un porcentaje que resulta imprescindible para que la empresa pueda seguir adelante, continúe con las negociaciones y logre su reestructuración definitiva.

No significa, por tanto, que todo esté hecho, pero está más cerca. La empresa logra así salvar un nuevo ‘match ball’ de los varios que ha tenido que ir superando a lo largo de estos cuatro meses.

Ahora, una vez la empresa cuenta con el respaldo de tres de cada cuatro acreedores para seguir negociando, buscará llegar a un acuerdo definitivo. Para ello, tiene un plazo de hasta siete meses, pero espera acelerar los tiempos y lograrlo antes del verano, según señalan fuentes próximas a las negociaciones.

Quiebra bajo control en EEUU

Se abre, de este modo, un periodo denominado ‘standstill’, un tiempo de 'espera’ por el que acreedores y empresas muestran su buena voluntad para seguir negociando hasta lograr el acuerdo definitivo al mismo tiempo que se empiezan a implementar medidas para sacar adelante la empresa. Éstas pasan por inyectar de liquidez a la compañía y acelerar las desinversiones. Por ejemplo, Abengoa explica que este 'standstill' le permite "dejar en suspenso el ejercicio de determinados derechos de resolución y vencimiento anticipado de financiaciones".

Además, va a colocar "bajo protección" sus negocios en Estados Unidos. Lo hará solicitando para sus filiales estadounidenses el Capítulo 11 de la ley de quiebras de ese país.

Básicamente, funciona de forma similar al preconcurso de acreedores en España, evita que tengan que hacer frente a pagos y que algún acreedor solicite la liquidación, a cambio de negociar un plan de salvamento bajo supervisión judicial. Para todas las filiales, indica, solicitará el Capítulo 15 de la misma ley, con el objetivo de hacer extensiva la protección y homologación del acuerdo en este país.

Liquidez para pagar las nóminas

La inyección inicial de liquidez que necesita la empresa ya se pactó la semana pasada. La compañía cerró un acuerdo con algunos de sus tenedores de bonos que aportarán más de 137 millones de euros. La operación se canaliza a través de una de las divisiones de Abengoa, la de concesiones.

El aporte de dinero adicional, necesario para que el grupo pague a sus trabajadores (ya retrasó el cobro de la nómina de febrero) y a algunos de sus proveedores, conlleva una alta factura para la empresa andaluza. Como garantía (en caso de que no pagara) ha puesto 14 millones de acciones de Atlantica Yield, la filial de Abengoa que cotiza en Estados Unidos, considerada la joya de la corona y que también está como garantía de otros préstamos anteriores.

El préstamo de 137 millones, que vence en septiembre de este año, conlleva, además un interés muy elevado (del euribor más un 15%) y un interés de demora del 5%. Los prestamistas son firmas de inversión que, en su mayoría, tienen sede en Luxemburgo. Entre ellas están 683 Capital Partners, Arvo Investment, CCP Credit Acquisition Holdings, Lajedosa Investments, Potter Netherlands Coöperatief, SPV Capital, Attestor Capital y Oak Hill.

Reestructuración histórica

Llegar a un acuerdo con los bancos y bonistas, que terminarán acaparando el accionariado de la empresa si se cumple la hoja de ruta, no ha sido ni mucho menos fácil. Entre otros aspectos ha conllevado la eliminación de Felipe Benjumea como hombre fuerte de Abengoa. El expresidente del grupo andaluz cesó en septiembre pero, de facto, seguía sobrevolando las negociaciones hasta hace menos de un mes.

Los acreedores decidieron entonces cortar lo sano. Obligaron a Benjumea a cesar como asesor de la empresas y sustituyeron a su recambio en la presidencia. José Domínguez Abascal, considerado por parte de los acreedores como su hombre de confianza. Fue relevado a principios de marzo por Antonio Fornieles.

Se trata de un hombre de la casa, consejero de Abengoa desde 2014 y miembro de las comisiones de Auditoría y de Nombramientos y Retribuciones. Ésta fue la encargada de aprobar las millonarias indemnizaciones que se autoconcedieron los exgestores del grupo, Benjumea y Manuel Sánchez Ortega. Éste último, en calidad de ex consejero delegado.

Antonio Fornieles, nuevo presidente de Abengoa.

Antonio Fornieles, nuevo presidente de Abengoa. Efe

De conseguirse, como persiguen la empresa y los principales acreedores, la reestructuración de Abengoa será una de las mayores (y más complejas) de la historia de España. El pasivo de la compañía, según el acuerdo inicial pactado con banca y bonistas, pasará de 9.300 millones de euros a poco más de 3.900 millones.

Los acreedores ‘perdonarán’ deuda a cambio de capital. El nuevo accionariado de Abengoa pasará mayoritariamente (en un 55%) a quienes aporten los casi 1.800 millones de nueva liquidez que requiere la empresa para reinventarse. De ellos, 1.200 millones es nueva financiación y otros 500 corresponden a la renegociación de préstamos que los acreedores concedieron a la empresa en el pasado.

Otro 40% del capital irá a parar a acreedores actuales. Entre ellos está el denominado G6, el grupo de seis bancos (Popular, Santander, Credit Agricoles, Bankia, CaixaBank y HSBC) que han prestado dinero a Abengoa. Quien ya no está entre ese grupo de entidades es Sabadell, quien se descolgó hace unos días de la reestructuración tras vender su deuda a un fondo buitre.

Mientras, los accionistas históricos verán caer su posición por debajo del 5% del capital. Entre ellos, la familia Benjumea, que pasará a tener menos del 2%, frente al más del 50% que ha llegado a controlar.

La reestructuración de Abengoa, además de un nuevo accionariado, va a conllevar la refundación de la empresa en otra considerablemente más pequeña, centrada en la ingeniería y la construcción y que venderá activos no estratégicos, como la división de biocarburantes.