Deuda pública

Rajoy cumple su objetivo de deuda gracias a equivocarse en los Presupuestos

Tres errores en las previsiones de 2015 permitieron cerrar el año con una deuda pública inferior al 99,7% del PIB.

El presidente en funciones, Mariano Rajoy

El presidente en funciones, Mariano Rajoy

Los gobiernos españoles están acostumbrados a incumplir sus compromisos de déficit y deuda asumidos con Bruselas. Desde el inicio de la crisis, pocas veces han respondido a su palabra y en 2015 no ha sido diferente. El presidente en funciones, Mariano Rajoy, anunció la semana pasada que no había alcanzado el objetivo de déficit del 4,2% y había cerrado el año en el 4,5%. El Banco de España publicó el martes el dato de deuda de 2015 y también dejó malas noticias: el Gobierno tampoco cumplió con el objetivo marcado por Bruselas, que era cerrar el año con un pasivo del 98,7% del PIB. La deuda del Estado se situó en el entorno del 99% del PIB (a falta de conocer los datos definitivos del PIB que publicará el INE el 25 de febrero).

El Gobierno ya intuía en octubre que no cumpliría con su objetivo, por lo que reformuló su compromiso con Europa y aseguró que no superaría el 99,7% de deuda sobre PIB. Y esta vez sí ha conseguido cumplir (sobre la base del PIB adelantado por el INE). Un logro del que se ha congratulado el Ministerio de Economía. Más, si cabe, teniendo en cuenta que ha sido el primer año, desde el inicio de la crisis en 2008, que se reduce el porcentaje de deuda pública. Lo que no ha dicho el Gobierno es que ha cumplido su compromiso gracias a tres errores de base en el Presupuesto de 2015 que permitieron una fuerte expansión de la economía española durante todo el año que impulsó los ingresos fiscales y elevó el PIB.

El petróleo

El Presupuesto que elaboró el Gobierno para 2015 partía de tres “supuestos básicos” que no tardaron en saltar por los aires. El primero de todos es el precio del petróleo. El punto de partida del Ministerio de Economía era que el precio del petróleo se mantendría durante el año en 79,5 euros el barril, lo que suponía que se apreciaría, en promedio, un 1% respecto al ejercicio anterior. La realidad fue que el precio del petróleo se desplomó hacia finales de 2014 y estuvo durante todo el año 2015 un 40% por debajo del nivel marcado en los Presupuestos (con los datos en euros, no en dólares, ya que este es el precio real que tiene que pagar España). Esta caída del crudo fue uno de los principales motores de crecimiento de la economía española.

El precio medio del barril de Brent en euros fue de 48 dólares, muy lejos de los 79,5 euros que se esperaban. Este descenso de los precios del crudo fue vital para elevar el PIB de España, ya que es uno de los países que más combustibles fósiles importa sobre el tamaño de su economía. Con datos hasta noviembre, España se ahorró casi 15.000 millones de euros en importaciones de petróleo y gas.

Esta cifra supone que el desplome del precio del gas y del petróleo ha aportado casi 1,5 puntos de PIB al crecimiento. Casi la mitad del crecimiento de 2015, que fue del 3,2%, según los datos adelantados por el INE. Sin esta aportación, Rajoy hubiese estado lejos de cumplir cualquier objetivo y la deuda estaría ya por encima del 100% del PIB. Pero todavía hay más.

El tipo de cambio

Otra de las equivocaciones que el Gobierno tiene que agradecer es la del tipo de cambio. Cuando elaboró los Presupuestos, la suposición era que el euro se mantendría durante todo el año en el entorno de los 1,30 dólares. Nada hacía presagiar que el Banco Central Europeo (BCE) pondría en marcha todo su arsenal de políticas monetarias y que llevaría al euro a niveles que no se veían desde el año 2003.

El tipo de cambio medio durante todo el año estuvo en los 1,11 dólares, esto es, casi un 15% por debajo del nivel marcado al elaborar los Presupuestos. La debilidad del euro también fue muy beneficiosa para la economía española, ya que supuso un impulso para la competitividad de las empresas. “La caída relativa del euro nos ha venido muy bien en términos de exportaciones”, explica Ángel de la Fuente, director ejecutivo de Fedea. El descenso del tipo de cambio también ha permitido elevar el beneficio de las empresas, ya que al traer sus ganancias en el extranjero a euros, en la mayor parte de los casos han sido mayores.

Una buena parte de la mejoría de los resultados empresariales de las empresas españolas se explica por la relajación del tipo de cambio y esto se traslada en un aumento de la recaudación por el Impuesto de Sociedades. “Los ingresos por Sociedades han aumentado, en gran medida, gracias a la caída del euro”, señala Aurelio García del Barrio, Director del Global MBA de IEB, “lo que ha hecho que los ingresos del Estado hayan sido mucho mejores”. Con los datos de ejecución presupuestaria hasta el final de noviembre, el Estado ha recaudado algo más de 16.000 millones de euros, mientras que el año pasado llevaba recaudados algo menos de 13.400 millones de euros. Esto es un impacto positivo de 2.600 millones de euros en las cuentas públicas que ha permitido contener el avance del déficit y de la deuda.

El coste de la deuda

El último gran impacto positivo sobre las cuentas públicas ha sido la caída vertiginosa de los tipos de interés. Las inyecciones de liquidez y las compras de activos del Banco Central Europeo han permitido rebajar el tipo de las emisiones de los países del euro hasta mínimos históricos (con la única excepción de Grecia).

En España, por ejemplo, el Gobierno estimaba que el tipo medio de la deuda a 10 años estaría en el 2,6%. Sin embargo, el Tesoro ha conseguido financiarse a precios mucho mejores, llegando incluso a cobrar a los inversores por la deuda a corto plazo (en todas las letras, hasta las que tienen un vencimiento a 12 meses). La rentabilidad más alta que tuvo que pagar el Tesoro por emitir bonos a 10 años fue del 2,349% y la media se situó en el 1,8%, esto es, un ahorro en nuevos intereses del 30%.

Hasta el 30 de noviembre, el Estado había destinado algo más de 31.000 millones de euros al pago de los intereses de la deuda, por lo que en el conjunto del año se habrá quedado lejos de los 35.500 millones que presupuestó para todo el año. Esta caída del coste de la deuda gracias a las políticas del BCE supondrán un ahorro de más de 1.500 millones de euros al cierre del año.

Sin todos estos efectos externos que tanto han beneficiado a la economía española, el Ministerio de Economía no podría haber cantado victoria. El porcentaje de deuda sobre PIB hubiese sido mayor, ya que algunas partidas de gasto habrían sido mayores (como la de los intereses), algunos ingresos habrían sido menores (como Sociedades) y el denominador, el PIB, hubiese sido sensiblemente inferior. Hay ocasiones en las que una equivocación resulta una victoria.