Desigualdad social

España es uno de los países europeos menos desiguales

El Instituto Juan de Mariana afirma que la desigualdad de la riqueza es baja y que la de la renta está sesgada al no contabilizar la sanidad, educación, vivienda, pensiones y paro

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España es uno de los países con menor desigualdad real de Europa, según un informe del Instituto Juan de Mariana (IJM). El estudio, que se presentará el lunes 25, es el primero que tiene en cuenta para el cálculo de los indicadores sobre desigualdad el valor de los servicios públicos universales, el patrimonio inmobiliario, el valor capitalizado de las pensiones públicas y el capital humano fruto de la educación estatal, entre otros activos que habitualmente no se consideran. El documento señala que el principal factor de incremento de la desigualdad en España no son las rentas del capital sino la elevada tasa de desempleo.

La desigualdad en España es el título del informe que firman los economistas Iván Moncada y Juan Ramón Rallo, del IJM. Los autores desmontan cinco mitos que, a su juicio, han distorsionado el debate hasta el punto de hacer creer a la opinión pública que España tiene indicadores propios de un país en desarrollo.

El primer mito es que España está a la cabeza de Europa en la desigualdad de las rentas, es decir, los ingresos de los individuos. El estudio reconoce que el índice de Gini (el indicador convencional donde 0 es la igualdad perfecta y 1 la desigualdad absoluta) para la desigualdad de la renta en España en 2013 era de 0,34, mucho más alto que la media de la Unión Europea que era del 0,31 y lejos de países más igualitarios en renta como Suecia, Holanda o Finlandia (en torno a 0,25). Sin embargo, el cálculo es incompleto porque se basa en rentas puramente monetarias. Cuando se añade el valor de los alquileres imputados, el índice de Gini baja a 0,30, nivel comparable al de Alemania o Italia (en torno a 0,29) y una centésima más bajo que el de Francia.

Además, si se contabilizaran como rentas ciertos servicios públicos que no se valoran habitualmente como la Sanidad universal, la Educación pública y la vivienda social, el índice de Gini de rentas en España bajaría otro 20%. “La desigualdad de la renta real en España, si bien no es de las menores de Europa, si es sustancialmente menor de lo que se suele expresar una vez se tienen en cuenta rentas en especie como los alquileres no imputados y los servicios públicos no contabilizados”, afirman los autores.

El segundo mito que aborda el estudio tiene que ver con la desigualdad de la riqueza, es decir, el patrimonio personal. El índice de Gini de riqueza para España es de 0,67, “uno de los menores de Europa” señala el informe junto con Bélgica (0,63) e Italia (0,67) y muy lejos de países más desiguales como Dinamarca (0,89), Suecia (0,81), Austria (0,78) o Alemania (0,78). “El motivo principal por el que España es uno de los países más igualitarios en riqueza es que la propiedad inmobiliaria está más extendida que en la mayoría de los países europeos”, sostiene el informe.

Las mediciones habituales de riqueza patrimonial tampoco contemplan el valor capitalizado del derecho a una pensión pública (contributiva o no), el valor actual de seguros y servicios públicos (desempleo, sanidad y otras rentas o servicios) y el valor del capital humano, que en gran parte se nutre del sistema estatal. “La contabilización de estos activos mostraría que la desigualdad en la riqueza en realidad es sustancialmente menor de lo que las métricas muestran”, dicen los autores.

El tercer mito que aborda el informe es el que sostiene que la elevada remuneración de las rentas de capital es la principal causa de la desigualdad en España. Según el estudio, es la elevada tasa de desempleo la principal causa de desigualdad en la renta. Una liberalización profunda del mercado laboral, según los autores, “dejaría de imposibilitar que quienes están peor puedan progresas por sus propios medios”.

El cuarto mito rebate la idea de que la desigualdad de la renta sea el mejor indicador de la desigualdad en una sociedad. Según los autores, “la forma más adecuada de medir el bienestar real de la población resulta de medir no la desigualdad de la renta sino la del consumo”. El índice de Gini del consumo en España medido en 2010 era de (0,22), igual que el de Suecia o Bélgica, y por debajo de países como Dinamarca y Francia (0,23) o Alemania (0,27). Los resultados son similares si se estudia el consumo del 20% de la población que más consume y del 20% que menos lo hace. En el cálculo del índice de Gini de consumo también se omiten partidas que sesgan al alza la desigualdad como los servicios sanitarios o educativos.

El último mito que aborda el informe es el de que España es un país con bajísima movilidad social. Según el estudio, la movilidad social en España es más elevada que Alemania, Francia o Reino Unido según las medidas de elasticidad intergeneracional. “La movilidad social hace que la desigualdad de la renta tienda a difuminarse entre generaciones”, señala. Y en España esto estaría sucediendo a un ritmo mayor que en los principales países de Europa.

El informe señala que la desigualdad entre los españoles “se ha convertido en una de las mayores obsesiones de los partidos políticos y en uno de los indicadores preferidos por los medios de comunicación para ilustrar las devastadoras secuelas de la crisis”. A juicio de Rallo y Moncada, de aquí ha surgido "un relato tergiversado e ideologizado de la realidad social y económica de nuestro país”.