Joaquín Martins Monroig, hermano del fugitivo Antonio Anglés por el crimen de las niñas de Alcàsser y que adoptó esta nueva identidad, ha sido condenado a 17 años y nueve meses de cárcel junto a otros cinco acusados por secuestrar y torturar a un vecino de Montserrat en noviembre de 2021.
'Mauri' -como también se le conoce- negó los hechos durante el juicio y defendió que la tarde del suceso estuvo en la bolera y, después, en una discoteca.
Según ha avanzado Las Provincias, la sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Valencia los condena por una "prueba indiciaria plural, objetiva e interconectada".
En el escrito, adelantado por el medio citado, se desprende que los condenados se pusieron de acuerdo, junto con terceras personas no identificadas en esta causa, para capturar a la víctima, a la que le exigían 200.000 euros.
El fallo se sustenta en una investigación sobre los teléfonos móviles de los acusados que los ubican en diferentes puntos relacionados con el suceso, después de que el grupo de Homicidios de la Guardia Civil de la Comandancia de Valencia lograra analizar más de un millón de líneas hasta acotar 15.
También se revisaron las grabaciones de cámaras de seguridad, de la DGT y el histórico del dispositivo de geolocalización de una furgoneta.
Precisamente la Audiencia ve "curioso" que los condenados se conocieran "de alguna manera o por determinado motivo" y estuvieran relacionados con determinados vehículos que conducían u ocupaban con la sola finalidad de realizar seguimientos al hombre que después capturarían.
"Curiosamente también -los condenados- han tenido relación de algún tipo con una cuadra que reúne las características de la utilizada en la comisión de los hechos por su ubicación, dimisiones, camino angosto y con baches de acceso. Por el contrario, ninguno ha facilitado información de su actividad previa a los hechos ni la ha justificado", concluye.
Mauri, el hermano de Antonio Anglés durante un juicio en los Juzgados de Valencia.
Los seis principales acusados tendrán que cumplir penas que incluyen cuatro años de cárcel por el delito de detención ilegal, con las agravantes de alevosía y disfraz, cinco años por el delito de lesiones, dos más por las amenazas, cinco por el robo con violencia y un año y nueve meses por los daños tras quemar el vehículo de la víctima para deshacerse de las pruebas.
El séptimo acusado, que fue el único que reconoció los hechos, ha sido condenado a seis meses por un delito de receptación por conocer la procedencia ilícita del vehículo.
La Fiscalía pedía 27 años de cárcel por considerar como delito la pertenencia a grupo criminal, del que quedan absueltos por no poder probarse.
Relato
"Cada vez que les decía que no tenía dinero me pegaban 10 o 15 cadenazos. No había sentido tanto dolor en mi vida". Es el relato del hombre que fue secuestrado y sufrió torturas y que contó ante la sección tercera de la Audiencia Provincial de Valencia.
El denunciante relató el infierno que padeció en noviembre de 2021: "Me pegaron durante dos horas, me cortaron un trozo de dedo y con las mismas tenazas la oreja, me amenazaban con secuestrar a mi mujer y a mi hijo y me quemaron la espalda con unas brasas".
"Otro sacó una navaja y me pegó un cuchillazo de la rabia que tenía", agregó. Todo ello mientras, al parecer, los acusados le pedían dinero, "de 100 a 150.000 euros", además de dejarle "semiinconsciente".
El secuestro tuvo lugar el 29 de noviembre de 2021 pero el plan se urdió unos días antes, con el seguimiento de la víctima mediante una baliza que permitió localizarlo.
Mauri, el hermano de Antonio Anglés, a su llegada a los Juzgados de Valencia.
La víctima narró que mientras se dirigía a su chalet de Montserrat (Valencia), en un camino de naranjos, se vio abordado por dos furgonetas que le taponaron el paso, "sin opción de salir".
Esposado, lo trasladaron en el vehículo durante unos 20 o 25 minutos hasta una especie de cuadra o nave en Catarroja -ha narrado-, en compañía en la parte de atrás de dos personas más.
"Intenté escaparme, pegué una patada a la puerta, se abrió y un chico la cerró y se me cayó una de las zapatillas y el calcetín", indicó, para añadir: "Allí había alguien esperando. Oí unos cerrojos, 'clac-clac', me metieron dentro y empezó la tortura".
Varias personas empezaron a pedirle dinero y le amenazaron con matarle o secuestrar a su mujer y su hijo.
"Me decían: 'te vamos a matar'. Y me pedían 100.000, 150.000 euros... al final fueron 10.000 o 20.000 euros, lo que tuviera, me pedían", señaló.
Recordó en la vista que le desnudaron, le hicieron "un montón de daño" y, "en pelotas" y esposado, le tiraban agua y le pegaban "10 o 15 cadenazos cada vez que les decía que no tenía dinero".
En un momento determinado, también cogieron unas brasas que había en el lugar y le quemaron la espalda.
Convencidos de que no iban a obtener dinero de su víctima, los procesados acordaron liberar a la víctima y le llevaron dentro de la furgoneta hasta Paiporta cerca de las 22:00 de la noche. Después se deshicieron de los vehículos que habían usado para el secuestro.
Mauri Anglés
El hermano de Antonio Anglés, penado ahora a 17 años y nueve meses de prisión por secuestrar y torturar a un hombre en Montserrat (Valencia), quiso borrar sus raíces.
Mauricio Anglés, conocido como 'Mauri', renegaba de que su hermano Antonio hubiera sido considerado autor material, junto a Miquel Ricart, del triple crimen de las niñas de Alcàsser en 1992. Para desvincularse de ese apellido, adoptó un nuevo nombre; Joaquín Martins Monroig.
Sin embargo, cambió de pensar y decidió dejar por escrito su biografía, titulada El huracán Anglés, aunque por el momento no ha sido publicada.
Lo que sí ha hecho hasta entonces ha sido compartir su vida en su canal de YouTube, -o "su desván", como lo llama él-, desde donde graba vídeos.
Mauri, el hermano 'youtuber' de Anglés que denunció a Koldo por 'estafarlo' con mascarillas y renegó de su nombre.
El hermano de Antonio Anglés también volvió al foco mediático por revelar que Ábalos y Koldo visitaron su clínica de Massanassa en 2020 para realizarse un injerto capilar, además de 'estafarlo' con la compra de mascarillas.
Mauri cedió el espacio pero jamás cobró nada a cambio. Recordó, además, que ambos pagaron en efectivo a las empleadas.
En una entrevista concedida a El Mundo contó que denunció a Koldo en 2024 -tras enterarse de que estaban investigados por corrupción-. Al parecer, le pagó unos 10.000 euros en efectivo por 20.000 mascarillas que nunca recibió. Solo la mitad, que donó a la Policía y a los comercios que lo necesitaban en pandemia.
También afirmó que el exasesor de Ábalos le ofreció negocios para abaratar el coste del combustible en sus gasolineras low cost, aunque Anglés lo rechazó y ni siquiera lo comunicó a sus socios.
Juzgado por extorsión
Mauricio y su hermano Carlos fueron juzgados por extorsionar a un empresario para que cediera su participación en una gasolinera de Yecla (Murcia), al que acusaban de haber robado 500.000 euros que Carlos guardaba en su coche, un Ferrari.
Al negar la deuda, lo amenazaron con una pistola y le obligaron a acompañarles a una notaría de Benetússer, donde firmó la cesión del 40% de las acciones que poseía de una gasolinera en Yecla (Murcia) a favor del clan, según constaba en el escrito de acusación.
La Fiscalía solicitaba para ellos penas de entre cinco y 12 años de prisión. Pero la víctima no acudió al juicio a ratificar la denuncia porque estaba en busca y captura por narcotráfico y fueron absueltos.
Antes de celebrarse el juicio aprovecharon para traspasar los establecimientos. Los Anglés contaban con varias sociedades a su nombre, según constaba en el Registro Mercantil.
Carlos traspasó su participación en la mencionada Carburantes del Siglo XXI SL, que pasó en octubre de 2019 a manos de una sociedad inversora.
El negocio tenía la sede en su domicilio de Massanassa, del que facturó más de 575.000 euros en 2017, el último ejercicio del que constaban cuentas de la empresa.
Caso Alcàsser
Mauri estuvo investigado por el crimen de Toñi, Miriam y Dessiré e incluso tuvo un careo con Miguel Ricard durante el juicio, pero no se pudo acreditar su participación.
Otro de los hermanos Anglés que se cambió el apellido, Carlos Martins, también fue condenado a cuatro años y nueve meses de cárcel por tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas por la Audiencia Provincial.
Ricart salió de prisión en 2013 tras desactivarse la doctrina Parot mientras que a Anglés, cuya responsabilidad penal no se extinguirá hasta diciembre de 2029, supuestamente se le perdió la pista en 1993 en la bahía de Dublín, cuando viajaba como polizón en un barco.
La familia decidió formalizar esta petición tras 30 años sin que Policía y Guardia Civil hayan encontrado una pista sobre el paradero de Anglés y con vistas a acceder a la herencia familiar.
En noviembre de 2021 la Policía Nacional y la Europol reactivaron la búsqueda de Anglés.
Es un procedimiento habitual que siguen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ante personas con orden de búsqueda por diferentes delitos y en el que, cada cierto tiempo, se vuelven a activar las requisitorias que obran en la causa.
