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Casi dos años después de la dana que arrasó la provincia de Valencia el 29 de octubre de 2024, la Dirección General del Agua, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, sacó a licitación este miércoles la primera gran obra de prevención frente a inundaciones.

Se trata del proyecto para adecuar el barranco de La Saleta, una actuación durante años reivindicada en l'Horta Sud, especialmente por alcaldes como Guillermo Luján, de Aldaia, que permitirá desviar las avenidas de agua hacia el nuevo cauce del Turia y reducir el riesgo de inundación en varios municipios.

El contrato, publicado en la Plataforma de Contratación del Sector Público, alcanza los 132,1 millones de euros -IVA incluido- y tiene un periodo de ejecución de 42 meses para acometer las obras correspondientes al tramo principal del proyecto, entre Aldaia y la vía verde.

Un plazo del que se desprende que las obras, en el mejor de los casos, no estarán listas al menos hasta 2030. Un marco temporal que, de hecho, desde la Confederación Hidrográfica del Júcar, dependiente del Gobierno, barajaban ya para el encauzamiento del Poyo, cuya ejecución se retrasará todavía más en el tiempo.

Las empresas interesadas, según el anuncio, podrán presentar sus ofertas hasta el 22 de septiembre por vía telemática. Apenas dos días después, el 24 de septiembre está prevista la apertura de las ofertas técnicas y la documentación administrativa, mientras que la de las ofertas económicas se celebrará casi un mes después, el 29 de octubre, día en el que se cumplirán dos años de la catástrofe.

La actuación forma parte del plan impulsado por el Gobierno para mejorar la protección frente a inundaciones en el territorio afectado por el desbordamiento del barranco del Poyo, el Magro y La Saleta.

El proyecto global este último supondrá una inversión de más de 150 millones de euros, según la CHJ, y permitirá proporcionar una salida hidráulica a las avenidas del barranco, que actualmente atraviesa el casco urbano de Aldaia y pierde allí su cauce, generando un importante riesgo de inundación.

La obra que ahora sale a licitación es la de mayor envergadura de las dos previstas para este tramo y contempla la construcción de una conducción soterrada de unos 4 kilómetros por la zona norte de Aldaia.

El trazado deberá atravesar la línea ferroviaria Valencia-Utiel mediante una hinca subterránea, de forma que las obras no obliguen a interrumpir el tráfico de trenes.

A continuación, el agua continuará por una vía verde hidráulica de cerca de 3 kilómetros hasta las proximidades del nuevo cauce del Turia.

El sistema se completa con una segunda actuación, pero que todavía se encuentra pendiente de licitación, para ejecutar la conexión definitiva bajo la V-30 con un presupuesto aproximado de 14 millones de euros.

Este tramo, sin embargo, se ha separado del contrato principal por su complejidad técnica y se desarrollará en coordinación con el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible que dirige Óscar Puente.

Aunque el proyecto de La Saleta es anterior a la dana, el episodio vivido hace casi 21 meses obligó a revisar y actualizar su diseño a partir de los nuevos estudios hidráulicos realizados por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), según explicó en su momento la CHJ.

El objetivo de esta gran obra, en definitiva, es ofrecer una salida a las aguas del barranco sin que tengan que atravesar las zonas urbanas más expuestas y mejorar la protección frente a inundaciones de Aldaia, Alaquàs, Xirivella, Quart de Poblet y Valencia.

El Poyo, al ralentí

El contraste con el barranco del Poyo, cuyo desbordamiento ocasionó el grueso de las muertes el día de la dana, es significativo. Mientras la actuación de La Saleta ya ha llegado a la fase de licitación de las obras, las nuevas actuaciones estructurales previstas para reducir el riesgo en la cuenca del Poyo siguen sin avances significativos.

La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) adjudicó el pasado mes de julio, por 4 millones de euros, la redacción de diez proyectos destinados a reducir el riesgo de inundaciones en las cuencas del Poyo, Magro y Pozalet-Saleta.

Las primeras propuestas están previstas para otoño de este año, momento a partir del cual se abrirá un proceso de participación pública antes de avanzar hacia la tramitación ambiental y la posterior licitación de las obras.

El paquete contempla distintas soluciones para retener y gestionar los caudales, entre ellas Zonas de Almacenamiento Controlado (ZAC), ampliaciones de cauces y parques inundables.

Asimismo, la CHJ ha destinado cerca de 20 millones de euros a reparar los daños provocados por la dana en el tramo comprendido entre Picanya y la pista de Silla, con trabajos centrados especialmente en la reconstrucción y refuerzo de los taludes afectados.

Sin embargo, estas actuaciones tienen un carácter coyuntural y difieren del proyecto estructural que se planteó años atrás para esta cuenca.

Se basan fundamentalmente en reparar los daños causados por el desbordamiento del barranco y recuperar la funcionalidad del cauce, mientras que los diez proyectos adjudicados pretenden diseñar nuevas soluciones transitorias para reducir el riesgo de inundación a medio plazo.