Valencia
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"Está obsesionado con el espacio, está en esa fase". Junto a su padre, Felix voló a Valencia desde Países Bajos para ver el tan ansiado eclipse del día 12 de agosto, un fenómeno que muy pocos olvidarán.

Siempre inseparable de su padre, el pequeño veía cómo los autobuses pasaban de largo hacia La Malvarrosa pero él no podía subirse en ellos. 'Completo', rezaba en cada uno de los transportes de la línea 19 que ni siquiera se detenían para bajar pasajeros.

"No puede esperar, está muy emocionado por el eclipse. Está obsesionado con el espacio, está en esa fase", explicó su padre Declan en declaraciones a EL ESPAÑOL. Algo que matizó el pequeño al asegurar que su otra "nueva pasión" eran los pulpos.

Australiano de nacimiento, Declan vive en el norte de Europa junto a Felix, su hijo, y su familia. En un perfecto inglés, el pequeño, impaciente por poder llegar a la playa y ver el fenómeno, no paraba de dar vueltas y de jugar, siempre inseparable de su padre.

Ellos vinieron a Valencia para ver el eclipse total. "Llegamos este mismo miércoles y nos vamos enseguida, iremos al Oceanogràfic y luego volveremos a casa", afirmó. Pese al poco tiempo que estuvieron en la capital del Turia, quedaron asombrados con la ciudad.

"Es su primera vez viendo un eclipse, aunque también es la mía", bromeaba Declan mientras la espera del autobús era más larga de lo deseado. Ante la tardanza, dado que no podían perderse tal acontecimiento, Declan optó por coger un taxi que les llevara hasta el destino.

Durante el trayecto, siempre con sus gafas, Felix trataba de vislumbrar el eclipse a través de la ventanilla del taxi. Con gestos que revelaban una gran emoción contenida, el pequeño buscaba cada recoveco entre los edificios para ver cómo la luna ya comenzaba a tapar el sol.

A su llegada a la playa, tanto él como su padre quedaron maravillados. Todavía faltaba casi una hora para que la luna tapara por completo el sol y el día se hiciera noche por apenas un minuto; sin embargo, ellos ya habían conseguido su objetivo.

Al igual que Declan y Felix, llegados desde otro país, miles de personas eligieron Valencia como destino para apreciar el histórico fenómeno que no se repetía desde hace más de 110 años.

De los abarrotados autobuses bajaban asistentes de Italia, Países Bajos, Alemania, Gran Bretaña o Estados Unidos, entre muchos otros países de todo el globo.

Todos ellos vivieron en Valencia un acontecimiento tan histórico como "inolvidable". "No podemos perdérnoslo", esa es la frase que movió a tantas personas de todo el mundo a viajar a Valencia para vivir en persona algo que siempre recordarán.

Dispositivos de seguridad

Para asegurar a las decenas de miles de personas que disfrutaron del eclipse en toda la provincia y de la autonomía, las diferentes instituciones organizaron dispositivos de seguridad para favorecer el espectáculo y evitar problemas derivados de las aglomeraciones.

Desde los días previos, la Generalitat ya recomendaba a la población llevar provisiones en los vehículos y quedó preparado el dispositivo de seguridad para afrontar el día del eclipse. El operativo movilizó más de 15.000 efectivos: 8.000 sanitarios, 5.000 policías y alrededor de 2.000 bomberos.

Un despliegue al que se sumarían 29 medios aéreos y hasta 40 drones con el objetivo de garantizar la seguridad ante la previsión de miles de desplazamientos y, al mismo tiempo, hacer frente al elevado riesgo de incendios forestales apenas unas horas después de haber logrado controlar el del Tírig.

El grueso del dispositivo, coordinado entre la Generalitat y el Gobierno central a través de la Delegación del Gobierno, estableció más de 5.000 agentes de las policías locales, la Policía Nacional y la Guardia Civil distribuidos por distintos puntos de la autonomía, con especial atención a las carreteras donde se pudieran registrar mayor concentración de personas.