Becas Santander para estudiantes Erasmus: “Mi Erasmus me hizo ver el camino por el que quería ir”

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                Santander

Esta experiencia es una oportunidad única para expandir horizontes y crecer en lo personal durante la etapa universitaria y que puede marcar el futuro profesional de muchos jóvenes.

La universidad es una etapa que puede marcar el futuro de una persona joven, tanto en lo personal como en lo profesional. Si a esa educación se le puede sumar una experiencia para conocer otras culturas y otros métodos formativos, la universidad puede resultar de lo más enriquecedora. Las becas Erasmus cumplen todas y cada una de estas expectativas y ofrecen a los universitarios la posibilidad de expandir sus horizontes sumergiéndose en la forma de vida de otros países.

Una beca Erasmus es un pasaje hacia una experiencia educativa sin igual. El programa comenzó en 1987 y a lo largo de las últimas tres décadas ha ampliado su alcance más allá de los 27 países de la UE. En aquel primer programa participaron 3.000 estudiantes de 11 países y, desde entonces, 30 millones de personas han vivido una experiencia Erasmus. Nuestro país destaca precisamente por ser el país que más estudiantes recibe en el programa y el segundo que más envía, solo por detrás de Francia.

Hace un par de años Julio del Olmo fue uno de los miles de estudiantes españoles (más de 40.000 cada año) que hicieron las maletas durante el curso para experimentar la vida universitaria en otro país. Algo que, ahora, puede afirmar que le cambió la vida. Se trasladó hasta Groningen, una ciudad situada al norte de los Países Bajos para continuar el tercer año del Grado de Historia que cursaba en la Universidad de Alcalá, en Madrid.

España es el país que más estudiantes Erasmus recibe (cerca de 60.000 cada año) y el segundo país que más envía (unos 40.000).

Para hacer su Erasmus, Julio obtuvo una beca de Banco Santander por su brillante expediente académico, complementaria a la beca que dan las universidades y que le permitió aprovechar al máximo su experiencia fuera de España. Estas ayudas, que van desde los 500€, forman parte del ccompromiso de la entidad desde hace más de 27 años con la educación, la empleabilidad y el emprendimiento. Además de reconocer la excelencia académica, estas becas también se otorgan a estudiantes con dificultades económicas, promoviendo la igualdad de oportunidades. Adicionalmente, obtener una de estas becas va acompañado de un plan de formación y empleo para contribuir al desarrollo profesional de los jóvenes.

En la actualidad se encuentra abierta la convocatoria de una nueva edición de las Becas Santander para Erasmus 2024, donde estudiantes de cuatro países -Alemania, España, Polonia y Portugal- podrán solicitar una de estas ayudas hasta el 27 de marzo.

Julio cuenta que se decantó por hacer el Erasmus “porque es una experiencia muy enriquecedora, ya no solo porque estás forzado a hablar otro idioma, en este caso el inglés, sino que también me permitió conocer otros tipos de metodología docente, otras asignaturas y otras formas de dar el temario”. El intercambio académico que se produce permite a los estudiantes ampliar sus perspectivas y adaptarse a nuevos enfoques, fomentando habilidades que pueden ser esenciales en el mundo laboral.

De hecho, en 2019 la Comisión Europea concluyó en un estudio sobre el impacto del programa Erasmus que esta experiencia potencia la empleabilidad de los jóvenes. Un 72% de los encuestados afirmó que el Erasmus fue beneficioso para encontrar su primer trabajo, ya que les permitió mejorar sus habilidades interpersonales, incrementó la confianza en sí mismos y facilitó la apertura cultural con personas de otros países.

Pero convivir con otra cultura es, sin duda, la joya de la corona de la experiencia Erasmus. Aunque no siempre sin ciertos tropiezos interculturales. Para Julio, “entre Países Bajos y España hubo bastante choque cultural. He de decir que a lo que más me costó adaptarme fue a la metodología de estudios allí y a la forma de evaluar. Muchas veces teníamos que corregir los trabajos de nuestros compañeros”. Fue un enfoque que al principio le costó entender, pero, al cabo de los meses y con la ayuda de varias tutorías, “lo encontré muy enriquecedor por el hecho de que yo creo que fomenta sobre todo el espíritu crítico”.

“El Erasmus marcó un punto de inflexión porque me hizo cerrar el camino hacia donde yo quería ir”.

“En Groningen tenían en mente inculcar al estudiante el gusto por investigar. Se ceñían mucho a trabajos, ensayos o exámenes con el modelo de investigación académica”, continúa Julio. Este planteamiento de la educación le facilitó la decisión que tendría que tomar a su vuelta a España, cuando acabara la carrera y tuviera que resolver finalmente hacia dónde dirigir su futuro profesional.

“Yo ya tenía pensado que quería ser profesor, pero no tenía muy claro si quería ser de universidad o de secundaria. Pero cuando fui a Groningen, el trato con el profesor era muy diferente, era más cercano y un profesor en concreto me llamó especialmente la atención por sus investigaciones, su metodología de dar la clase… Me estuvo explicando cómo se llega a ser profesor en una universidad tan puntera como la de Groningen y me dijo que, si me gustaba la investigación, era prácticamente obligatorio ser profesor de universidad. Ahí me decanté”, asegura rotundo.

Ahora, Julio cursa estudios avanzados en Filosofía y tiene previsto “seguir por la vía de la investigación para ser profesor de universidad”. En su caso, afirma, el Erasmus “marcó un punto de inflexión, porque me hizo cerrar el camino hacia donde yo quería ir y me introdujo de manera ya muy clara en qué consiste el mundo académico, lo que se pide y se exige”.

Pero la experiencia universitaria queda incompleta si no se mencionan las estrechas amistades que se forman en este programa. Julio, que todavía guarda el contacto con algunos de los estudiantes con los que convivió en su pequeña residencia de estudiantes, destaca de aquella etapa la convivencia: “Conocer la cultura de otro país de primera mano, intentar ver cómo se vive con distintas prácticas culturales. Convivir con gente de tantas culturas diferentes es una continua adaptación y aprendizaje

Cada año el programa Erasmus sigue dando la bienvenida a estudiantes de toda Europa que quieren abrir un poco más las puertas de su mundo. Y aquellos que, como Julio, han podido vivirlo, solo tienen palabras de alabanza para los que vienen por haber dado el paso, porque “es una experiencia que cambia tu vida, ya no solo porque conoces mucha gente nueva, sino que cambia tu vida en el ámbito social y en el académico”. Una beca Erasmus se convierte en un catalizador para el crecimiento personal, que brinda a los jóvenes no solo un rico bagaje académico, sino una perspectiva del mundo un poco más amplia.