Ángeles Ríos, presidenta de AEGA, conversa con la periodista Mónica Martínez en el Foro Empresa Resiliente organizado por Quincemil
“La playa estaba llena, pero no hubo ni un técnico de ascensores”: así resistió Galicia el gran apagón
Ángeles Ríos, presidenta de AEGA, revela cómo actuaron los técnicos gallegos durante el cero energético y por qué el sector tardó semanas en recuperar la normalidad
Cobertura completa: Foro Empresa Resiliente de Quincemil
Mientras miles de personas llenaban las playas de A Coruña durante el apagón del 28 de abril, los técnicos de ascensores recorrían la ciudad a pie buscando personas atrapadas y edificios afectados por el cero energético.
“No hubo ni un técnico en la playa”, resumió Ángeles Ríos, presidenta de la Asociación Empresarial Gallega de Ascensores (AEGA), durante su intervención en el Foro Empresa Resiliente organizado por Quincemil y celebrado en Santiago.
Su relato dejó una de las imágenes más humanas y desconocidas de aquella jornada que paralizó Galicia y buena parte de España: trabajadores moviéndose sin comunicaciones, sin avisos automáticos y sin saber realmente qué estaba ocurriendo.
“Las personas llevamos muy mal la incertidumbre”
Ríos explicó que el sector vivió aquellas horas “con una mezcla entre responsabilidad y orgullo”. Responsabilidad porque en Galicia hay más de 66.000 ascensores en funcionamiento diario y miles de personas podían quedarse atrapadas. Y orgullo porque, asegura, la respuesta de los técnicos fue inmediata.
“Nadie sabía qué había pasado y las personas llevamos muy mal la incertidumbre”, señaló.
El problema no fue únicamente el apagón. También colapsaron las comunicaciones móviles sobre las que funciona gran parte del sistema de avisos del sector. Habitualmente, cuando alguien queda encerrado en un ascensor, la incidencia llega automáticamente a los dispositivos de los técnicos. Pero ese día nada funcionaba.
“Hoy sin comunicaciones ya no podemos hacer nada”, admitió.
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Técnicos caminando por sus rutas
Sin teléfonos, sin datos y sin avisos automáticos, muchos trabajadores tomaron decisiones sobre la marcha. Algunos acudieron a las oficinas de referencia de sus empresas y otros comenzaron directamente a recorrer sus rutas andando.
“Lo que vimos es que las personas capaces de tomar decisiones de forma autónoma son fundamentales”, defendió Ríos.
Según explicó, los técnicos siguieron trabajando incluso sin instrucciones directas y colaboraron entre distintas compañías para realizar rescates e intervenciones urgentes.
“Hubo técnicos de mi empresa que hicieron rescates en otras empresas y al revés”, recordó.
La presidenta de AEGA aseguró que el sector recibió felicitaciones posteriores de bomberos y fuerzas de seguridad por la respuesta durante aquellas horas críticas.
El número de atrapados se multiplicó por diez
Aunque el apagón se produjo sobre las 12:30 horas —un momento con menos tráfico habitual en los ascensores—, el impacto fue enorme.
“El número de personas que se quedaron atrapadas se multiplicó por diez”, explicó Ríos.
Aun así, reconoce que la situación podría haber sido mucho peor. “Imaginad 66.000 ascensores y una persona en cada uno”, apuntó.
La normalidad tampoco volvió cuando regresó la electricidad. La presidenta de AEGA explicó que el sector tardó entre cuatro y cinco semanas en recuperar completamente la actividad debido a los daños provocados por los picos de tensión.
“Hubo placas fundidas y muchísimas averías”, señaló.
“La preocupación era que se acababan las Estrella Galicia frías”
Uno de los momentos más comentados de su intervención llegó cuando recordó el ambiente que se vivía aquella tarde en A Coruña.
“A las seis de la tarde, en pleno centro de la ciudad, la preocupación máxima era que se acababan las Estrella Galicia frías”, ironizó.
Mientras tanto, explica, grandes superficies de alimentación permanecían cerradas y miles de personas todavía intentaban entender el alcance real del apagón.
“Yo pensaba: esto no puede estar pasando”, recordó.
“Las empresas que caerán son las que ya iban a caer”
Más allá del apagón, Ríos aprovechó el foro para lanzar una reflexión sobre resiliencia empresarial y liderazgo. En su opinión, las compañías que no sobrevivan a futuras crisis serán aquellas que ya arrastraban problemas estructurales.
“Las empresas que caerán son las mismas que caerían en cualquier cambio de ciclo”, afirmó.
Para la presidenta de AEGA, la clave no está únicamente en la tecnología o en los protocolos, sino en las personas capaces de actuar bajo presión.
“La diferencia no la hará quien use ChatGPT o Gemini, sino quien sepa analizar y tomar decisiones”, defendió.
Y dejó una última receta para futuras crisis: “Protocolos claros, cuidar a las personas y líderes capaces de decidir incluso cuando todo falla”.
El Foro Empresa Resiliente de Quincemil tuvo lugar en Santiago de Compostela el pasado 29 de abril, con el apoyo de SABSEG, E.Nova Enerxía, AEGA (Asociación Empresarial Gallega de Ascensores) y Grupo Dimolk.