Águeda Ubeira, CEO de Vanetta Food, en el Foro Empresa Resiliente organizado por Quincemil
“Perdimos toda la cámara de frío”: así vivió una empresa gallega el gran apagón en plena explosión de pedidos
La empresa gallega de alimentación vegana Vanetta Food perdió producto, canceló pedidos y sufrió problemas con el seguro tras pasar más de 18 horas sin electricidad durante el gran apagón.
Cobertura completa: Foro Empresa Resiliente de Quincemil
El gran apagón dejó escenas insólitas en toda España, pero para muchas empresas las horas sin electricidad se convirtieron en una carrera contrarreloj para evitar pérdidas millonarias. En Galicia, una de las historias más delicadas fue la de Vanetta Food, empresa de alimentación vegana con sede en Nigrán, que vio cómo el corte eléctrico rompía su cadena de frío justo cuando atravesaba uno de los momentos de mayor demanda de su historia.
“Si hubiesen sido seis horas hubiese sido maravilloso”, recordó Águeda Ubeira, CEO de la compañía, durante el Foro Empresa Resiliente organizado por Quincemil. La realidad fue mucho peor: en su polígono industrial no recuperaron el suministro hasta las 7:14 de la mañana del día siguiente.
Aquella jornada había comenzado con normalidad. Incluso con cierta ilusión. La empresa acababa de aparecer por sorpresa en la edición nacional de El País, dentro de la sección de El Comidista, y el impacto había disparado los pedidos en toda España.
“Imaginaros una empresa pequeñita que sale un sábado en tirada nacional. Teníamos un pico de trabajo impresionante”, explicó Ubeira.
Pero todo cambió en cuestión de minutos.
“Al principio nos lo tomamos de cachondeo”
La CEO recuerda que el apagón comenzó casi como una anécdota. Un cliente acababa de llegar a las instalaciones para cerrar un acuerdo comercial cuando se encontró a toda la plantilla fuera de la nave.
“Nos dijo: ‘Qué recibimiento’. Y le contestamos: ‘No, es que no hay electricidad’”, relató entre risas.
Los primeros minutos fueron de desconcierto. Sin cobertura, sin información y sin saber el alcance real del problema, muchos pensaron que sería una incidencia breve. Pero las horas empezaron a pasar y la preocupación aumentó rápidamente.
En Vanetta Food el problema era especialmente delicado: trabajan con frío positivo y frío negativo para conservar sus productos.
“No sabíamos cuándo iba a retornar la electricidad. Primero se hablaba de seis horas, luego de diez…”, explicó.
La situación terminó convirtiéndose en una crisis total para la operativa de la empresa.
Foro Empresa Resiliente: Cómo respondieron dos empresas gallegas ante el apagón
Producto perdido y pedidos cancelados
La compañía consiguió salvar parte del producto almacenado en frío negativo, aunque “muy al límite”, pero toda la mercancía de frío positivo quedó inservible.
“Todo lo que teníamos en nuestra cámara de frío positivo ya no servía”, lamentó la empresaria.
A las pérdidas directas se sumó además un problema burocrático inesperado. Según explicó Ubeira, el vivero empresarial donde se encuentran las instalaciones dependía de una contratación eléctrica gestionada por otro organismo, que no emitió a tiempo la documentación necesaria para la aseguradora.
“Perdimos todo”, resumió.
Mientras tanto, la empresa tuvo que gestionar llamadas constantes con clientes particulares, distribuidores y puntos de venta de toda España.
“Muchos lo entendieron siendo otros no”, recordó.
La preocupación no era únicamente la cancelación de pedidos. También existía el temor a que algunos productos hubiesen sufrido alteraciones por la ruptura de la cadena de frío.
“Los puntos de venta nos llamaban preguntando si el producto estaba bien o si dentro de una semana iba a estar estropeado”, explicó.
Una crisis en mitad del mejor momento comercial
La coincidencia del apagón con el pico de pedidos tras aparecer en prensa nacional convirtió el episodio en todavía más difícil para la empresa gallega.
El transporte también empezó a sufrir incidencias en los días posteriores y la logística se volvió caótica en buena parte del país.
“Era continuamente gestionar frustración por parte de clientes particulares y empresas”, señaló Ubeira.
Pese a todo, la CEO asegura que la experiencia también dejó aprendizajes importantes sobre resiliencia y gestión de crisis.
“La resiliencia no es un concepto, es un músculo”, afirmó durante el encuentro.
“Estamos cansados de vivir eventos históricos”
Lejos de plantear grandes cambios en sus protocolos, Ubeira defendió la capacidad de reacción del equipo durante aquellas horas críticas.
“Repetiríamos la comunicación, repetiríamos la flexibilidad y muchas cosas que hicimos”, aseguró.
Eso sí, reconoce que los últimos años han cambiado la forma en la que las empresas afrontan el futuro.
“Estamos cansados de vivir eventos históricos”, resumió.
Para muchas pequeñas compañías gallegas, el gran apagón no fue solo una incidencia eléctrica. Fue una prueba real de supervivencia empresarial en tiempo real.
El Foro Empresa Resiliente de Quincemil tuvo lugar en Santiago de Compostela el pasado 29 de abril, con el apoyo de SABSEG, E.Nova Enerxía, AEGA (Asociación Empresarial Gallega de Ascensores) y Grupo Dimolk.