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La industria de la automoción en China ha cambiado las reglas del juego para el coche eléctrico, trasladando el foco de las grandes autonomías a la inmediatez extrema de las recargas.

El fabricante Sunwoda ha presentado la Xingchi Supercharge Battery 2.0, una avanzada batería de litio-ferrofosfato (LFP) orientada a turismos que promete eliminar definitivamente la ansiedad por los tiempos de espera.

Su mayor reclamo tecnológico es la capacidad de recuperar hasta 100 kilómetros de rango con apenas un minuto de conexión, equiparando por primera vez la experiencia eléctrica al repostaje tradicional de combustible.

Esta nueva arquitectura, estructurada en un paquete de 264 celdas prismáticas con una capacidad de 98,8 kWh, opera bajo una tensión de 844,8 V. Sin embargo, el verdadero hito reside en su tasa de carga máxima de 15C.

Esta métrica le permite absorber corrientes inusualmente elevadas y alcanzar picos de potencia teóricos superiores a 1,5 megavatios (MW).

A temperatura ambiente, los datos oficiales del fabricante son contundentes: el vehículo pasa del 10 % al 70 % en solo cinco minutos y alcanza un 97 % de recarga en apenas 9 minutos.

El sistema de Sunwoda también resuelve otro de los grandes puntos débiles históricos de la electrificación: las bajas temperaturas.

La nueva batería LFP de Sunwoda. Sunwoda Omicrono

Mediante un avanzado sistema de acondicionamiento térmico previo, la Xingchi Supercharge 2.0 logra pasar del 10 % al 97 % en 15 minutos, incluso soportando temperaturas extremas de -20 °C.

Para disipar las lógicas dudas sobre la degradación prematura que sufren las celdas al someterse a potencias tan extremas, el fabricante certifica una vida útil de 1.500 ciclos, lo que asegura el rendimiento para cumplir requisitos de garantía de 10 años o 300.000 kilómetros.

No obstante, disponer de un coche capaz de admitir más de un megavatio resulta inútil si la infraestructura eléctrica colapsa al suministrarlo.

Sunwoda es consciente de que exigir 1,5 MW instantáneos a la red local provocaría enormes picos de demanda insostenibles.

Para evitar este cuello de botella, la firma asiática propone un modelo basado en plataformas abiertas de recarga que actúan como amortiguadores energéticos.

Estas instalaciones combinarán postes refrigerados por líquido con generación fotovoltaica in situ y grandes módulos de almacenamiento estacionario, los cuales acumularán electricidad de manera constante y gradual para liberarla de golpe cuando un coche lo solicite.

Para materializar esta solución a gran escala, la compañía proyecta desplegar 10.000 estaciones de recarga de megavatios para finales de 2027.

Esta red nacerá abierta a otras marcas, lo que refleja una transformación profunda en la estrategia del mercado asiático.