En Hangzhou, una inmensa urbe futurista a hora y media en tren de alta velocidad de Shanghái, se levanta un campus universitario de ciencia ficción. Allí, entre instalaciones ultramodernas y un dinamismo constante, se ha comenzado a redactar una página inédita en la historia de la educación superior en España.
Tres docentes de la Universitat Politècnica de València (UPV) se han convertido en los primeros profesores españoles en impartir docencia oficial en una universidad en suelo chino. Ha ocurrido en el Beijing-Valencia Polytechnic Institute (BVPI), el primer campus en el extranjero impulsado por una institución pública de enseñanza superior española.
David López Pérez, José Francisco Monserrat y Juan Carlos Cortés son los protagonistas de este hito académico. Cada uno encarna un perfil diferente dentro de una aventura compartida que une la tradición universitaria valenciana con la pujanza tecnológica de China.
Decenas de estudiantes en el nuevo campus chino junto a algunos profesores.
El proyecto se gestó en un tiempo récord tras una intensa negociación internacional. El ministro de Educación chino, Huai Jinpeng, visitó Madrid a principios de diciembre de 2024 y mantuvo encuentros clave con la representación de la universidad pública valenciana y el Ministerio de Universidades.
Aquel impulso inicial dio paso a un procedimiento administrativo sin precedentes. Tras las solicitudes en abril de 2025 y las autorizaciones de la Generalitat Valenciana y del Gobierno central en mayo de 2026, la apertura formal se hizo realidad justo a tiempo para la matriculación del nuevo curso académico.
El nuevo curso chino
Así, el BVPI ha abierto sus puertas en este mes de septiembre de 2026 con una oferta académica ambiciosa: cuatro grados —Ingeniería de Telecomunicación, Informática, Robótica y Fabricación Inteligente—, seis másteres universitarios y cuatro programas de doctorado.
Las clases se imparten en inglés. En las aulas conviven actualmente unos 73 estudiantes españoles seleccionados mediante la prueba de acceso a la universidad y más de 300 alumnos de origen chino, configurando una comunidad estudiantil sumamente diversa.
David López Pérez (Reus, Tarragona, 1981) actúa como decano del centro y máxima autoridad sobre el terreno. El profesor López es el único de los tres docentes que reside de forma permanente en el campus, dentro de una comisión de servicio de expatriación prevista para una duración de tres años.
El decano llegó a Hangzhou a principios de marzo de 2026 para coordinar el arranque operativo. Durante seis meses de trabajo logístico, preparó las aulas, los laboratorios de prácticas e investigación y articuló las relaciones con socios industriales de primer nivel como Huawei, Unitree y Geely.
David López Pérez, decano del el Beijing-Valencia Polytechnic Institute (BVPI), junto a varios estudiantes.
"Ha sido una obra gigantesca. Empezamos a trabajar ya el año pasado desde la UPV en organizar los planes de estudio y, desde marzo, empecé a coordinar todas las cosas desde aquí", relata a EL ESPAÑOL el decano desde China.
López destaca también la fluida convivencia entre los alumnos de ambas nacionalidades. "La mezcla desde el primer momento ha sido muy buena. Estudiantes chinos y españoles tienen curiosidad el uno por el otro. La integración está siendo fantástica", explica.
En el campus conviven en total unas 6.000 personas entre estudiantes y profesores de diversas titulaciones. Se trata de un ecosistema autosuficiente equipado con residencias, peluquería, comercios, cantinas y áreas deportivas que convierten el recinto en una auténtica ciudad.
Los "profesores volantes"
A diferencia del decano, José Francisco Monserrat del Río (Madrid, 1980) y Juan Carlos Cortés López (Valencia, 1969) ejercen la docencia bajo la modalidad de "profesores volantes". Ambos viajan a China durante periodos intensivos de dos a tres semanas para impartir sus asignaturas completas.
José Francisco Monserrat, catedrático del Departamento de Comunicaciones y vicerrector de Internacionalización y Comunicación de la UPV, califica el ritmo docente como extenuante pero reconfortante. Durante su estancia imparte clases magistrales a diario, de lunes a domingo si la programación lo requiere.
"Nosotros damos las clases magistrales y, conforme acaba la asignatura, te vuelves a España", explica Monserrat. Posterior al periodo intensivo de clases, un profesor asistente local de nacionalidad china asume la supervisión del periodo de evaluación y los exámenes.
Monserrat ha detectado marcadas diferencias pedagógicas entre los estudiantes de ambos países. El alumnado chino muestra un respeto reverencial y jerárquico hacia la figura del docente, absteniéndose inicialmente de interrumpir o preguntar durante las lecciones.
"El alumno chino no está acostumbrado a interactuar en el aula. Para ellos el profesor está muy por encima que ellos y son muy obedientes", comenta el vicerrector, contrastando esa actitud con la naturalidad del estudiante español, acostumbrado a tutear y debatir con el profesorado.
No obstante, Monserrat elogia la capacidad de trabajo del grupo asiático. Los alumnos chinos matriculados se ubican en el percentil 2 del sistema educativo de su país, lo que equivale a calificaciones superiores al 13,6 sobre 14 en la selectividad española.
"Son gente muy buena y muy trabajadora. Les pides algo y a las pocas horas te lo están entregando. Tienen una dedicación brutal", asegura el catedrático madrileño, admirado por la disciplina y la capacidad de aprendizaje demostrada por los jóvenes orientales.
El profesor José Francisco Monserrat, junto a varios estudiantes, en China.
Por su parte, Juan Carlos Cortés López (Valencia, 1969), catedrático de Matemática Aplicada y director del Instituto Universitario de Investigación de Matemática Multidisciplinar, califica la oportunidad como la plasmación personal de un anhelo cultivado durante más de una década.
Apasionado de la historia y fascinado por la cultura china desde hace años, Cortés solicitó su incorporación a la lista de docentes seleccionados por categoría y antigüedad. Su designación oficial se confirmó el pasado mes de mayo de 2026.
"Para mí esto era un sueño. La atracción por la cultura china la traía en mi mochila desde hace más de 10 años. He leído todo lo que ha caído en mis manos y he visto multitud de documentales", ha manifestado a este medio el docente valenciano sobre su entusiasmo previo.
Durante su estancia en Hangzhou, Cortés ha impartido Matemáticas a más de 220 estudiantes de primer curso en amplias aulas. El profesor resalta la puntualidad, la concentración y el impecable comportamiento de todos sus alumnos desde el primer minuto de clase.
El detalle que más ha impactado a Cortés ha sido el gesto ritual con el que concluyen las lecciones. Al finalizar cada sesión magistral, la totalidad del aula rompe en un prolongado aplauso de agradecimiento hacia la figura del profesor.
"Cuando acabas la clase tienen un enorme respeto porque te aplauden. Se tiraban ahí un par de minutos aplaudiéndome. Es una sensación extraña porque en España no pasa, pero demuestra un respeto supremo hacia nuestro trabajo", confiesa emocionado el matemático.
Cortés subraya también la cordialidad y la calidez humana del personal académico y de gestión chino. A pesar de las diferencias culturales, la atención prestada a los docentes desplazados ha sido calificada de exquisita por todo el equipo español.
El establecimiento de este campus en Hangzhou consolida la estrategia de internacionalización de la universidad pública española en Asia. Las autoridades chinas han mostrado un interés prioritario en el éxito de esta institución.
La experiencia de David, José y Juan Carlos abre la ruta para una cuarentena de profesores españoles que irán desplazándose a Hangzhou a lo largo de todo el curso académico para consolidar este puente educativo entre España y China.
