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Las claves

El Programa de Enseñanza de la Lengua Árabe y Cultura Marroquí (PLACM) es un convenio bilateral firmado por España y Marruecos en los años 80. Regula, entre otros asuntos, la cooperación educativa del reino alauí con los colegios públicos españoles.

Para entender la articulación de este modelo en la escuela pública hay que remontarse a 1980, cuando España y Marruecos firmaron un acuerdo publicado en el Boletín Oficial del Estado en 1985. Aquel marco reguló la llegada de profesores marroquíes.

El Convenio de Cooperación Cultural fijó metas claras. En su artículo 1 estableció que ambas partes "estimularán la cooperación entre los dos países en los campos de la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología". Un compromiso destinado a afianzar lazos bilaterales.

También se apuntó que las administraciones debían favorecer "la enseñanza de la lengua y de la cultura del otro país en sus establecimientos de enseñanza y de educación superior". De este modo, se abrió la puerta a impartir Árabe y Cultura Marroquí en los centros públicos españoles.

El foco sobre la población escolar de origen inmigrante quedó sellado en el artículo 7. El texto estipuló que los Gobiernos "facilitarán a los hijos de los trabajadores de la otra parte residentes en su territorio la enseñanza de su lengua materna y la formación en su cultura de origen".

Bajo esta cobertura legal, el Ministerio de Educación estructuró un programa voluntario donde Marruecos selecciona, contrata y paga al profesorado enviado a España. Las administraciones españolas aportan las aulas e instalaciones públicas para impartir las sesiones en horario lectivo o extraescolar.

Un convenio actualizado

Tres décadas después, el compromiso bilateral se actualizó mediante un nuevo tratado publicado en el BOE en 2013.

El artículo 14 del Convenio de Asociación Estratégica en materia de Desarrollo y de Cooperación Cultural, Educativa y Deportiva entre el Reino de España y el Reino de Marruecos reguló cómo España y Marruecos apoyarán al programa.

El punto primero prescribe que España facilitará "la enseñanza de dicho programa a los alumnos marroquíes escolarizados en sus centros de educación primaria y secundaria, así como a los alumnos españoles interesados”.

Además, nuestro país también se comprometía a habilitar "las aulas necesarias para los profesores marroquíes encargados de impartir dicha enseñanza".

Marruecos, por su parte, debía y debe, supervisar a "los profesores correspondientes, eventualmente con la ayuda de las autoridades españolas".

A pesar de que el sueldo de estos docentes corre a cargo de Rabat, la falta de supervisión sobre los currículos ha ido despertando recelos técnicos. El hecho de que este personal no haya superado oposiciones estatales ha generado dudas continuas entre los inspectores autonómicos.

Desde el Ministerio de Educación se ha defendido este esquema como un freno a la exclusión. La enseñanza de la lengua materna busca facilitar el éxito escolar, cohesionar a las comunidades educativas e impedir que la formación cultural quede relegada a circuitos privados.

Sin embargo, el frágil equilibrio entre diplomacia exterior y gestión escolar ha saltado por los aires. El desacuerdo sobre el control pedagógico y la imposibilidad de evaluar al personal asignado por Rabat han provocado la rebelión de varios Ejecutivos autonómicos.

Las 5 CCAA sin programa

Así pues, cinco comunidades autónomas decidieron suspender o eliminar el programa de lengua árabe en sus centros públicos.

Se trata de Madrid, Murcia, Aragón, Extremadura y Andalucía. Estas autonomías han suprimido la cesión de aulas y han rechazado la renovación de los convenios que operaban en sus colegios.

La Comunidad de Madrid lideró el veto al anunciar la cancelación para el curso 2025-2026. El Gobierno regional alegó la imposibilidad de fiscalizar al profesorado y los contenidos fijados por Marruecos.

Aunque el argumento común de estas autonomías es la soberanía pedagógica, lo cierto es que la presión de Vox en los Gobiernos regionales, salvo Madrid, ha provocado el progresivo abandono.

"Aragón elimina el Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí a partir de este curso. Decimos no a la islamización de nuestra tierra y no a una cultura que denosta y maltrata a la mujer. Volvemos a poner el sentido común, el respeto a las familias, y la cultura española y occidental en el centro de las políticas", celebraba en X Alejandro Nolasco, vicepresidente del Gobierno de Aragón (Vox), el pasado 6 de septiembre.

Extremadura también ha suspendido este curso el programa como consecuencia del pacto de gobierno alcanzado por María Guardiola (PP) y Vox el pasado mes de abril. Por tanto, el nuevo año comienza con dos nuevas autonomías que abandonan el convenio.

Estas regiones se suman a la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia. La comunidad presidida por Isabel Díaz Ayuso fue la primera en anunciar el abandono del programa por "carecer de las garantías suficientes para su adecuado funcionamiento". Lo hizo en julio de 2025 y desde el curso pasado dejó de implementarse.

Murcia continuó esta senda y suprimió el programa en el curso 2025/2026 tras anunciarlo hace un año. Fue una de las exigencias que le planteó el partido de Abascal al Gobierno de Fernando López Miras (PP) para aprobar los presupuestos autonómicos de 2025.

La última autonomía que eliminará el programa es Andalucía. La medida se incluyó en el pacto de Gobierno entre PP y Vox para investir a Juanma Moreno como presidente. La extinción del programa, no obstante, es progresiva y este dejará de funcionar en el curso 2027/2028.