La vuelta a las aulas universitarias en este mes de septiembre abre el curso más caro de la historia de España. El gasto mensual por estudiante para este nuevo año académico se sitúa entre los 800 y los 1.800 euros al mes.
Por ello, la formación superior en España exigirá un gran esfuerzo financiero sin precedentes a las familias de todo el país. Se estima que en torno al 15% de los hogares con hijos universitarios se endeudará y firmará un préstamo bancario para poder pagar los estudios superiores de sus descendientes y todo lo que les rodea –residencia, transporte, etc.–.
Tomando como referencia directa las estadísticas del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el citado porcentaje implica que 240.000 estudiantes y sus familias deberán endeudarse con el objetivo de obtener un título de grado.
El endeudamiento servirá para financiar un gasto medio por universitario que podría alcanzar los 1.800 euros mensuales para el nuevo curso 2026/2027 de acuerdo con los datos de Justalia, una plataforma de servicios legales que ayuda a los consumidores a reclamar contra los abusos bancarios.
El desembolso final depende del centro, de su naturaleza pública o privada, del coste de la vida en la comunidad autónoma de destino y, de forma muy especial, del tipo de residencia elegida.
El alojamiento, según la plataforma, se ha convertido en el principal motor de esta escalada de costes, suponiendo más del 50% del presupuesto total de numerosos alumnos, con una horquilla de gasto que oscila entre los 300 y los 1.000 euros mensuales.
La reducida disponibilidad de pisos y residencias en las grandes ciudades explica que el precio de una habitación en piso compartido haya subido un 60% en cinco años.
Este fenómeno afecta de lleno a un volumen masivo de jóvenes, ya que 680.000 alumnos dejan sus hogares este mes para estudiar en otras regiones, desplazándose desde múltiples provincias hacia las ciudades más universitarias.
La vivienda por CCAA
Esta tensión inmobiliaria muestra mayor incidencia en Madrid y Barcelona, pero también se nota con enorme fuerza en Valencia, Sevilla y Granada. En menor medida, la presión alcanza a plazas de gran tradición académica como Salamanca, Santiago de Compostela y Pamplona.
Ante este escenario de desembolsos elevados, las entidades financieras han desplegado un amplio catálogo de productos específicamente diseñados para las economías familiares de los estudiantes.
Algunos bancos ofrecen hasta 80.000 euros para financiar la carrera completa, fijando un periodo de devolución que puede alcanzar los 10 años de plazo. Sin embargo, la vía de financiación elegida condiciona notablemente la salud financiera del hogar.
Mientras muchas familias recurren a préstamos tradicionales, otros estudiantes se apoyan en tarjetas de crédito para ir aguantando el día a día gracias a su acceso inmediato y sencillo.
Pero, como se ha explicado, el mayor condicionante es el mercado del alquiler. Según confirma un reciente estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el arrendamiento medio de una habitación para uso universitario roza los 700 euros al mes en las dos ciudades españolas más grandes.
En concreto, se sitúa en 689 euros mensuales en Madrid y alcanza los 735 euros en Barcelona.
La subida del alquiler acumula repuntes de entre el 17% y el 33% desde 2023 en las zonas con mayor tensión residencial. Esta disparidad se aprecia con claridad entre distritos de una misma ciudad.
En Barcelona, los precios más elevados corresponden a la Dreta de l'Eixample, con 832 euros de media, Sant Gervasi-Galvany con 804 euros y El Raval con 800 euros al mes.
Como alternativas más asequibles en la Ciudad Condal figuran El Camp de l'Arpa del Clot, con 577 euros, y El Guinardó, con 583 euros.
En Madrid, la horquilla abarca desde barrios económicos como Las Águilas, con 459 euros al mes, hasta el céntrico distrito de Universidad, donde asciende a 759 euros. Elegir adecuadamente la zona de residencia permite ahorrar más de 3.000 euros al año a las familias.
Esta escalada del alquiler encaja directamente con la problemática del encarecimiento universitario analizada previamente, donde la partida de vivienda absorbe ya más del 50% del presupuesto mensual.
Para reducir este fuerte impacto, la OCU sugiere que alquilar un piso completo de 80 metros cuadrados para compartir entre tres estudiantes resulta más barato que contratar habitaciones individuales, al tiempo que recomienda formalizar siempre el contrato por escrito fijando cláusulas claras de sustitución de inquilinos.
Evitar endeudamientos abusivos
Para evitar endeudamientos abusivos al financiar la educación de los hijos, la plataforma Justalia aporta consejos preventivos dirigidos a los consumidores.
En primer lugar, resulta imprescindible exigir y comparar detenidamente la Tasa Anual Equivalente (TAE) y no sólo el Tipo de Interés Nominal (TIN), pues la TAE refleja de forma transparente las comisiones y costes reales del préstamo. Asimismo, conviene examinar al detalle el plazo total de devolución, la existencia de periodos de carencia y las comisiones por apertura o cancelación anticipada.
"Si el universitario opta por un préstamo, debe comparar las condiciones que le planteen en diferentes bancos y fijarse cuidadosamente en la tasa anual equivalente, la TAE, y no sólo en el tipo de interés nominal -TIN-; en el plazo de devolución; en el periodo de cadencia; y en los gastos adicionales, es decir, en las comisiones", dice Carlos Reina, CEO de Justalia.
Finalmente, si las familias deciden utilizar tarjetas de crédito para encarar los gastos mensuales, los expertos recomiendan vigilar atentamente que las cuotas elegidas permitan amortizar capital real y no se destinen únicamente a pagar intereses acumulados, evitando a toda costa las peligrosas tarjetas de crédito revolving.
