Dolores Promesas x Duyos, el último idilio de la moda española: “Hay muchos creativos haciendo cosas increíbles, pero falta apoyo institucional e industrial”
Juan Duyos presenta su primera colección como director creativo de la mítica firma. Una nueva etapa que llega de la mano de OMODA Madrid es Moda, la plataforma que convierte la ciudad de Madrid en escenario para la creación.
Juan Duyos presenta su primera colección como director creativo de la mítica firma. Una nueva etapa que llega de la mano de OMODA Madrid es Moda, la plataforma que convierte la ciudad de Madrid en escenario para la creación.
El Barrio de las Letras combina literatura, historia y arquitectura. Pasear por sus calles es hacerlo por el Madrid del Siglo de Oro. Sin embargo, no es eso lo único que encierra: también hay hueco para la moda.
En uno de esos edificios en los que cualquiera soñaría con vivir se encuentra el atelier de Juan Duyos. Al llamar a la puerta, la primera en recibir a la invitada es una de las estrellas del día: Fefa, la perrita que acogió.
Nada más llegar, hay algo palpable: una ilusión que el creativo bautiza como cósmica y que anuncia que se acerca una fecha, la de su último proyecto: Dolores Promesas x Duyos, una colección pensada para invitadas y alfombra roja.
Dolores Promesas, creada en 2005 por Alicia Hernández, Miryam Pintado y Javier Lapeña, es una de las firmas españolas más reconocibles de los años 2000. Su imaginario, ligado a una mujer femenina, cercana y con un punto de fantasía, marcó a toda una generación y convirtió a la casa en una de las marcas más populares de aquella época. Ahora, inicia una nueva etapa de la mano de Juan Duyos, que se pone al frente de su dirección creativa.
Todo sucede en el marco de OMODA Madrid es Moda, la plataforma que reivindica la capital como escenario para la creación de autor y que permite presentar las colecciones en espacios que dialogan con la historia y la identidad de la ciudad.
Una filosofía que encaja especialmente bien con esta propuesta de Duyos, que encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, por razones emocionales y lógicas, el escenario idóneo para que Dolores Promesas comience una nueva vida.
“Nosotros, los diseñadores, estamos para hacer soñar”- Juan Duyos
La puesta de largo tendrá lugar el próximo 9 de septiembre a las 20:00 horas. Pero la colección ya tuvo un primer adelanto en los Premios Academia de la Moda Española, donde Lulu Figueroa Domecq lució uno de los diseños del desfile.
En esta producción, tres flores del jardín de Lola —el nombre de la colección— muestran tres de las propuestas de una línea que bebe, en parte, de lo que fue Heaven, ese segmento más elevado y sofisticado de la original Dolores Promesas. “Dolores soñó Heaven, Lola la hace florecer”, dicen.
El florecer de la promesa
¿Qué tiene la capital que hace que sea una ciudad especialmente fértil para la creación?
Madrid es el centro de operaciones de España y todos la queremos mucho, pero no solo se puede hablar de Madrid. Casi todas las provincias tienen un pequeño núcleo donde apoyan la moda.
Desde ACME —Asociación Creadores de Moda de España, de la que es presidente— estamos intentando ordenar esas posibilidades, pero Madrid, evidentemente, es el punto neurálgico donde están los medios y donde sucede casi todo en el sector.
Eso no quiere decir que no tengamos unas pasarelas increíbles. En Gran Canaria, la de baño; en Barcelona, la 080; en La Palma… No puedo citar todas, pero hay un gran apoyo regional a los diseñadores de cada lugar.
Y eso es algo importantísimo, es el germen de lo que luego se cultiva, esa pequeña semilla para que después se abra paso la creatividad que estamos viendo en todo el país.
¿Qué ha conseguido esta plataforma, OMODA Madrid es Moda, que quizá no se ve cuando simplemente se mira el calendario de desfiles?
La ventaja que tenemos los creativos es poder presentar las colecciones donde nos gusta. Están pensadas y estructuradas para que tengan un entorno que lo acoja de una manera potente.
Evidentemente, las grandes firmas desfilan donde ellas consideran que su presentación va a tener sentido. Pasa con Jacquemus, por ejemplo, que lo hace en los sitios más espectaculares porque tiene que ver con el alma y con el sentimiento de lo que quiere contar.
No es lo mismo en un castillo que en un campo de trigo, que en una biblioteca o en el Museo Arqueológico, como voy a hacer yo.
El emplazamiento envuelve tu colección de una manera tan sólida y tan bonita que tu trabajo cobra sentido. Y, por supuesto, pones en valor muchos espacios de Madrid.
¿Qué quiere decir eso? Que además se genera una economía alrededor de la ciudad.
“La colección es un canto a cada una de las flores, a las mujeres”- Juan Duyos, sobre el primer diseño
Quizás nos estamos dando cuenta de lo que supone esa ventaja de poner la ciudad también como centro de la moda. Hace apenas un año Carolina Herrera conquistó la Plaza Mayor. Puede que haya llegado el turno de reclamar lo nuestro…
Son estrategias de cada marca. Ahora, por ejemplo, la ciudad está llena de gente latinoamericana que está poniendo su negocio y su forma de vida aquí, con lo cual, muchas marcas están interesadas.
Madrid está explotando a nivel económico y los diseñadores tenemos que ser conscientes de que si quieres desfilar en Mercedes Benz Fashion Week, te compensará, porque IFEMA cuenta con unos recursos increíbles.
Si quieres hacerlo en OMODA Madrid es moda, tienes la libertad de que tu trabajo y tu escenografía sea propia y peculiar. Si se trata de la 080 Barcelona, es porque hay un nivel internacional muy potente.
En el caso de la moda de baño, tendrás que irte a Gran Canaria Moda Cálida, que es la primera pasarela mundial dedicada solamente a eso. En nuestro país están pasando cosas maravillosas en la industria.
En tu caso, ¿por qué el Museo Arqueológico?
Es el lugar en el que más he estado y hay una razón emocional. Mi abuela vivía cerca y nos llevaba desde chiquititos. Era nuestro paseo, íbamos a ver el Prado o a este. Además, tiene un jardín donde yo jugaba y esa zona es la que vamos a utilizar.
Y, por otra parte, acoge a las grandes damas de la historia de España, como la de Elche. Hay un montón de recursos que para mí son maravillosos para enlazar toda esa joyería de la España más antigua y que hemos recuperado para la mujer actual.
Hemos vinculado muy bien esa parte sentimental que el espacio tiene para mí con esa otra de contenido que se aprecia en la colección.
OMODA Madrid es Moda nació hace más de una década y hoy se ha convertido en una de las grandes plataformas para la moda de autor española, que es el concepto que se trabaja y se potencia desde ACME.
El diseñador retocando la creación sobre la modelo.
En este reportaje se adelantan tres looks que veremos el día 9, ¿qué tienen para que hayas querido enseñarlos antes del desfile?
Representan muy bien ese cielo de Dolores Promesas. No sé si se verá esa parte de ilusión cristalina, de la belleza porque sí. La recuperación de cuando se hacían vestidos de alfombra de verdad.
Esa es la esencia de estos looks. De ahí también que sea en un jardín que representa a la nueva Lola —el nombre es un homenaje—, que va a ir pisando fuerte y desarrollándose, dependiendo de dónde esté y de cómo se encuentre.
Son mujeres que son flores. Sé que puede parecer cursi, pero lo que queremos es volver a los inicios, provocar ese pellizco en el estómago.
¿Qué ha cambiado más en estos años: la ciudad, los diseñadores o la forma de entender la moda?
Muchas cosas. Evidentemente, estamos disfrutando de un momento muy dulce a nivel de comunicación. Aunque las redes sociales ayudan, también engañan, dificultan y tergiversan las historias, pero los diseñadores tenemos muy claro dónde queremos presentar nuestras colecciones.
Por eso contamos con estas grandes plataformas en España que te impulsan a desarrollar tu trabajo de una manera increíble.
“Es la explosión de la mujer: ese momento en el que os sentís seguras, guapas, absolutamente arriba”- Juan Duyos, sobre el segundo diseño
¿Hay algo que eches de menos del pasado reciente de la moda y que creas que debemos recuperar?
Soy muy nostálgico. Bebo mucho de otras décadas, por eso los 70 y los 80 me fascinan. Pero luego soy muy práctico, siempre pienso en el futuro, en lo que está por venir.
Creo que debemos tener presente esa idea de no olvidarnos lo bonito de nuestra ciudad, de nuestros diseñadores. Yo trabajé con Manuel Piña y mi última colección era un homenaje a todo lo que aprendí de él.
No se pueden olvidar esos años 70 de Saint Laurent ni a Jesús del Pozo o David Delfín. Tampoco la aportación de Amaya Arzuaga o todos esos nombres bonitos que hemos tenido en España.
Son sinónimos de buen hacer y de diversión, ¿no? En los últimos años ha habido cierta alienación, tanto en moda como en belleza.
Hay una parte de lo que tú dices, de alienación, porque eso da seguridad a mucha gente. Lo de ir todas iguales y no salirse del canon puede hacer que te relajes.
Pero los diseñadores de autor lo que necesitamos es aportar más allá de eso, porque hace que reacciones. Tú, después de ver 50 veces una zapatilla fea y grande que dices que jamás te pondrías, lo acabas haciendo.
Sin embargo, nosotros lo que tenemos que hacer es proponer para que evolucionen las cosas.
Y lo que mencionas es muy bonito: hay que divertirse. La moda es una manera de entretenerte, no de sufrir porque no tienes algo o porque no llegas.
Hay un ejercicio precioso que llevan a cabo mujeres y hombres, y es que disfrutan con esa parte de vestirse. La ropa te lleva a un determinado estado de ánimo, y eso es una maravilla.
La moda es un acto que va más allá de vestirse. Es una forma de arte y disfrute.
¿Cuál dirías que es ahora el principal problema al que se enfrenta un diseñador español?
Es el mismo de siempre: el talento y la industria tienen que darse la mano. Es por lo que estoy luchando como presidente de la Asociación. Si no lo veo yo, que lo vean al menos los que vienen detrás. Si consigo eso, para mí será un éxito.
Hay que lograr ese tándem. La empresa debe darse cuenta de que con el talento se puede hacer mucho dinero y en España todavía tenemos esa asignatura pendiente.
Se habla mucho de creatividad, pero también de industria, producción, artesanía y negocio. ¿En qué punto estamos en España?
En uno en el que, por primera vez, se empieza a hablar de moda en política. Y no como algo ajeno a los partidos, sino porque la cuestión se ve como algo que tienen que apoyar, ya que el sector factura un producto muy potente.
Desde la Asociación damos cifras constantemente y de forma anual para que se vea eso y también el posicionamiento y la importancia que tiene a nivel nacional.
En Francia la moda está posicionada como algo increíble, al igual que en Italia, Inglaterra o Estados Unidos. En España todavía no.
Tenemos muchísimo valor, multitud de creativos haciendo cosas increíbles, pero nos falta apoyo institucional e industrial.
“Me gusta practicar la belleza como empoderamiento y como el comportamiento de cada una de vosotras, tal cual sois”- Juan Duyos, sobre el tercer diseño
¿Crees que la moda española ha conseguido dejar de ser algo que se mira desde lejos para democratizarse un poco y que la gente se acerque? Es una reclamación que está muy presente en las redes sociales.
La moda siempre va a tener esa manera de haceros soñar con algo casi intocable, eso es mágico y no tiene que dejar de pasar.
Otra cosa es ese conocimiento que tiene un sector enorme de gente joven de lo que sucede en la industria, que es buenísimo. Pero no tenemos que perder esa capacidad de hacer soñar, ese pellizco de fantasía que tiene la moda.
Evidentemente, hay que vender y para ello tenemos que acercarnos a la gente. Hay grandes superficies que lo hacen muy bien, que democratizan la moda de una manera excelente. Si España se ha reconocido por algo a nivel mundial es por eso precisamente.
Pero la moda de autor es otra cosa, es sueño, es la espera, es la cocina a fuego lento, el guiso bien hecho.
Y es el poder y el desear, incluso el esperar por tener una prenda. Es muy diferente. Tenemos que empezar a darle valor a las piezas que tenemos.
Por otro lado, está eso que llega a tu casa en bolsas de plástico. Lo abres, lo miras, lo tiras… Te lo pones siete, cuatro veces… Es algo que ha llegado para quedarse y no es una crítica, sino una observación.
Pero nosotros tenemos que ir por un camino diferente. Al final, no por mucho consumir eres más feliz, lo eres más por esa espera, ya que es algo que pertenece a la parte del deseo.
También entra en juego la concepción de la moda como arte. De esa chaqueta o ese vestido que vas a cuidar mucho más porque está increíblemente bien hecho.
No tenemos que dejar de tener ese pellizco, esa fantasía. Y nosotros, los diseñadores, estamos para generar eso. Hay una parte nuestra que es la de hacerte soñar.
Dolores Promesas forma parte de una generación de firmas españolas con un imaginario muy reconocible. ¿Qué te interesó de su historia y qué querías aportar tú a este nuevo capítulo?
No la seguí muy de cerca, pero me interesó mucho todo ese desarrollo que tuvo y esa explosión en los inicios de las influencers, cuando eran creíbles y de verdad comenzaron a salir chicas que por fin estaban influenciando a otras.
Nosotros no hemos querido copiar todo eso, pero sí que hay una parte que me emocionaba mucho y que fue clave: Heaven, la línea más sofisticada y elevada de la casa.
No queremos volver a lo que se hizo porque fue muy bonito y muy bien realizado, pero sí que sean cosas que se mantengan de fondo. Esos detalles tan cristalinos, la paleta de colores… todo tenía un fondo de verdad y eso es lo que hemos recuperado para que haya una continuidad desde mi prisma y en 2026.
¿Qué buscas hoy en una modelo que quizás no estaba presente cuando empezaste como diseñador?
En los 90 y los 2000, eran guapas, guapísimas, inalcanzables. El gran éxito de la influencia fue ese, aterrizar el concepto y conseguir que te identificaras más con una chavala, no con una modelo.
Ahora se busca personalidad. Estas chicas son tres bellezas absolutas, diferentes, personales. Estamos buscando la belleza en todas vosotras y yo lo quiero reivindicar muchísimo desde hace un montón de tiempo.
No podemos vender cremas anticelulíticas con chicas de 17 años y antiarrugas con niñas de 22. ¿Hasta cuándo vamos a alargar esa mentira absurda? Ya lo decía Adolfo Domínguez, la arruga es bella.
Cuanto más vives y más contento estás, más real eres, más feliz y más guapo.
¿Qué hace que alguien tenga realmente algo que decir en la industria y que no se quede simplemente en flor de un día o en ropa bonita?
Cuando las cosas se hacen con estómago, se nota. Te puede gustar más o menos, pero hay una verdad. Hay verdades en textos, en perfumería, en reportajes, en restaurantes… El resto está vacío. Y vacío de consumo. Se consume a lo bestia.
Pero yo quiero pensar que soy parte de una gran minoría. Quiero seguir manteniéndome en esa parte más de nicho. Y no por lo mainstream, que a mí me encanta.
Por ejemplo, he hecho el ejercicio de mirar el móvil hasta reventar. Y sí, te puede despejar, pero caes en un estrés absoluto. De hecho, no podía repetir nada de lo que había visto; es decir, no había nada con impacto.
Hay una manera de consumir moda, imágenes, un montón de cosas… que creo que hay que parar. Tengo un entorno que sé que no quiere estar ahí, entonces podemos hablar de una gran minoría que queremos seguir siendo nicho.
¿Qué te sigue sorprendiendo de la moda después de tantos años?
Todo. Cuando deje de hacerlo me voy a convertir en otra cosa, porque si eso pasa, vamos mal. Quiero estar con gente que me haga hacer cosas y que me ayude a pasármelo bien.
Al final todos deseamos que nos quieran, eso lo primero, pero también divertirnos.
Y hablando de Heaven, ¿cuál es tu paraíso en la Tierra de la mano de este proyecto?
Hay una parte buenísima que, si no la nombro, estaría mintiendo, que es Ángel Burgueño, el dueño de la marca, quien la ha comprado y la está vendiendo de una manera alucinante.
O sea, el tándem bueno es que yo haga soñar, que diseñe las prendas y que se esté contando toda esta parte más etérea de la historia, pero luego la realidad es la venta.
Para que se sujete bien una marca ha de haber una parte creativa, pero sobre todo una comercial y de venta. Y también una de comunicación, que la tenemos.
Es un proyecto bastante sólido y bueno. ¡Me parece una aventura tan bonita a mi edad!
Supone volver a ilusionarte con empezar un proyecto y tener toda esa parte que no he tenido porque mi marca es mucho más nicho, es a medida. Y, de repente, estoy viendo tejidos de seis euros.
Va a haber 4.000 camisetas por la calle. Esa parte más comercial también me hace muchísima ilusión. Porque sí, te puedo contar toda la parte preciosa de inspiración, pero me parece emocionantísimo que vaya a ir paseando y ver ropa de Dolores Promesas x Duyos sin parar; me hace una ilusión cósmica.
¿Qué poso te gustaría que deje el desfile en quienes lo presencien?
Si un desfile no te mueve algo, si al día siguiente no te acuerdas, es que no lo hemos hecho bien.
Lo que quiero es lo que he hecho siempre, aunque ahora estoy mucho más nervioso porque es una presentación de una nueva historia. Aspiro a provocar deseo de alguna manera. Tiene que estar lo que hablábamos del pellizco de la emoción y cierta sorpresa.
¿Qué deja Dolores Promesas en ti después de esto?
¿Sabes qué pasa? Que en España no suceden estas cosas, pero fuera sí. En España no se apuesta por recuperar marcas que han sido exitosas. Cuando se muere, se muere. Que te den la oportunidad es un planazo. Esto es una oportunidad única en España.
¿Y por qué crees que aquí no pasa eso?, ¿por qué no existe esa cultura?
Es por el problema que arrastramos. Si esas marcas tuviesen una industria detrás, seguirían adelante. Cuando te conviertes en una firma muy nicho y te sujetas con pocos empleados y desaparece el creativo, se para el motor, la historia no continúa.
Las instituciones, los políticos y los empresarios tienen que ver que con el talento se puede hacer mucho dinero, de verdad, no solo con la inmobiliaria.