Neochulapismo, chotis y muchos claveles: así se vivió desde dentro la primera edición de los Premios Castizos
El lunes 11 de mayo, Magas y EL ESPAÑOL reconocieron en el Teatro Circo Price a José Luis Martínez-Almeida, María García de Jaime, Tomás Páramo, Johanna von Müller-Klingspor, Paz Padilla, DJ Nano y Pedro Trapote.
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Los dos únicos lunes de mayo que llevamos de este 2026 han tenido algo de mágico, de moda, de transgresor y de icónico. El primero, con Nueva York como escenario, celebró la gala benéfica anual del Museo Metropolitano con un despliegue deslumbrante de personalidades. El segundo, en Madrid, en casa, inauguró los I Premios Castizos, entregados por Magas y EL ESPAÑOL.
En este particular lunes de pescaíto castizo, el pasado día 11, arrancaba la semana grande de la capital. Lo hacía con un evento institucional y social que reunió a lo más granado de la ciudad. ¿El motivo? Empezar a caminar hacia hoy, viernes 15, día de San Isidro, la fiesta que honra al patrón de Madrid.
Los I Premios Castizos reconocieron a siete figuras clave de la vida madrileña en ámbitos como la política, la empresa, la hostelería, la comunicación, la moda y las redes sociales. La ciudad que vio nacer a Benito Pérez Galdós acoge, abraza y retiene; por eso, entre las personas distinguidas hubo tanto madrileños de nacimiento como de adopción.
El acto tuvo lugar en el Teatro Circo Price, un destacado espacio cultural situado, cómo no, en pleno corazón de la urbe. Un espacio singular, dedicado principalmente a las artes circenses, la magia y la música, que se ha convertido en un referente histórico y artístico capaz de combinar tradición y vanguardia desde el siglo XIX.
Primer contacto
A las 19:30 horas en punto comenzaron a llegar los más de 300 confirmados a la gran noche castiza. El dress code era claro: neochulapismo. Todos, sin excepción, se acogieron a la etiqueta propuesta. Cada uno, por supuesto, le dio su toque, con su interpretación y su estilo.
El photocall —y aquí va un secreto: tenía dos caras— acabó transformado en una suerte de desfile de moda en el que claveles y parpusas, mangas abullonadas y mantoncillos, cuadros vichy y lunares marcaban el ritmo. En cuanto se formaron los primeros corrillos, la gala empezó a parecer una auténtica verbena. La música del organillo no dejó de sonar.
Uno de los momentos más esperados de la noche fue la llegada de los premiados. Atravesaron las puertas del Teatro Circo Price, puntuales como el reloj de la Puerta del Sol, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; el empresario Pedro Trapote; la presentadora Paz Padilla; los creadores de contenido Tomás Páramo y María García de Jaime; el productor musical DJ Nano y la empresaria hostelera Johanna von Müller-Klingspor.
Al cruzar el umbral que dejaba atrás el photocall, aparecía un stand , justo a la izquierda, donde se repartían claveles, como manda la tradición: dos blancos (soltera/o), dos rojos (casada/o), uno rojo y uno blanco (con pareja o prometida/o) y dos rojos con uno blanco (viuda/o).
No existe una versión oficial clara sobre el origen de este juego de colores, pero es una costumbre popular muy arraigada. En otras palabras, una forma de lucir el estado civil en plena verbena.
Todo queda entre castizos
Charo Izquierdo, directora de Magas y maestra de ceremonias, dio la bienvenida a invitados y premiados con una declaración de principios. "Dicen que en Madrid nunca se pide la partida de nacimiento y es verdad; lo digo yo que soy gata de más de tres generaciones y lo podrán decir los hoy galardonados", sentenció.
Cruz Sánchez de Lara cerró el acto instando a seguir celebrando la Pradera: "San Isidro está de moda, lo dicen los abuelos, los niños y los jóvenes". En su incansable labor por dar visibilidad y su lugar a las mujeres, la vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle, afirmó que San Isidro no habría sido nadie sin su esposa, Santa María de la Cabeza, reconocida por su vida humilde, virtuosa y de servicio a los pobres en Madrid.
”Dicen que en Madrid nunca se pide la partida de nacimiento y es verdad; lo digo yo que soy gata de más de tres generaciones y lo podrán decir los hoy galardonados”- Charo Izquierdo
El primer galardón de la noche recayó en Almeida, quien recogió el premio de manos de Pedro J. Ramírez, director y presidente de EL ESPAÑOL. El alcalde comenzó destacando la sensibilidad del diario líder en España con la ciudad que gobierna: "Si queremos tener identidad propia, debemos preservar nuestras tradiciones y nuestra identidad".
El siguiente reconocimiento, entregado por Susana del Castillo, Senior Asset Manager en Unibail-Rodamco-Westfield, fue para María García de Jaime y Tomás Páramo. La entregadora los presentó como el reflejo de una nueva generación que apuesta por una urbe "más moderna, más cercana y con estilo propio". "Ser castizo no es llevar mantón ni bailar chotis... es ayudar a crecer a Madrid y, estés donde estés, decir a alguien que eres de aquí y estremecerte", afirmó Páramo.
Johanna von Müller-Klingspor fue invitada a subir al escenario por Marta Rivera de la Cruz. La delegada de Cultura la describió como una "madrileña de Caracas". La venezolana más castiza dijo que "24 años después de llegar, aún camino por la calle pensando en la suerte que tengo de vivir aquí".
Paz Padilla recogió el premio de manos de Samary Fernández Feito, directora general de Negocio de EL ESPAÑOL. "Aquí he sido feliz, parí a mi hija, encontré trabajo... Esta es la ciudad de los alquileres caros y el tráfico, que todo hay que decirlo porque eso nos une, pero hay que amar Madrid y estoy orgullosa de ser una adoptada que siempre la llevará en su corazón", dijo la actriz y presentadora ante los micrófonos.
El sexto reconocimiento fue para DJ Nano, presentado por Silvia Delgado, directora de Marketing de Mahou. Orgulloso de sus orígenes, Nano, como le llama su gente querida, celebró 30 años de carrera asegurando que la capital de España vive su mejor momento: "Siempre encuentras a alguien que tiene ganas de venir. Si no, es porque tiene envidia".
El último galardón lo entregó Cruz Sánchez de Lara a Pedro Trapote, cuyo apellido ya está inscrito en el imaginario de varias generaciones. Dueño de discotecas como Joy Eslava o la chocolatería San Ginés, declaró en sus palabras de agradecimiento que los churros más famosos de Madrid ya se pueden tomar en Estados Unidos, Portugal, México, Colombia y Manila.
El baile del chotis
El pistoletazo de salida de la fiesta llegó justo después de la entrega de premios, cuando diez chulapos y chulapas se arrancaron a bailar un chotis y encendieron la pista con su giro elegante.
El chotis es un baile castizo de origen centroeuropeo que Madrid adoptó en el siglo XIX hasta convertirlo en símbolo propio. Se baila en pareja, dando vueltas sobre un espacio mínimo mientras la mujer rodea al hombre al ritmo de un compás pausado y pegadizo.
Suena a organillo, a verbenas y a fiestas de barrio. Suena a hogar. Para los madrileños representa tradición, identidad compartida y orgullo popular, una forma alegre de recordar de dónde vienen y celebrar juntos la ciudad. Es memoria viva que pasa de generación en generación.
Llegó el fin
El cóctel sirvió de punto de encuentro para que invitados y premiados se mezclaran sin prisa, conversaran y bailaran. Por supuesto, posaron orgullosos con sus looks de neochulapos, mantones de Manila y pañoletas de fiesta.
No faltaron las risas, las fotos y los vídeos para el recuerdo, el jamón ibérico, el chocolate con churros, los torreznos, la ruleta del barquillero, la música ni los brindis. También hubo espacio para conversaciones que pasaron de lo profesional a lo personal con la naturalidad propia de las grandes noches madrileñas.
Una vez más, Madrid demostró estar por encima de diferencias políticas y rivalidades empresariales: los I Premios Castizos, con sus siete grandes protagonistas, se celebraron con un espíritu de unión poco habitual. Así es nuestra ciudad, así es nuestra casa.
Tras las paredes del Teatro Circo Price, con San Isidro —y Santa María de la Cabeza— como testigo, los convocados intercambiaron claveles e ideas; alianzas y planes de futuro para seguir tejiendo redes juntos.
Todo sucedió bajo el paraguas cómplice de Magas y EL ESPAÑOL, que volvieron a demostrar su capacidad para reunir talento, estilo y celebración en un mismo espacio; en una gala única.
Agradecimientos
La primera edición de los Premios Castizos de Magas y EL ESPAÑOL fue apoyada por Mahou, La Vaguada, COVAP, Dia, Granini, Neutrogena, Swatch, Velux, Aylanz Hospitality Group, UDIT, Fundador, La Martinica, Manolo Bakes, Match Tonic Water, Puerto de Indias y San Ginés.