El listado definitivo de 'Los Top 100 Lujos' de Magas: los relojes más distintivos
La cantidad de diamantes, quilates de oro e innovaciones que destellan en estos diez relojes desvelan el lujo en su más alta expresión. Cada uno a su manera, con una personalidad bien definida, forman parte de este exclusivo listado.
Los ‘Top 100 Lujos’ ocupan un lugar muy especial en la segunda edición del Bookazine de Magas, concebido como un homenaje al talento y a la excelencia. La sección es una cuidada recopilación de propuestas exclusivas que encarnan el savoir-faire y sirven como pretexto para ensalzar a todos aquellos que sienten la dedicación como forma de vida.
Magas lanza su segundo 'Bookazine' con Helen Mirren en portada y la exclusiva guía de los 'Top 100 Lujos'
Este listado se divide en diez categorías, cada una compuesta por otros diez ítems y experiencias: moda, joyería, relojería, belleza, perfumes, decoración, gastronomía, viajes, innovación y libros.
Top 100 Lujos Relojería
1. Un placentero secreto
Lujo silencioso. Lujo susurrante. Lujo vibrante. Los pequeños diamantes se amadrigan, sin aspavientos, alrededor de su caja de oro rosa —de 18 quilates— y 36 mm de diámetro.
Ninguna de esas ansiadas 80 piedras preciosas destaca, orgullosa, sobre las demás. Sin ruido, con apacible calma, fluyen por las asas y se funden con una correa de piel de aligátor violeta, un tono misterioso, a menudo asociado a la realeza pero que en este Fase Lunar de la colección Traditionnelle le aporta un guiño del buen vivir casual.
Así se hizo el segundo Bookazine de Magas: 300 páginas dedicadas al lujo y al liderazgo en una obra creada para perdurar en el tiempo
Lo sublime de esta obra es que pertenece a una edición limitada de 270 piezas, las mismas que años cumple la manufactura más antigua sin cesar en su actividad, Vacheron Constantin. Su fase lunar oculta un enigma, que es de alta precisión —también conocida como luna astronómica—: sigue el ciclo exacto, acumulando solo un día de discrepancia en 122 años.
La esfera, de frágil nácar blanco decorada con el motivo de la Cruz de Malta, emblema de la firma, completa su vestimenta con un pequeño segundero a las 6 h, minutería de estilo ferrocarril y una indicación de reserva de marcha de 38 horas. Es manual, tiene que arrullar con suavidad la corona con sus dedos. Un placer. (49.967 €).
2. Sensual transgresión
Este orgánico y sensual reloj joya de Piaget pertenece a la nueva saga Timeless Turquoise. Los herederos de Georges-Edouard Piaget adoptaron en 1963 la turquesa.
Ellos, pioneros en el uso de vibrantes esferas de piedras ornamentales y semipreciosas como también el lapislázuli, la malaquita y el ojo de tigre, siempre buscaron captar y reflejar la luz en un fascinante juego de brillo. El ondulante y audaz reloj, de nombre Sixtie, es una pieza de líneas suavemente esculpidas, con esa esfera de tonos azules que evocan los años dorados de la Riviera Francesa.
Durante siglos, la turquesa ha sido venerada por su luminosa intensidad azul. Los antiguos egipcios creían que la turquesa poseía poderes de renovación. Los aztecas la llamaban ‘piedra de los dioses’. La combinación de maestría artística y técnica transformó el rostro de la relojería de lujo, consolidando a Piaget primero como relojero y, luego, como joyero, en una época que valoraba la creatividad libre por encima de todo.
Es rebelde. Daliniano. De oro rosa tachonado de diamantes, su largo y dinámico brazalete permite llevarlo como si fuera un collar. (Precio: bajo petición).
3. Beso de luna
“Quiero tu beso de cuero tachonado en la arena”, cantaba la diva Lady Gaga en Bad Romance. Era 2009, los flequillos rectos a ras de cejas dominaban los rasgos de las mujeres y Longines creó una colección femenina de nombre tan sugerente como PrimaLuna, que evoca un atardecer apoyada en la terraza de un palacete de la Costa Amalfitana.
La Luna, con su influjo romántico e inquietante, asoma tan cerca que se roza con los dedos. Beyoncé y su Single Ladies esparce decibelios por el ambiente —suena de fondo, ¿la escuchan?—. Han pasado más de 15 años, es 2025, ambas artistas se han sofisticado, como Longines, que replantea aquella iniciática propuesta con una elegancia atemporal y eriza el bisel con 48 zafiros engastados.
Destellos de lujo que acarician la caja de 34 mm engrandecen su movimiento automático y ensalzan la esfera de nácar en azul, rutilante con esos 14 diamantes Top Wesselton que ejercen de índices. A las 6 h regresamos al refinado crepúsculo amalfitano con la fase lunar con calendario y estrellas como Lady Gaga, Beyoncé y Jennifer Lawrence; ella es la embajadora Longines de la elegancia y ya estamos a un beso de 2026. (6.700 €).
4. Poética celeste
Lo que deambula por el firmamento, por el éter, siempre ha embelesado a los seres humanos. Es insondable, enigmático y muy atractivo —de atraer y de bello—. En ese misterioso puzle celeste, las estrellas fugaces invocan deseos, impregnan las alturas de romanticismo, son impredecibles, efímeras, brillantes suspiros.
Esta poética es la que enjaula el Rendez-Vous Dazzling Star de Jaeger-LeCoultre. Merece la pena dedicar un chispazo de tiempo para descubrir su novedoso mecanismo. Un delicioso juego. ¿Por qué el lujo no puede ser divertido? La esfera, toda ella en aventurina azul, reverbera con un cielo nocturno repleto de astros.
En su centro se superponen tres discos circundados por un anillo de diamantes —en total, en el reloj anidan 617—. La primera capa oculta la estrella fugaz cuando no está activa. Debajo, otro meteorito de luz recortado. Se activa, el disco gira e impulsa al cuerpo celeste en su trayectoria curva a través de la esfera superior. ¿Quién lo activa? Su muñeca. Un juego que aparece en momentos aleatorios —de cuatro a seis veces por hora—.
Caja de oro rosa de 36 mm de diámetro, movimiento mecánico automático. (Bajo solicitud).
5. Fulgor rojo
¿Existen las coincidencias? ¿O es el azar? La espinela roja es una piedra preciosa que impregna el ambiente con un resplandor cristalino, símbolo de pasión, vitalidad y energía física. Valores que también inspira el Big Bang One Click Joyful de Hublot, una pieza adornada con espinelas encarnadas sobre el bisel y lucida por embajadoras de la firma en distintos contextos.
Este modelo pertenece a la colección que celebra la combinación de gemas de colores y correas de caucho a juego. El Big Bang, icono de Hublot, cumple 20 años: su esencia sigue siendo la referencia de todas sus creaciones. One Click Joyful es un automático con caja de 33 mm de diámetro y un sistema que permite cambiar la correa con un sencillo clic.
Joyful, porque siempre es mejor sentirse Joy (“alegre”) que Sad (“triste”); y por el placer de contemplar las variantes en zafiros naranja o rosas, topacios azules, tsavoritas verdes y espinelas rojas. Todas comparten esfera blanca brillante y fecha a las 3 h. De entre ellas, la roja destaca tal vez por la pasión que evoca. (14.700 €).
6. Moderna nostalgia
Las fases lunares protagonizan los relojes femeninos más lujosos, especiales. ¿Tendencia? Casi siempre han estado ahí, en las esferas, con su gesto nocturno, magnético.
Este es el 7121 / 200G-001 —Patek Philippe bautiza así sus modelos, con los dígitos de sus referencias—. Precisamente fue esta manufactura la que, allá por 1925, implantó unas fases de luna en un ejemplar de pulsera, el Calendario Perpetuo 97975.
Los relojes astronómicos del Renacimiento ya incorporaban mecanismos que calibraban las fases del satélite, pero eso es otro largo relato. El diseño que acompaña a estas líneas rinde homenaje a la poesía de los ciclos de la luna en un modelo de oro blanco, con una esfera azul con efecto soleil, un lienzo propicio para que las indicaciones refuljan como estrellas en un cielo nocturno. Luz: la que desprende el bisel con su engaste Dentelle, con doble hilera de 132 diamantes talla brillante.
El material del que están fabricados los sueños que acompañan a su astro y al pequeño segundero es oro blanco. De cuerda manual, correa de piel de aligátor azul y las asas, nostálgicas, evocan tiempos pasados y aristocráticos. El conjunto desvela modernidad. (46.541 €).
7. Color y entusiasmo
Son dos palabras que exhalan optimismo y a TAG Heuer le seducen. Es una marca que se deja la piel -y los calibres- en la innovación y la estética, enmarcando sus diseños deportivos en el frontispicio de sus principios.
Su TAG Heuer Aquaracer Professional 300 Date es sumergible hasta los 300 metros, lo que lo convierte, como herramienta profesional, en un reloj de buceo extraordinario. De hecho, desde hace unos años los diver han saltado de su función como guía de supervivencia en las profundidades, donde es esencial controlar los tiempos y la presión, a convertirse en un estiloso complemento de moda, que aporta cierto espíritu de fortaleza (suelen ser relojes musculosos, grandes).
Lo más atractivo de estos TAG Heuer Aquaracer Professional 300 Date (por la fecha situada a las 6 h) es su liviandad, su alegre fragilidad y, de paso, compite con los peces de colores con sus esferas verde pastel o morada que dibujan el pausado vaivén de las olas. Los índices son de diamantes VS+, la caja mide 36 mm de diámetro y es de movimiento automático. (4.000 €).
8. ‘Glamour’ de alta intensidad
El Oyster Perpetual Lady-Datejust en oro amarillo de 18 quilates viste el tamaño más reducido de esta lujosa lista: caja de 28 mm de diámetro. Tres milímetros más que el primer vástago de la familia, brotado en 1957.
En los 50 y 60, las medidas que demandaban las mujeres oscilaban entre los 20 y 28 mm. Tampoco la envergadura de los masculinos era para tirar cohetes: de 33 a 36 mm. Hoy en día serían unisex. Hans Wilsdorf, visionario fundador de Rolex, confesó: “Las mujeres quieren lo mejor de ambos mundos: un reloj pequeño y un movimiento preciso. Sin embargo, cuanto más pequeño sea, más difícil será hacerlo preciso”.
Lo logró. Declinó el Datejust, que vio la luz en 1945, con el marchamo del primer cronómetro de pulsera de cuerda automática en indicar la fecha a través de una ventanilla en la esfera, y estas mismas excelencias más guiños glamurosos desembocaron en el Lady-Datejust.
El que reluce en la imagen es el epítome del lujo de Rolex, de oro amarillo constelado de diamantes de talla brillante. Solo el brazalete, President, aloja 596. (160.600 €).
9. Año de nieves…
La cifra es superlativa: el Classique Tourbillon 3358 de Breguet alberga un total de 407 diamantes. Solo en la esfera, los artesanos de la manufactura han colocado 281 de talla brillante en engaste de nieve, empleando seis diámetros diferentes y distribuyéndolos de forma aleatoria.
Un fastuoso paisaje nevado. Hipnótico. Abraham-Louis Breguet fue un genio de la relojería y se movía bien entre las bambalinas de palacio. Creó el primer reloj de pulsera de la historia, realizado en 1810 para Carolina Murat, en ese momento Reina de Nápoles.
En 1783, Abraham-Louis Breguet recibió a través de un admirador secreto de María Antonieta un encargo para la reina: fabricar el reloj más exquisito jamás realizado, con todas las complicaciones técnicas posibles y materiales preciosos, sin límite de presupuesto. Breguet se entregó al proyecto, incorporando funciones avanzadas como calendario perpetuo, repetidor de minutos y ecuación del tiempo. El trabajo se prolongó durante décadas y, cuando el reloj finalmente fue terminado en 1827 —ya por el hijo de Breguet—, ni la Reina ni el creador vivían para contemplarlo.
Entre las innovaciones que marcaron la obra, destaca el tourbillon, mecanismo que logró contrarrestar los efectos de la gravedad en la precisión relojera. En este modelo rota a las 6 h. Es de cuerda manual. (188.600 €).
10. Todo al verde
En 2019, Audemars Piguet hace pública una nueva colección, alejada por completo del deportivo cuerpo del Royal Oak, icono de la manufactura. Su caja de forma redonda se enhebra con el clasicismo relojero, pero aun así late la querencia deportiva innata a los nuevos tiempos de la firma.
Con este Code 11.59 by Audermars Piguet Calendario Perpetuo Automático enciende otra vela a su 150 aniversario. Desarrollado por primera vez en el siglo XVIII, el calendario perpetuo es una de las complicaciones astronómicas más complejas.
Posee una memoria mecánica que reproduce ciclos de 48 meses y ajusta automáticamente el número de días de todos los meses, incluso en los años bisiestos. Este mecanismo sumamente sofisticado requiere la intervención humana una vez cada 100 años para seguir en línea con la hora solar.
En oro rosa de 18 quilates, la compleja arquitectura de su caja de 38 mm se realza con el juego de luces obtenido mediante la alternancia de acabados achaflanados y satinados. La esfera, en verde suave, se ha diseñado en colaboración con el experto Yann Von Kaenel, que ha grabado a mano el estampado y esos motivos de círculos concéntricos con centenares de minúsculas cavidades que le aportan luz, profundidad y personalidad. Automático, es una edición limitada a 150 unidades. (Precio bajo petición).