Top 100 Lujos

El listado definitivo de 'Los Top 100 Lujos' de Magas: las joyas más exclusivas

El valor de una joya es una cuestión tan tangible como conceptual. Entrar en esta lista no solo atañe a los quilates, sino a lo que representan: un legado centenario, el deseo de preservar el savoir-faire, la vocación de reinvención constante o el elogio a la libertad de expresión.

Ilustración de Carmen García Huerta del listado Top100 Lujos de Joyería
Créditos
Fecha de publicación:
Actualizada:

Los ‘Top 100 Lujos’ ocupan un lugar muy especial en la segunda edición del Bookazine de Magas, concebido como un homenaje al talento y a la excelencia. La sección es una cuidada recopilación de propuestas exclusivas que encarnan el savoir-faire y sirven como pretexto para ensalzar a todos aquellos que sienten la dedicación como forma de vida.

Miniatura de la noticia

Magas lanza su segundo 'Bookazine' con Helen Mirren en portada y la exclusiva guía de los 'Top 100 Lujos'

Este listado se divide en diez categorías, cada una compuesta por otros diez ítems y experiencias: moda, joyería, relojería, belleza, perfumes, decoración, gastronomía, viajes, innovación y libros.

Ilustración de Carmen García Huerta sobre los Top 100 lujos
Ilustración de Carmen García Huerta

Top 100 Lujos Joyería

1. De aquí a la eternidad

Que Domenico Dolce y Stefano Gabbana (D&G) tienen en Italia su mejor musa no es un secreto. A la Sicilia natal del primero le han dedicado colecciones enteras. Con la pasta, en su plétora de formatos, han hecho desde estampados hasta bordados. Con los corni, los limones, el mar Tirreno y la devoción por San Gennaro hicieron moda. Y su última colección de alta joyería está lejos de ser una excepción.

Consagrada a la Mirabilia Urbis — como la bautizó el clásico texto medieval en latín que ha servido a generaciones de peregrinos y turistas como guía para la ciudad—, sus 53 piezas son un homenaje a la ciudad donde el stendhalazo está asegurado. Lo que ya inmortalizaron para el imaginario popular Fellini, Sorrentino o Wyler con sus películas; Sinatra o Dean Martin con sus canciones; Marguerite Yourcenar con sus textos y Turner con sus lienzos, el dúo de diseñadores lo ha elevado a la categoría de tesoro orfebre.

“Durante años hemos soñado con la belleza de la ciudad —afirmaban durante la presentación de la colección, escenificada en la legendaria Villa Adriana—. Ahora, su triunfo es nuestra fantasía hecha realidad”.

Miniatura de la noticia

Así se hizo el segundo Bookazine de Magas: 300 páginas dedicadas al lujo y al liderazgo en una obra creada para perdurar en el tiempo

Una que han materializado en diseños donde las referencias no se andan con rodeos: colgantes que reproducen bustos clásicos con polvo de mármol trabajado a mano; micromosaicos que reinterpretan el arte romano; miniaturas pintadas que retratan las vistas de la capital italiana; y monedas imperiales originales a modo de charms.

Las 1.006 piedras preciosas de este collar —tres citrinas, cuatro amatistas, 62 granates, 230 zafiros, las nueve rarísimas turmalinas indicolitas y 695 diamantes— que evocan los colores de los mosaicos de las villas romanas, aún intactos tras siglos de historia.

Dolce & Gabbana
Foto uno de el listado Top100 Lujos de Joyería
Foto dos de el listado Top100 Lujos de Joyería
Chopard

2. Luces, cámara...

Desde que en 1998 y movida por su pasión por el séptimo arte, Caroline Scheufele, directora artística y copresidenta de Chopard, decidiera asociarse al Festival de cine de Cannes para convertir su alfombra roja en el escenario donde desplegar anualmente su poderío orfebre, la presentación de la colección de alta joyería —a la que ha puesto el sobrenombre de red carpet— compite con la presencia de la aristocracia hollywoodiense.

“Cada pieza es una escena, cada piedra preciosa teje una historia en la que el arte de la joyería refleja tanto mi viaje personal como una emoción universal”, confiesa la alemana al hablar de su repertorio más reciente, Caroline’s Universe. Sus colecciones siempre tienen algo de autobiográfico.

Y en esta —con 78 piezas, porque desde el principio quiso que cada entrega tuviera tantas como años de existencia había tenido el Festival— cristalizan algunas de sus grandes pasiones: desde Byron y su Cavalier King Charles Spaniel al que retrata en forma de sortija; a la pasión por las gemas que heredó de su madre, materializada en la imponente tanzanita talla esmeralda de 29,76 quilates engastada en titanio y oro blanco ético —de minas certificadas, y el único con el que trabajan— con zafiros y diamantes sobre estas líneas.

Foto tres de el listado Top100 Lujos de Joyería
Cartier
Foto tres de el listado Top100 Lujos de Joyería

3. Amor libre

Mucho ha llovido, casi seis décadas, y mucho más ha cambiado la filosofía sentimental desde que Cartier pusiera sobre el tablero uno de sus iconos más célebres. Pero la pulsera Love, que Aldo Cipullo concibió en plena era del amor libre como un emblema del compromiso eterno, no se ha bajado del podio de los superventas.

Lo han corroborado para la posteridad algunas de las muñecas más célebres del celuloide, desde las de Ali MacGraw y Steve McQueen a las de Elizabeth Taylor y Richard Burton o Sophia Loren y Carlo Ponti.

Sin perder ese simbolismo que recorre una pieza que literalmente se atornilla a la persona amada —hace falta una herramienta especial para abrirla—, la maison francesa le toma el pulso a los nuevos tiempos con una reinterpretación que le da la vuelta a sus propios códigos.

Con 200 piezas miniaturizadas que se ensamblan con una gran pericia técnica en una estructura flexible, LOVE Unlimited se libera de toda rigidez y prejuicio.

Más de un centenar de pruebas han necesitado en los talleres orfebres para conseguir que todos los eslabones gallonados y marcados por los característicos tornillos, pulidos totalmente a mano, se articulen sin fisuras y se posen en un movimiento natural sobre la piel. Amén de un nuevo cierre que no requiere un segundo par de manos.

Foto cuatro de el listado Top100 Lujos de Joyería
Hermès

4. Un nuevo giro

Puede que hoy sea un gesto distintivo de la casa, pero la primera vez que la doble vuelta hizo acto de presencia en Hermès fue en 1998.

Martin Margiela introdujo el principio en la correa del reloj Cape Cod, inspirándose en una tira de cuero destinada a enrollarse en torno a una maleta con la que dio en sus años de estudiante. Al belga le pareció interesante envolverla alrededor de la muñeca y más tarde, de la cintura. Hasta al asa de los bolsos la llevó. Y así se enroscó en su historia.

Tanto que Pierre Hardy, diseñador de calzado de la enseña desde 1990 y de joyería desde 2001, decidió trasladarla al joyero en 2010 bajo el nombre de Vertige —vértigo en francés—. Primero fue un anillo, luego pulseras y pendientes.

Desde entonces, ha habido múltiples reinterpretaciones que juegan con el dinamismo de aquella espiral: dándoles forma de corazón, engastando diamantes, colgándolo de cadenas. Y ahora le suma gemas como la esmeralda.

Foto cinco de el listado Top100 Lujos de Joyería
Boucheron

5. Un tiro certero

La primera vez que Boucheron la usó fue en 1860. Querían un motivo que simbolizara el amor y la guerra, que evocara a la vez la idea de poder y de delicadeza. Desde ese momento, la flecha se convirtió en un emblema de la maison. Uno que 165 años después no ha perdido puntería.

Si ahora Claire Choisne, directora creativa de la firma, la ha elegido para dar forma a ocho diseños originales —todos monocromáticos y sin distinción de género— es porque vio en ella una actitud muy actual que premia la valentía de ser uno mismo. Pero también el arco del tiempo de una enseña para la que el pasado enriquece el presente y enfila el futuro. “Se trataba de reinventar un icono, sin distorsionar su esencia”, explica.

Y la diseñadora lo ha hecho preservando la modernidad de sus líneas, pero jugando con nuevas formas de llevarlo que se prestan a la personalización y la unicidad. Como el broche XXL sobre estas líneas, que puede prenderse en la solapa, cerrar el cuello de una camisa, decorar un puño y hasta vestir el pelo.

Imagen promocional del Bookazine
Bookazine Diciembre 2025
Comprar Edición limitada

6. Cuando ruge el león

Coco Chanel solo hizo alta joyería una vez: la icónica colección Bijoux de diamants, en 1932. Las premisas que allí tomaron forma continúan firmes. Empezando por la libertad creativa y siguiendo por la estrella, un motivo en el que la modista se recreó.

Esa estela está vigente 93 años después, convirtiendo el astro en hilo visible de la última entrega de Chanel, Reach for the stars, y uniéndola a otros muchos emblemas que la francesa hizo suyos: del león —su signo del zodiaco, que perfilaba hasta en los botones de sus chaquetas— a esa ideal de glamour que brillaba con toda su fuerza en la hora dorada.

“Queríamos capturar ese instante suspendido entre el día y la noche, cuando la alta joyería enciende su fulgor sobre la piel”, explicaban Patrice Leguéreau y su equipo acerca de la colección, la última del que fuera director del estudio creativo de joyería de Chanel desde 2009 hasta su fallecimiento el pasado noviembre.

Amante férreo de la historia de Coco, siempre encontraba inspiración en su universo: sus viajes a Venecia, los biombos de su apartamento... Y en esta propuesta, el pulso narrativo viene de su estrella.

Foto seis de el listado Top100 Lujos de Joyería
Foto siete de el listado Top100 Lujos de Joyería

Chanel

Foto ocho de el listado Top100 Lujos de Joyería
Suarez

7. Estrellas fugaces

Que Frida Khalo, Romeo y Julieta y hasta Okuda San Miguel, entre otros, hayan compartido espacio a lo largo de los años en el muro de inspiración de Suarez dice mucho del eclecticismo creativo con el que trabajan sus joyas.

No tener miedo a hacer de sus diseños una bandera de la modernidad y luchar contra el inmovilismo del que muchas veces peca el sector figura en letras mayúsculas como eje central de su ideario. Algo que siguen defendiendo dentro de la saga familiar, que empezó en 1943 cuando Emiliano Suárez Faffián abrió una modesta tienda-taller de 20 metros cuadrados en la zona antigua de Bilbao.

Por eso, después de navegar por su inagotable archivo, han decidido insuflarle una nueva identidad a su emblemática colección Grace.

El giro se ha bautizado como Stella y las 14 piezas que la conforman son una mirada hacia el cielo; concretamente a las lluvias de estrellas. Un fenómeno astronómico en el que los meteoros dejan una estela luminosa al atravesar la atmósfera y a la que los artesanos han dado forma engarzando diamantes sobre oro blanco de una forma tan precisa —resultado de décadas de saber hacer—, que el brillo se eleva al cuadrado.

8. Mar adentro

El último fascículo de Blue Book, la hazaña anual con la que Tiffany & Co. hace alarde de su potestad, tiene como inspiración el océano. Sea of Wonder lo han titulado.

“Es una expresión poética de la transformación, donde la belleza del mar se reimagina maravillosamente en obras maestras modernas”, explica Nathalie Verdeille, directora artística de joyería y alta joyería.

No es ni mucho menos la primera vez que la enseña norteamericana se zambulle en las profundidades, pero sí una que —en ese juego de legado y modernidad que tan bien domina— reinterpreta y contemporiza las inspiraciones, sacadas de los extensos archivos de Jean Schlumberger, su mítico diseñador.

Son casi 40 creaciones inéditas. Entre ellas, el collar Anemona, la pieza central de un capítulo que, pericia artesana mediante, captura la danza de estos animales mecidos por el mar. Montados en platino y oro amarillo, destacan los 34 quilates de diamantes y los tres rubíes sin tratar, procedentes de las famosas minas de Mozambique que, juntos, suman casi cinco quilates.

Aunque el mayor mérito es su tonalidad: las probabilidades de encontrar tres gemas de este tamaño y claridad con el mismo color rojo puro y saturado, sin matices ni inclusiones, es de una a 100 millones. “Cada creación teje una historia del océano y sus maravillas. Pero también cuenta una narrativa más amplia del amor de la casa por superar los límites, nuestra búsqueda incesante de lo que nunca se ha hecho antes”, dice Verdeille.

Tiffany & Co.

Foto nueve de el listado Top100 Lujos de Joyería
Foto diez de el listado Top100 Lujos de Joyería

Chaumet

9. Impulso natural

Con corazón de orfebres y alma de botánicos. Así podría describirse a la docena de artesanos que trabajan en los talleres que Chaumet posee en la Place Vêndome, París.

A la sombra de la imponente columna que Napoleón erigió en el centro de la plaza parisina para conmemorar su victoria en Austerlitz, la inspiración de la maison, con una trayectoria que acumula casi 250 años, enraíza con una pasión por la naturaleza sin límites. Lo reconfirma su última colección, Jewels by Nature, un alarde técnico con el que se rinde tributo a tesoros de la fauna y la flora.

Empezando por la abeja —el símbolo de la firma desde que el emperador francés la convirtiera en su joyero oficial— que, junto con la espiga de trigo, adornan su iconografía creativa. Siguiendo con las rosas, las mariposas o los tréboles de cuatro hojas.

Estos últimos, precisamente por su singularidad y dificultad para encontrarlos, componen uno de los juegos más preciados: el par de pendientes donde los diamantes se combinan con dos soberbias esmeraldas de 3,41 y 3,24 quilates cada una, forja el deseo perenne de Chaumet de inmortalizar para la eternidad la belleza efímera de la naturaleza.

Foto once de el listado Top100 Lujos de Joyería
Van Cleef & Arpels

10. Ilusión óptica

Ya lo decía Marcel Duchamp: “La difuminación de la distinción entre arte y vida es la preocupación que más me interesa”. Al hilo de las palabras con las que el artista precursor de la corriente conceptual comenzó a pavimentar el camino hacia el dadaísmo y el surrealismo, Van Cleef & Arpels consagró en los años 30 del siglo XX una de sus piezas inmortales: el reloj Cadenas.

Un diseño inspirado en un candado que, en su 90 aniversario, regresa para incidir en esa fusión incorruptible entre joyería, funcionalidad y audacia que lo convirtió en un hito. Que lo llevara Wallis Simpson — la mujer por la que Eduardo VIII abdicó del trono — ya es un manifiesto en sí mismo. Su razón de ser se ancla en un momento histórico donde las mujeres se enfrentaban a una contradicción de forma y fondo: mantenerse ajenas al paso del tiempo, sin dejar de estar pendientes de él.

Que una dama mirara la hora levantaba cejas escépticas: su elegancia residía en la disponibilidad. El reloj era un símbolo de independencia y modernidad. Uno que ellas necesitaban disfrazar de joya. Ese fue el leitmotiv de este diseño: trasponer la forma de un objeto cotidiano al diseño, materializando una nueva relación entre arte y funcionalidad. Algo que el padre del ready-made aplaudiría.

© El León de El Español publicaciones S.A.