Top 100 Lujos

El listado definitivo de 'Los Top 100 Lujos' de Magas: las prendas de moda más deseadas

Lo que convierte a una prenda, un bolso o un zapato en un objeto de culto —y deseo— es el tiempo que ha llevado urdirlo, la historia que cuentan sus costuras y los valores culturales que preservan. Este listado recoge una selección que representa la máxima expresión de la excelencia y la dedicación al detalle.

Ilustracion de Carmen García Huerta sobre los Top 100 lujos de Moda
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Los ‘Top 100 Lujos’ ocupan un lugar muy especial en la segunda edición del Bookazine de Magas, concebido como un homenaje al talento y a la excelencia. La sección es una cuidada recopilación de propuestas exclusivas que encarnan el savoir-faire y sirven como pretexto para ensalzar a todos aquellos que sienten la dedicación como forma de vida.

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Magas lanza su segundo 'Bookazine' con Helen Mirren en portada y la exclusiva guía de los 'Top 100 Lujos'

Este listado se divide en diez categorías, cada una compuesta por otros diez ítems y experiencias: moda, joyería, relojería, belleza, perfumes, decoración, gastronomía, viajes, innovación y libros.

Ilustración de Carmen García Huerta sobre los Top 100 lujos
Ilustración de Carmen García Huerta

Top 100 Lujos Moda

Foto uno del listado Top100 Lujos de la categoria moda
Chanel

1. Por amor

En 1838 —décadas antes de que Saville Row se erigiera en epicentro de la sastrería— Joseph-Christophe Charvet, hijo del asesor sartorial de Napoleón, fundó en el 103 de rue de Richelieu, en París, la camisería que aún hoy lleva su apellido.

Proveedores de príncipes, presidentes y sibaritas sartoriales, han vestido a Winston Churchill y Charles de Gaulle, Saint Laurent y Karl Lagerfeld, Sofia Coppola y Bryan Ferry, Marcel Proust, Jean Cocteau y Richard Avedon, Eduardo VIII, Émile Zola y Tom Wolfe, Serge Gainsbourg y Coco Chanel.

Precisamente a ella se le atribuye el haber introducido esta prenda en el vestidor femenino —más o menos al tiempo que abogaba por el pantalón y rebatía el corsé—. Fue cuando la tomó prestada del armario de Arthur Boy Capel: su gran amor desde 1909 hasta su muerte en un accidente de coche una década después.

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Así se hizo el segundo Bookazine de Magas: 300 páginas dedicadas al lujo y al liderazgo en una obra creada para perdurar en el tiempo

Él solo llevaba camisas de la firma. Que en su debut para la maison Matthieu Blazy se haya ligado a la emblemática sastrería una vez más tiene algo de poesía. También de transgresor: es la primera vez que Chanel hace una colaboración.

Aunque el creativo lo ve más como un partenariado, igual que los que tienen con los zapateros de Massaro o los bordadores de Montex. Con la leyenda Tissu et technique par Charvet en la etiqueta, las tres camisas que han urdido hacen honor al saber hacer centenario del taller parisino, pero también al romance que lo inició todo, dice Blazy: “Lo que vivió con Boy muestra que todo el atelier tiene su origen en una historia de amor”.

Foto dos del listado Top100 Lujos de la categoria moda
Sheri de Linda Farrow

2. Impacto visual

En el modelo Sheri de Linda Farrow hay una declaración de intenciones: una silueta ojo de gato contemporaneizada, una montura en oro de 22 quilates y la convicción de que las gafas son mucho más que un mero extra. Antes de que se convirtieran en terreno fértil de licencias multimillonarias, los modistos no les prestaban especial atención. Farrow, que empezó su carrera como diseñadora, fue la primera en tratarlas como un objeto de moda y darles un papel central en la creación de un look.

Arrancó en 1970 como una firma especializada en este accesorio de lujo para la jet set, produciendo también para nombres como Balenciaga, Saint Laurent y Pucci. La aparición de los grandes conglomerados ópticos y la presión del mercado la llevó a echar el cierre en los 80.

Pero en 2003, su hijo Simon Jablon descubrió una colección de piezas originales de su madre y junto a su mujer, Tracy Sedino, resucitaron a la bella durmiente.

Empezaron reeditando modelos de archivo y por demanda popular comenzaron a añadir nuevos. Luego llegaron las colaboraciones: The Row, Dries Van Noten, Yoji Yamamoto, Magda Butrym y The Attico. Y, por supuesto, el club de seguidoras: Dakota Johnson, Lady Gaga, Beyoncé o Taylor Swift. 22 años después, la enseña vuelve a estar en el pináculo de la gafa llevada mucho más allá de las lindes del simple complemento.

Foto tres del listado Top100 Lujos de la categoria moda
Maison Vivier

3. Dejar huella

En la primera planta están las oficinas de Gherardo Felloni, director creativo, y de Inès de la Fressange, colaboradora vitalicia. También el Salon de l’Héritage, con creaciones emblemáticas desde los 50 a los 90. En la baja, los archivos. Y en la segunda, el estudio de diseño. “Es un lugar que habla por sí solo”, dice Felloni.

Recién inaugurada, la Maison Vivier, como lo han llamado, hace las veces de embajada global: un espacio que guarda y representa la identidad de la marca.

Ubicada en un hôtel particulier de Saint-Germain-des-Prés que, después de refugio aristócrata y edificio del gobierno, una vez fue la casa donde vivió el fundador de la enseña, no solo marca la vuelta de la firma a la orilla izquierda de París —con todo el significado que eso conlleva—, sino un nuevo capítulo. Pero uno que, como viene siendo habitual en la maison, se erige sobre las huellas del pasado.

Empezando por el salón Belle Vivier, que cumple seis décadas sin bajarse de su podio de superventas y vuelve a ser el eje de la colección de primavera-verano 2026. Diseñado en 1965 para la línea Mondrian de Saint Laurent y convertido en éxito catódico por Catherine Deneuve en Belle de Jour, “lo cambió todo: la moda y Roger Vivier”, dice Felloni.

En 60 años ha pasado por innumerables interacciones —la última, parte de la nueva colección, en color block, bordadas y con paillettes— sin perder su identidad. Que es, a fin de cuentas, la característica inequívoca de un icono.

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4. Conexión personal

Se reconoce a su creadora a golpe de vista. Los diseños de Sybilla siempre tienen la caída perfecta, el resultado de años trabajando los patrones en torno al cuerpo y la influencia de una manera oriental de entender el corte y los tejidos, fruto de la colaboración que desde hace tres décadas y media mantiene con el grupo japonés Itokin.

El color es otro sello distintivo: hay un uso meditado en sus juegos cromáticos. Desdibujan los límites entre moda y arte. Maneja la gama cromática como una pintora y las formas como una escultora. Al fin y al cabo, pudo dedicarse a ello, pero quiso ser diseñadora para “hacer cosas útiles, para el día a día”.

De ese binomio volumétrico y tonal hace alarde su última colección. Llamarla Fuego es un manifiesto. Su última entrega encapsula la búsqueda constante de la prenda perfecta. Una que, ante todo, desoiga los preceptos volátiles de las tendencias, como siempre ha hecho la neoyorquina.

Que también sea versátil y pragmática, hecha con textiles nobles y urdida para crear una conexión alquímica con su dueña. El tipo de prenda de la que una nunca se desprende. Lujo auténtico.

Sybilla
Foto cuatro del listado Top100 Lujos de la categoria moda
Foto cinco del listado Top100 Lujos de la categoria moda
Rimowa

5. Ampliar horizontes

Empezaron haciendo baúles de viaje allá por 1898 en Colonia, Alemania. Entonces, eran de cuero y madera, como dictaba la tradición. No fue hasta 1937 cuando, en Rimowa, desoyendo la costumbre y buscando llevar el matrimonio de pragmatismo y diseño a un nuevo nivel, introdujeron el iconográfico aluminio que hoy hace inconfundibles sus maletas.

Fue un antes y un después: aquel material tan insólito resultó ser ligero, resistente y, además, estético. Habían forjado su identidad visual más emblemática. Cuando lanzaron una remesa de bolsos, en 2024, ya se habían perfilado como una firma disruptiva. Su Original Bag, moldeado a escala como sus famosos equipajes rígidos, se agotaron en tiempo récord.

Para su nueva incursión en el mundo del accesorio, y la que marca su primera línea completa de estos complementos, han querido mirar a aquellos primigenios baúles de sus orígenes: de nombre Groove, la colección mantiene sus características ranuras, pero las reinterpreta en piel. Una extensión orgánica de la premisa grabada en su ADN: conjugar forma y función, sin dejar de moverse con el pulso de los tiempos.

6. Valor refugio

Retratos de Diana Vreeland, Maria Callas, Carolyn Bessette Kennedy, Jackie O y Edith Bouvier Beale. Pocas veces un moodboard fue tan declaratorio. La última entrega de la colección Max Mara Atelier se inspira en las mujeres que fueron y siguen siendo referente de estilo por su rebeldía sutil.

Se trata de una línea paralela que la enseña lanzó en 2009 de mano de Laura Lusuardi, coordinadora del grupo, para llevar el abrigo a otro nivel, conjugando la tradición sartorial con la investigación y el desarrollo a través de la pieza que desde su fundación es el pilar fundamental sobre el que se levanta la casa. La idea, explican desde los talleres, era materializar su personalidad en cada una de las 22 piezas.

Con especial hincapié en el modelo Prosit: una silueta cocoon cuya elaboración exige total control de las técnicas de alta costura; un tejido de doble lana mohair con acabado de pelo largo cuyo tratamiento es testigo del expertise textil de los italianos; y un primer botón joya que sirve tanto de signo distintivo como de metáfora. No hablamos de un abrigo cualquiera.

Foto seis del listado Top100 Lujos de la categoria moda
Max Mara
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Foto ocho del listado Top100 Lujos de la categoria moda

Schiaparelli

7. París, Texas

Se les tiende a relegar a la parte utilitaria del vestidor. Pero de un tiempo a esta parte, el cinturón ha declinado ceñirse únicamente a su faceta pragmática —la de asegurar talles— y explayarse en la ornamental. Llevarlos en ristra —belt stacking, lo llaman— es en sí una declaración de intenciones. Bienvenidos a la bonanza de este accesorio.

Una apuesta por el maximalismo —en número, en tamaño, en estilo— de la que Schiaparelli ha cogido las riendas. Y el juego de palabras es intencionado porque su propuesta tiene claros tintes western: las hebillas sobredimensionadas de cowboy se decoran con los códigos de la maison —la cerradura, el ojo, la langosta—. Al fin y al cabo, Daniel Roseberry, su director creativo desde 2019, es texano.

Esta reinvención que ha desembocado en algo decorativo que bebe del trampantojo que tanto le gustaba a la fundadora de la firma, Elsa Schiaparelli, la hizo en la costura de 2024 con un corsé hecho de cinturones y ha vuelto a ello en la colección de este otoño-invierno poniendo el susodicho accesorio en ristras de tres y hasta cuatro.

No se trataba solo de definir la silueta, sino de un punto de vista: es una manera de llevar lo familiar a lo surreal. Hacerlo único. De ahí el nombre de la colección: Estrella Solitaria. Un guiño a Texas y a la mujer.

Foto nueve del listado Top100 Lujos de la categoria moda
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Celine

8. Bagaje cultural

Era el año 2011. Adele lanzaba su disco 21. La última entrega de Harry Potter llagaba a los cines. El príncipe Guillermo y Kate Middleton se daban el “sí, quiero”. Y la campaña de Céline (aún con tilde) protagonizada por Daria Webowy, Stella Tennant, un monopatín y el nuevo bolso de la firma desencadenaba la fiebre. Inspirado en los baúles originales de la maison, el Luggage, obra de Phoebe Philo, se coronó como el primer it bag de la casa francesa.

Sin logos ni monogramas cruzando su anatomía, sólo con saber hacer, líneas puras y una silueta que jugaba entre lo retro y lo futurista —un indicio adelantado de lo que luego el marketing empaquetó como lujo silencioso— fue desde su debut un éxito rotundo: la lista de espera llegaba a los tres meses.

Que el nuevo director creativo, Michael Rider, lo haya recuperado en su primera entrega para la firma se ha leído como un homenaje al legado y a los 10 años que pasó con Philo en Celine —antes de irse a Polo Ralph Lauren y volver siete años después—.

Con el epíteto New delante, una silueta más elongada y una versión con la cremallera convexa a la que ha apodado Smile, la reinterpretación de este superventas es una declaración. “Siempre me ha gustado la idea de la ropa que perdura, que se convierte en parte de la vida de quien la lleva, que puede capturar un momento en el tiempo pero que también habla de años y años de gestos, ocasiones y cambios”, escribía Rider en las notas de su debut.

Foto once del listado Top100 Lujos de la categoria moda
arch4

9. Sensible al tacto

Quién se hubiera atrevido a pronosticar que aquellos jerséis de rombos asociados a profesores de literatura, golfistas de domingo o niños bien visitando a su abuela en la campiña inglesa serían el nuevo fetiche del lujo contemporáneo.

Pero la moda, como siempre, tiene un talento innato para convertir lo pasado en deseable. Avisados quedan. El estilo preppy ha vuelto, sí, pero con un aire más pulido, más consciente y —admitámoslo— infinitamente más caro.

En esta nueva era del lujo silencioso, este dibujo se despoja de su rigidez colegial y se viste con materiales exquisitos. Aquí entra en escena arch4, la firma londinense fundada en 2017 que ha hecho del cashmere una declaración de elegancia tranquila. Su reinterpretación de este clásico no busca deslumbrar, sino seducir con el tacto: suave, ligero, perfecto. Es el tipo de prenda que no grita tendencia, sino que se limita a susurrar con una seguridad inalterable.

Su secreto está en el material. arch4 trabaja con cashmere certificado por el Global Organic Textile Standard (GOTS), el sello más prestigioso en sostenibilidad de este ámbito. Esto significa que cada hilo proviene de fibras orgánicas tratadas sin químicos, elaboradas en condiciones laborales justas y con un respeto absoluto por el medio ambiente. En tiempos en los que el lujo se mide tanto por la calidad como por la conciencia, ellos hilan ambas.

Foto doce del listado Top100 Lujos de la categoria moda
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Saint Laurent

10. Presente perfecto

El armario de este invierno tiene una protagonista indiscutible: la cazadora de cuero en su versión oversize y corte bomber. Detalles importantes para que no haya confusiones.

Lo que empezó como un guiño nostálgico a los años 90, consagrada sobre la pasarela por Anthony Vaccarello para su colección de Saint Laurent, se ha convertido en una declaración de estilo que combina actitud, funcionalidad y lujo. Bella Hadid, Elsa Hosk, Charli XCX o Hailey Bieber —que la ha paseado por todos los rincones de Nueva York en lo que va de temporada— han sido sus mejores embajadoras.

Pero si hay alguien que la ha convertido en todo un referente hasta elevarla a los altares estilísticos esa ha sido Kate Moss. La de Croydon, protagonista asidua de las campañas de la casa, posaba en esta ocasión para el objetivo de Mert Alas y con el Château Marmont como escenario de fondo conjuntando la bomber de cuero negro con un top lencero de encaje y una falda de volantes asimétrica.

Una pieza cargada de impacto visual y estructura arquitectónica, la dosis exacta de irreverencia y un toque práctico, poderoso y siempre cool.

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