Samantha Vallejo-Nágera y su hija, juntas por el Día de la Madre: “Cloe es una versión mejorada de mí, estudiosa y muy camaleónica”
La reconocida empresaria y su primogénita se sinceran sobre su vida familiar, las pasiones que comparten y sus respectivos caminos profesionales.
“Siempre he querido ser madre. Toda la vida”. esta frase que Samantha Vallejo-Nágera pronuncia con la emoción dibujada en su rostro tiñe de ternura la que es, sin duda, una de sus entrevistas más especiales. La primera que concede junto a su hija a Magas para celebrar precisamente este 3 de mayo, día en que se honra la maternidad.
Ella, mujer mediática donde las haya con más de tres décadas de trayectoria, está más que acostumbrada a los focos. No así Cloe, de 23 años, que debuta ante las cámaras y el micrófono con una naturalidad heredada para darse a conocer y, de paso, hablar del lado más íntimo de la chef y empresaria.
“Me llamo Cloe. Soy bastante versátil, porque creo que me mezclo bien en varios ambientes y me amoldo a ellos”, se presenta. “Vamos, que es camaleónica”, añade Samantha a modo aclaratorio.
Ha estudiado hostelería en Suiza, en la prestigiosa EHL Hospitality Business School, pero lo suyo no es meterse entre fogones, sino llevar toda la parte de gestión y dirección. Así lo cuenta su madre: “Ha estudiado para ser directora de hotel, para trabajar en el lujo. De allí salen muy preparados”.
Independiente y con ganas de aprender y comerse el mundo, Cloe trabaja actualmente en una empresa de producción de eventos: “Hacemos muchas cosas diferentes. Yo soy un poco el bebé de la oficina, pero es guay, porque todo el mundo está dispuesto a ayudar y a enseñar”.
Quizá por verla demasiado modesta, Samantha interviene y destaca sus valores. “Tiene una formación increíble y es trilingüe. Lo suyo son los números, algo que a mí no se me ha dado bien nunca. Es mi versión mejorada: estudiosa y mucho más responsable. Somos muy parecidas de carácter, de risas, de pasarlo bien, disfrutonas, activas…”.
Aunque por el momento la joven no forma parte del equipo del catering de su madre, su labor la conecta directamente con el negocio familiar. “Esa empresa de eventos me contrata a mí, con lo cual mi hija nos llama y solicita nuestros servicios. Me hace gracia que algunos de mis empleados, que la han visto nacer, de repente hablen con ella de trabajo”, explica la chef.
Además, deja muy claro que es pronto para hablar de relevo: “Yo todavía estoy muy viva y creo que Cloe tiene mucho que aprender y debe seguir formándose. Si luego quiere unirse… Pero ahora le viene bien volar”. Eso no es sinónimo de que no esté presente en Pedraza para ayudar en la empresa cuando se necesite.
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Ser la versión mejorada de una mujer como Samantha Vallejo-Nágera ya es decir mucho. Pero… ¿cómo se define Cloe Aznar en su perfil más profesional?
“Tengo muchas ideas y me gusta explorarlas. También me considero muy perfeccionista y bastante específica en relación a con quién me gusta trabajar y con quién no. Porque si voy a hacer algo, ha de estar bien hecho. Cuidar los detalles logra que algo pase de ser bueno a ser excelente. Mi madre en eso es bastante parecida”, confiesa.
Queda claro de quién ha heredado esa exigencia… Tiene en casa un buen ejemplo a seguir. Samantha Vallejo-Nágera habla con total naturalidad de su ‘pequeño’ imperio y recuerda con cariño sus comienzos.
“Empecé hace 35 años con mi caja de sartenes, mis cuchillos y mi tabla de madera… Hacía la compra en el súper, iba a casa de los clientes y preparaba cena para ocho o diez personas. De ahí a lo que tengo ahora, con 60 empleados, un restaurante, un hotel, un catering, sitios de bodas… Al final todo es una evolución, pero lo importante para mí es disfrutar cada día, no querer pegar el pelotazo y la inmediatez que hay ahora”, reflexiona.
“Mi madre siempre ha estado muy presente. Cuando eres más pequeño no lo entiendes tanto, pero al ir creciendo te das cuenta del esfuerzo que ha hecho por nosotros. Estamos orgullosos”- Cloe Aznar Vallejo-Nágera
La maternidad y la conciliación salen a relucir de la mano de Cloe, que escucha a la chef sin ocultar su orgullo. “¿Qué es lo que más valoras de ella a nivel profesional y personal?”. Esta pregunta abre las puertas para que cuente detalles de su infancia.
“Mi madre es un ejemplo para mí. Tiene su catering, ha estado en MasterChef muchos años y aparte es la que lo gestiona todo en casa. Por lo tanto, son tres trabajos, y si ya añades todo lo que es tema redes sociales y demás, cuatro”, explica.
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La familia es el pilar fundamental de la empresaria y siempre ha encontrado tiempo para compaginarlo con el trabajo, añadiendo horas al día.
“Cuando estaba en MasterChef salía de casa a las 07:15 horas y aún nadie se había levantado. Pero los días que no grababa, era un planazo levantarme y preparar el desayuno para todos”, recuerda.
“Al final, son momentos de calidad para tus hijos. Yo me organizo y tengo a alguien que me ayuda en casa porque en mis horas libres no quiero estar fustigándome y poniendo lavadoras. Lo que hago es ocuparme de ellos”, declara con firmeza.
Cloe asiente: “Recuerdo una época de nuestras vidas donde ella se despertaba superpronto. Salía a trabajar y volvía muy tarde. Pero siempre ha estado muy presente y le ha dado mucha importancia a su tiempo con nosotros”.
“Cuando eres más pequeño no lo entiendes tanto, pero al ir creciendo te das cuenta del esfuerzo que ha hecho por nosotros. Para mis hermanos y para mí es algo de lo que estar orgullosos”, confiesa.
Y los ojos se le llenan de lágrimas a Samantha Vallejo-Nágera… No duda en afirmar que siempre quiso ser madre y que ya con 20 años — sin tener hijos ni siquiera— ya les compraba ropa: “A mí lo que se me da realmente bien, mejor que cocinar, son los niños. Tengo un imán con ellos”.
No se puede hablar de la familia Vallejo-Nágera sin citar a Patrick, Roscón como le llaman en casa, la persona favorita para todos y también la más mediática. Samantha hace una valiosa labor de divulgación sobre el Síndrome de Down mostrando cómo es su vida con él. También es protagonista de algunos de los posts de Cloe en su Instagram.
“Con Roscón tengo una relación muy especial, le adoro; nos adoramos mutuamente. Pero soy más dura con él que mi madre. Le tengo muy a raya, porque no deja de ser un niño con discapacidad al que a veces se le va la olla y hay que saber cómo controlar esos momentos. Me ha prometido que, como ya tiene 18 años y es una persona adulta, va a dejar de montar pollos”,cuenta, entrerisas.
Mirando al futuro, Cloe confiesa que todos los hermanos quieren ocuparse de él cuando sus padres falten: “Nos peleamos y discutimos por hacerlo, aunque espero que sea dentro de mucho tiempo”.
Tras abandonar MasterChef , el concurso culinario en el que ha estado 13 años, Samantha vive una nueva etapa en la que confiesa estar disfrutando mucho de tener más tiempo para ella y para los suyos… Aunque su energía desbordante hace que encare uno y mil proyectos. Se apunta a un bombardeo, tal y como reconoce.
“He sembrado mucho a lo largo de los años, tanto con mis empresas como en la tele. Al final te conviertes en un personaje público y en un referente para los demás. Ahora hay que recoger los frutos. Hago de todo, doy conferencias, eventos como cocinera y estoy a punto de hacer cosas muy bonitas en la televisión, muy ilusionantes.”, asegura.
Y, por supuesto, madre e hija aprovechan sus respectivos momentos libres para compartir todas aquellas aficiones que las unen. Y… spoiler, no es necesariamente cocinar.
“Nos encanta comer, esa es nuestra guía espiritual. Probar platos nuevos, productos, ir a restaurantes juntas… A Cloe le fascina que le prepare su arroz con coco tailandés y mango”, confiesa Samantha.
“A mí cocinar no se me da mal, pero no es mi cosa favorita del mundo. Me lo pregunta muchísima gente todo el rato. Y no, no soy muy cocinillas”, asegura divertida.
Entre sus intereses están la lectura, la moda, “pero a mi aire”, y el arte, “no como experta, sino para disfrutarlo. Soy una persona muy creativa”.
Cloe asegura que, a diferencia de su madre, no es muy deportista — salvo el pádel de vez en cuando— . Prefiere descubrir Madrid andando.
“Yo todavía estoy muy viva y creo que Cloe tiene mucho que aprender y debe seguir formándose. Si luego quiere venir al catering… Pero ahora le viene bien volar”- Samantha Vallejo-Nágera
“Ahora mismo es mi plan preferido, sobre todo después de cuatro años y medio viviendo en Suiza. Es mi mejor momento y todos los días intento caminar por la ciudad para conocer sus rincones”, revela.
Nada mejor para terminar este encuentro íntimo con el que celebran el Día de la Madre que meter un poco el dedo en la llaga — figuradamente— y saber cuál es la virtud y el defecto que destacarían la una de la otra.
Samantha, directamente, se tapa los oídos para no escuchar mientras su hija reflexiona. “Una virtud es que ella va a darte la mano hasta el fin del mundo, va a estar contigo para lo que necesites. Y un defecto es que es un poco pesada, como todas las madres”, revela.
Es el turno de la chef: “El don de gentes que tiene Cloe, que le da igual estar con los Reyes o con quien sea; se mimetiza con todos. Es camaleónica total. ¿Y defectos? No tiene ninguno”.
La experiencia de posar juntas y someterse a una entrevista a dúo termina con el buen sabor de boca de saber que han construido una unión eterna.
Son madre e hija, dos versiones de una misma fuerza arrolladora que sueña con comerse el mundo. ¿El relevo generacional? Quizá, pero cada una a su manera y con independencia.
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