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Entre el mar Cantábrico y la desembocadura de un río fronterizo aparece una localidad de calles empedradas, fachadas llenas de colores y balcones repletos de flores que parece detenida en el tiempo. Un lugar donde el ambiente marinero sigue muy presente, las murallas medievales continúan rodeando parte del casco antiguo y los pintxos se convierten en un imprescindible.

Pocas localidades del norte de España combinan tan bien historia, gastronomía y mar. Esto es precisamente lo que te espera en Hondarribia, uno de los pueblos más bonitos de Euskadi y uno de los destinos imprescindibles de la costa vasca.

Pasear por sus calles es encontrarse con antiguas casas nobles, plazas adoquinadas y rincones que conservan intacta la esencia del País Vasco más tradicional. De hecho, la mejor forma de descubrir Hondarribia es cruzando la histórica Puerta de Santa María, uno de los antiguos accesos a la ciudad amurallada.

Desde allí comienza la kale Nagusia, la calle principal del casco antiguo y una de las más bonitas del municipio. A ambos lados aparecen casas con entramados de madera, balcones de hierro forjado y edificios históricos.

Muy cerca se encuentra la Plaza del Obispo, rodeada de fachadas tradicionales vascas llenas de color y también la Iglesia de Santa María de la Asunción y del Manzano, levantada entre los siglos XV y XVI sobre parte de la antigua muralla medieval.

Otro de los grandes símbolos del pueblo es la Plaza de Armas, presidida por el imponente Castillo de Carlos V, hoy convertido en parador. Desde este punto también se obtienen algunas de las mejores vistas sobre la bahía de Txingudi.

Murallas medievales y calles con encanto

Gran parte del encanto de Hondarribia está en perderse sin rumbo por las callejuelas del casco antiguo. La ciudad todavía conserva buena parte de sus murallas defensivas, varios baluartes y antiguas puertas de acceso como la de San Nicolás, que aún mantiene su puente levadizo.

Calles como Denda Kalea, San Nikolas o Harategi conservan ese ambiente medieval que convierte el paseo en una experiencia muy especial.

Entre soportales, plazas adoquinadas y fachadas centenarias aparecen pequeños rincones llenos de historia y algunas de las imágenes más bonitas del País Vasco.

El barrio marinero de la Marina

Fuera de la zona amurallada aparece otro de los lugares más emblemáticos de Hondarribia: el Barrio de la Marina.

Aquí las fachadas blancas con contraventanas verdes, rojas o azules crean una de las estampas más reconocibles de la costa vasca.

Hondarribia con sus fachadas coloridas.

Las calles San Pedro y Santiago concentran gran parte del ambiente local y también muchos de los bares y restaurantes más famosos de la localidad.

El antiguo barrio de pescadores conserva todavía ese carácter marinero que define a Hondarribia y se ha convertido en una de las zonas más animadas para pasear y disfrutar de la gastronomía.

Pintxos, pescado y gastronomía vasca

Hondarribia también es uno de los mejores destinos gastronómicos del norte de España.

Muchos viajeros llegan atraídos por sus bares de pintxos, donde destacan especialidades como el txangurro, las anchoas, el bacalao o diferentes propuestas elaboradas con pescado y marisco fresco.

Plaza de Armas, plaza principal de Hondarribia.

En el Barrio de la Marina se concentran algunos de los locales más conocidos, muchos de ellos con terrazas perfectas para disfrutar del ambiente junto al puerto.

A todo esto se suma su gran playa urbana, situada junto al puerto deportivo, un amplio arenal de aguas tranquilas que completa uno de los pueblos con más encanto de toda la costa vasca.