Al terminar 2021, segundo año casi completo con el Covid-19, las perspectivas eran que en 2022 se habría terminado la pandemia. Los niveles de vacunación eran más que aceptables, tal y como recoge el Gráfico 1. A más de un 50% de la población mundial se le había suministrado la pauta completa de las diferentes vacunas. En la Unión Europea ese porcentaje se acercaba al 70% y, en algunos países exitosos, como Portugal o España, se superaba el 80%. En EEUU, que había empezado fuerte en su estrategia de vacunación, la labor de los negacionistas del Covid-19 y de los antivacunas limitó ese éxito y apenas se alcanzó el 60% de la población.

Gráfico 1. Porcentaje de población vacunada con pauta completa al iniciarse 2022 Fuente: Our World in Data

China continuaba con la política de Covid0, que había sido muy exitosa en 2020 y 2021, pues no sólo limitó el número de contagios y de muertes, sino que posibilitó una buena actividad económica en el interior (se mantuvo el cierre frente al exterior) y China ganó peso en el PIB mundial. En buena parte de Asia y América Latina (Chile fue uno de los países más exitosos) también se apostó por una vacunación masiva mientras que África quedaba bastante rezagada, pero con una incidencia de la pandemia muy baja, algo que deberá ser estudiado en el futuro.

Se daban todas las condiciones para "dar carpetazo" a la pandemia en 2022. Y en esto llegó la variante Ómicron y se estropearon todos los planes. La explosión de casos al comienzo de 2022 fue inédita en la pandemia, al alcanzarse el récord de 1,9 millones de contagios en un solo día, más del doble del récord anterior alcanzado en abril de 2021, en lo que fue la 2ª ola mundial. Muchos dijeron que esta explosión de Ómicron iba a ser poco duradera, y que habría una "caída en picado" en pocas semanas, zanjando de una vez por todas la dichosa pandemia, pues, a la "inmunidad inducida" por la vacuna se uniría esta "inmunidad natural" causada por un elevado número de contagios.

En el Gráfico 2 presento el número de nuevos casos al final de 2021, con el inesperado tsunami de Ómicron al acabar el año. El espectacular repunte tendría, según anticipaban muchos, un movimiento simétrico, a la baja, de la misma intensidad en poco tiempo.

Gráfico 2. Nuevos casos de Covid19 en el mundo al acabar 2021 Fuente: Worldometers

Incluso hablaban de que la "experiencia de Sudáfrica", país en el que apareció la variante Ómicron, actuaba como indicador adelantado de lo que ocurriría en el mundo. Todo se lo inventaron. La caída de contagios en dicho país se debió a una estricta política de contención del virus. Lo cierto es que la explosión de Ómicron provocó estragos en buena parte del mundo. Sin ir más lejos, en España, la variante causó 3,6 millones de contagios en enero y otro millón más en febrero.

Esto supone una tercera parte de todos los contagios en el conjunto de la pandemia en apenas dos meses, según los datos oficiales. Y, en lo que se refiere fallecimientos, provocó más de 10.000 muertos en los dos primeros meses del año. Especialmente duro fue el mes de febrero de 2022, con 6.539 fallecimientos, 234 por día, un ritmo no visto desde antes de la llegada de la vacuna.

Pero en todo Occidente se aplicó la máxima de "no dejar que la realidad te estropee un buen plan" y, con la llegada de la primavera se empezó a aplicar la estrategia de "gripalización" de la enfermedad, cuya primera herramienta, en el caso español, fue dejar de publicar los casos de contagios para el conjunto de la población, a partir de abril de 2022, centrándose sólo en los mayores de 60 que hubieran reportado un test positivo, en general cuando se encontraran con síntomas y, en la mayoría de los casos, pagado de su propio bolsillo.

La estrategia se complementaba con un freno en la información de la pandemia y en un menor requerimiento de los tests, que ya no se exigían para prácticamente ninguna actividad, salvo la de viajar al exterior.

El menor número de tests redujo artificialmente las cifras de contagios, y ello alimentaba el "círculo virtuoso" (¿o deberíamos llamarlo "círculo vicioso"?) de menos datos de casos, menos tests, menos presión para controlar la circulación del virus, etc.

Es decir, se optó por dar por terminada la pandemia y hablar en pasado de ella. Cuando Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022, provocando una crisis energética no vista desde los años 70 del siglo pasado, el discurso general, tanto el oficial como el mediático fue que "llegaba una crisis internacional cuando ya estábamos saliendo de la pandemia". Pero, ¿realmente hemos salido de la pandemia en 2022?

La incidencia mundial en 2022

En la Tabla 1 presento el número total de casos registrados oficialmente en el año 2022, y los comparo con los valores de 2021 y 2020, para el conjunto de países y regiones mundiales sobre las que elaboro los informes mensuales recurrentes.

T1 Fuente: Elaboración propia @migsebastiang a partir de Worldometers.org

Lo primero que llama la atención es que 2022, pese a ser "el año en que hablamos en pasado de la pandemia", se registró un número récord de contagios: 377 millones, casi el doble de los registrados en 2021 y más de cuatro veces los de 2020. El aumento del número de casos fue generalizado, pero se cebó especialmente con Europa, excluyendo Rusia y Turquía, que casi triplicó los casos registrados en 2021 y multiplicó por 7 los de 2020. Unas cifras sorprendentes, pues había sido en Europa donde la política de vacunación había sido más exitosa.

Dentro de Europa, en 2022, han destacado Francia, Italia y Alemania, que han multiplicado por 4, por 5 y casi 6, respectivamente, los casos del año anterior. También lo han hecho Portugal, Grecia y Finlandia. En otros países, como el nuestro, el ritmo de contagios aparentemente no ha sido tan brusco, pero ya sabemos de la calidad estadística de nuestra información. La comparación con Portugal, que no ha escondido la realidad de la pandemia, nos puede dar una idea de la verdadera incidencia sufrida por España en este año. Nadie se cree que, al acabar 2022, solamente 13 millones de españoles (la suma de las 3 columnas) hayan sido infectados por la Covid-19 en algún momento de la pandemia.

En algunos países europeos, también sospechosos de poca calidad estadística, como el Reino Unido y Polonia, incluso se han registrado menos casos en 2022 que en el año anterior. Pero ello no es consistente con lo ocurrido en el conjunto del continente. Además, estos países "afortunados" no han sido especialmente eficaces en las campañas de vacunación.

En lo que se refiere al resto del mundo, también detectamos un empeoramiento en EEUU y el conjunto de América Latina, salvo Colombia, que presuntamente los ha reducido de forma notable, con algunos meses sin casos, y Brasil y Argentina, que prácticamente han repetido los contagios del año anterior.

Pese a que América ha registrado más casos en 2022, su explosividad ha sido mucho menor que la europea, exceptuando el caso de México, que ha sido llamativo dentro de la región, al cuadriplicar los casos del año anterior. También llama la atención que, los países que optaron por diferentes versiones de la estrategia de Covid cero en 2020 y parte de 2021, sufrieron en 2022 las consecuencias de levantar dicha estrategia a lo largo de dicho año.

Es el caso de Vietnam, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Japón y, de alguna manera, también Finlandia y Noruega, los países más exitosos de Europa en su política de contención de la pandemia. China, pese a mantener la política de Covid cero, también ha sufrido diversos brotes a lo largo del año, especialmente en la primavera, hasta que dejó bruscamente de aplicarla a finales de años, con consecuencias aún desconocidas por la ausencia de datos oficiales.

No podríamos terminar este balance sin hacer una mención al caso de la India, que ya mencionaba en el informe mensual referido al mes de diciembre. El gigante asiático ha reducido su ritmo de contagios a menos de la mitad. Pero esta evolución, como la de Colombia o el Reino Unido, no se compadece con lo que ha ocurrido en el resto del mundo, y sólo se puede entender desde el punto de vista de la infraestimación de los casos, bien por ausencia de testeo o bien por no trasladar a las cifras oficiales los resultados de dicho testeo.

Como resumen, la incidencia mundial ha sido explosiva en 2022, y no sólo a comienzos del año con la llegada de Ómicron, pues un 30% de los casos se produjo en la segunda parte del año. El aumento ha sido generalizado, salvo algunos países de dudosa calidad estadística. La pregunta es si este aumento en el número de casos con respecto a 2021 se ha traducido en un aumento en el número de muertes o no. La respuesta se encuentra a continuación.

La mortalidad en 2022

En la Tabla 2 presento el número de fallecidos en 2022 y los comparo con los que tuvieron lugar tanto en 2021 como 2020. En el total mundial se ha producido una notable reducción en el número de fallecimientos, la tercera parte de los de 2021 y casi la mitad de 2020. Esto es una buena noticia, que sólo puede ser explicada por el éxito de la vacunación.

Pese a ello, más de 1,2 millones de muertos en un año es una cifra demasiado elevada como para hablar de la pandemia "en pasado". En general ha habido una reducción de la mortalidad en todos los países. La excepción ha sido China, que en 2021 apenas registró 2 fallecimientos, y los países que habían optado por diferentes versiones del modelo Covid cero y que lo abandonaron en 2022. Es el caso de Corea del Sur, Japón, Australia y Nueva Zelanda y, en cierto modo, también de Finlandia y Noruega, dentro de Europa. Pero si en estos países han crecido los fallecimientos ha sido porque fueron especialmente exitosos en 2021 y, pese a un buen ritmo de vacunación, el número de casos ha aumentado en mayor proporción que lo que se ha reducido la letalidad del virus, gracias a la vacuna.

Recordemos que, tal y como explico en el libro "El Virus Interminable": Tasa de mortalidad =  tasa de letalidad  x  incidencia.

Donde la tasa de letalidad es el porcentaje de infectados que fallece y la incidencia es el número de casos (en términos de población). Por tanto, en los países en los que ha habido un aumento en la mortalidad ha sido porque el número de casos se ha multiplicado por más veces que la reducción de la letalidad gracias a la vacuna.

T2 Fuente: Worldometers y elaboración propia @migsebastiang

En lo que se refiere al resto de los países, la mayoría, que han reducido el número de muertes en 2022, el descenso no es uniforme. Por ejemplo, Europa, que en 2020 y 2021 explicaba un 22% del total de muertos mundiales, un porcentaje idéntico en ambos años, en 2022 representa un 30% de dicho total.

Es decir, que a Europa le ha ido relativamente mal en 2022 en lo que se refiere a sus niveles de mortalidad. En el mismo sentido, EEUU, que explicaba un 13% del total de muertos por la pandemia en 2021, sube hasta el 22% en 2022.

Otros países han mejorado su participación en la mortalidad global por la pandemia. Es el caso de Brasil, que, de explicar el 10-12% de los muertos totales en 2020-21, ha pasado a representar apenas un 6%. O la India, del 8-10% del total mundial en 2020-21 a un magro 3% en 2022.

¿Cuál es la explicación para esta heterogeneidad en la evolución relativa del número de fallecimientos? ¿Es por la letalidad? ¿Por el número de casos? La respuesta la tenemos en la tabla a continuación, que mide la tasa de letalidad, es decir, el porcentaje de infectados que finalmente fallece.

La letalidad en 2022

En la Tabla 3 presento las tasas de letalidad (número de fallecidos dividido por número de casos) para los diferentes países en cada uno de los 3 años.

De 2020 a 2021, la letalidad apenas se redujo, dado que la vacuna no se generalizó hasta bien entrado 2021. De cada 100 infectados morían 2,3 en 2020 y 1,7 en 2021. Esa pequeña reducción probablemente se empieza a explicar porque la vacuna empieza a estar a operativa y porque los colectivos más vulnerables se vieron más protegidos, algo que no ocurrió en las primeras oleadas de 2020, cuando no se sabía que la letalidad del virus era incluso superior al 15% para la población de más edad.

T.3 Fuente: Worldometers y elaboración propia @migsebastiang

Sin embargo, a partir de 2022, la letalidad se desploma gracias a la relativa eficacia de las vacunas. En el total mundial se divide por más de 7, desde 2,32 hasta 0,32. En Europa, la eficacia de la vacunación es incluso mayor y la letalidad de divide por más de 8, desde 2,09 hasta 0,25. Por el contrario, en EEUU la letalidad apenas se divide por 3, desde 1,83 a 0,57. Ello no es porque las vacunas sean peores, obviamente, sino porque en EE.UU. la campaña de vacunación fue poco exitosa en relación a los países europeos.

En la Tabla 3 también se recogen otros resultados interesantes. En 2022 la letalidad del virus en España, 0,38%, es el triple de la de países vecinos, como Francia (0,13%) o Alemania (0,16%). ¿Cómo es eso posible si las vacunas son las mismas y el porcentaje de población vacunada en España es incluso más alto? La única explicación posible es que España miente en el número de casos o no los mide apropiadamente.

Si el número de casos fuera más elevado, la tasa de letalidad bajaría. Por ejemplo, Portugal, con un porcentaje de población vacunada muy elevado, como el de España, y con las mismas vacunas, presenta una letalidad en 2022 muy inferior a la española (0,16%). No decir la verdad o manipular los datos acaba siendo contraproducente. No sólo distorsiona la realidad e impide el avance del conocimiento, sino que acaba volviéndose en contra de los países que utilizan una mala praxis estadística. Un ejemplo extremo es Colombia, con una letalidad de 1,03 en 2022, apenas la mitad de la que tenía antes de la vacuna. Esta cifra es imposible, y sólo se explica por una manipulación de los datos de contagios.

La Tabla 3, finalmente, aventura que una combinación del modelo Covid cero inicialmente con una buena campaña de vacunación es la mejor política frente a la Covid cero. Así, las tasas de letalidad de Corea del Sur (0,09%), Vietnam (0,11%) y Japón y Australia (0,14%) se encuentran entre las más bajas del mundo.

Una reflexión que tendrá que ser corroborada cuando se haga el balance final de la pandemia.