Si Brian Acton es multimillonario se debe a que él y su socio, Jan Koum, vendieron a Facebook su empresa WhatsApp por 22.000 millones de dólares. Y tiene claro las consecuencias: “Vendí la privacidad de mis usuarios (...) Hice una elección y transigí. Vivo con ello cada día”

En una entrevista concedida a Forbes, Acton narra una cascada de traiciones por parte de Facebook a los fundadores de WhatsApp sobre qué se supone que iba a ser la plataforma de mensajería. Para escapar de Mark Zuckerberg sin comprometerse a guardar silencio sobre lo que sucedió en realidad, Acton renunció a 850 millones de dólares. Probablemente, uno de los portazos en las narices más caros de la historia.

Acton reconoce que es “un vendido” y explica cómo Facebook incumplió sus promesas de no monetizar WhatsApp con anuncios a través de dos iniciativas. La primera, mostrar anuncios en los “estados” de WhatsApp, un producto surgido para destruir a Snapchat y su concepto de imágenes y vídeos temporales. “La publicidad dirigida me hace infeliz”, afirmó el cofundador del servicio de mensajería.

El otro mecanismo para exprimir a WhatsApp tiene como objetivo dar a las empresas la posibilidad de charlar con usuarios de la plataforma. Una estrategia que ya desarrolla con Messenger para los chatbots y que ha provocado serias desavenencias con la banca por el tipo de datos a los que, supuestamente, iba a poder acceder. 

Engaño a Bruselas

Y no es que Acton no estuviese prevenido. Cuando se estaba cerrando la operación, el fundador de la red de mensajería recibió formación por parte de Facebook para decir a Bruselas lo contrario de lo que iba a hacer la red social. “Me pidieron que dijera que sería realmente difícil integrar o fusionar datos entre ambos sistemas”, señaló a Forbes. Acton dijo lo que le pedían y añadió que ni él ni Koum tenían interés en hacer algo así.

Sin embargo, más tarde se dio cuenta de que era el único despistado y que en Facebook estaban poniendo ya en marcha planes para fusionar los datos y unir cuentas. En 18 meses, un cambio en las condiciones de servicio de WhatsApp dejaban claro que las cuentas estaban ligadas, lo que suponía dejar a Acton por mentiroso.

“Creo que se la jugaron porque pensaban que la UE se habría olvidado porque había pasado mucho tiempo”, afirmó Acton. No hubo suerte. Facebook terminó pagando una multa de 122 millones, pero ya con la operación aprobada.



Acton asegura que Facebook intentó silenciarle. “Como parte del acuerdo propuesto intentaron poner una cláusula de silencio. Fue parte de los motivos por los que se me quitaron las ganas de llegar a un acuerdo con estos tipos”.

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