El tiempo libre y la publicidad han animado a mucha gente a iniciarse en el mundo de las inversiones durante el confinamiento. Algunas plataformas, como eToro, han registrado un aumento superior al 200% en nuevos usuarios que se unieron a la plataforma en los primeros cuatro meses de este año, en comparación con el mismo tramo de 2019. 

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El social trading es una estrategia a la hora de invertir que consiste en copiar las operaciones financieras de expertos. Se trata de una forma de inversión que se ha puesto de moda entre inversores noveles, que ya no necesitan de una formación financiera previa. 

Con este tipo de mecanismos se busca reinventar el mundo de las inversiones. Este se abre a un nuevo perfil de usuario, que ya se sentía atraído por las inversiones, pero que no había dado el paso. Tali Salomon, directora general de eToro para Iberia y Latam, asegura que se logra “romper las barreras de acceso, reduciendo comisiones y acercando los mercados a todo el mundo”. 

Frente a la visión clásica de compraventa de acciones en bolsa, el social trading da un paso hacia nuevas maneras de invertir. Con esto, el usuario ve ampliada sus posibilidades a la hora de operar. Ahora también puede optar a otro tipo de activos, como el famoso bitcoin. De esta forma, el inversor no se limita a las tradicionales inversiones en acciones de bolsa, sino que pasa a operar en mercados mundiales de divisas, criptomonedas y materias primas.

Al tratarse de mercados digitales, estas plataformas buscan blindar sus operaciones para garantizar la seguridad durante todo el proceso con la tecnología blockchain. Con esto se consigue que las transacciones no dependan de intermediarios, como podían ser antes los bancos, pero se garantice la seguridad de la operación. 

¿Cómo funciona el trading social?

Las plataformas actúan como redes sociales, destaca Salomon, en las que el inversor puede “interactuar con personas de todo el mundo y compartir enfoques de inversión”. Así, se reúnen expertos con inversores noveles para aprovechar la “inteligencia colectiva”, algo que no se podría lograr a semejante escala fuera del entorno digital. 

Al compartir estrategias de inversión, estas plataformas adquieren una dimensión de comunidad en la que los mejores inversores comparten su información de manera transparente. El inversor puede comprobar en tiempo real el movimiento de sus activos, mientras que consulta información a través de los usuarios experimentados de la plataforma y copia sus estrategias. 

Para gestionar esto se debe tener una gran capacidad para manejar la presión. Las personas que se dedican al mundo de la inversión profesionalmente están sometidas a unos niveles de tensión bajo los que pueden trabajar de manera óptima.

Sin embargo, cabe destacar que aquellos usuarios que no poseen los suficientes conocimientos se “ven sometidas a una presión superior a la que pueden controlar”, como analiza la psicóloga clínica y experta en coaching ejecutivo y de equipo, Elena Daprá. 

Al tratarse de mercados internacionales, algunas empresas como eToro requieren de un mínimo de 200 dólares para empezar a invertir. Como se opera con una moneda distinta al euro, la plataforma cobra una comisión por la conversión. También aplica un cargo en función de lo que inviertan los usuarios y cuánto depositen en la plataforma. 

La formación financiera

Las plataformas de social trading defienden que el uso de estas redes sirva también como formación financiera para el inversor sin experiencia. Con este objetivo, muchas de ellas habilitan cuentas de simulación que permite a los usuarios “aprender sobre mercados sin arriesgar su patrimonio”, apunta Salomon. Así, el inversor puede entender cómo funcionan los mercados sin poner en peligro su propio dinero. 

Carecer de una formación financiera puede resultar muy perjudicial a la hora de invertir, ya que se percibe la inversión de una manera que “no es realista”, incide Daprá. La psicóloga clínica y experta en coaching ejecutivo y de equipo advierte además sobre los peligros de concebir la inversión “como si fuera un bingo”. 

Por ello, el aprendizaje resulta fundamental, ya que a pesar de que este tipo de estrategias simplifiquen el mundo de la inversión, es importante destacar que cualquier forma de inversión implica asumir una serie de riesgos. Una buena base de finanzas permite al usuario establecer su propio análisis técnico para decidir imitar los movimientos de los expertos con un cierto criterio. 

Los riesgos del social trading 

Como cualquier tipo de inversión, el trading social no es infalible. A pesar de la impactante publicidad, las plataformas no puede garantizar unos beneficios concretos, pues hay muchos factores que influyen. 

Por ejemplo, la estrategia que un bróker experto lleva a cabo y que le otorga una serie de beneficios no garantiza que esa misma estrategia genere la misma rentabilidad si la operación se efectúa unas horas después. La constante volatilidad de los valores impide asegurar unos resultados precisos a pesar de seguir los pasos de usuarios avanzados.

Por otro lado, cabe la posibilidad de que, a pesar de una larga experiencia, el inversor experto se equivoque a la hora de ejecutar una estrategia. Esto supondría que todas las personas que hayan imitado esas operaciones caigan en las mismas pérdidas. En este sentido, depende del usuario decidir a quién le copia la estrategia de inversión. Ante la duda, lo mejor es no seguir los pasos de nadie que no pueda demostrar que gana dinero con sus movimientos. 

En este sentido, es importante librarse de lo que se denominan sesgos cognitivos y heurísticos. Es decir, las tendencias internas a rebajar el peso que la razón o la lógica ocupan a la hora de tomar decisiones en favor de factores externos. 

Un uso compulsivo o reiterado de este tipo de plataformas puede provocar efectos nocivos para el usuario. Poder invertir desde el sofá de casa con un simple clic puede resultar contraproducente para personas que no tienen un buen manejo de las emociones, como apunta la psicóloga clínica: “La sensación del subidón-bajón-subidón es tan fuerte que puede generar una dependencia, porque se busca constantemente ese subidón”. 

El social trading busca abrir el mercado el de las inversiones. Aunque no deba ser visto como una manera de ganar dinero fácil, sí permite acercarse a un mundo que hasta entonces era desconocido para todos aquellos que carecían de formación financiera. No obstante, es importante destacar la importancia de este aprendizaje, que resulta vital para evitar riesgos innecesarios y poder invertir teniendo en cuenta múltiples factores. Además de esto, los analistas recomiendan conocerse a uno mismo para no dejarse llevar por los vaivenes del mercado.