No es ninguna novedad. La banca ha encontrado en los fondos de inversión uno de sus productos ‘fetiche’ para generar ingresos por comisiones frente a la debilidad de márgenes que en los últimos años han impuesto los bajos tipos de interés. Las entidades llevan tiempo desarrollando promociones, campañas publicitarias y una guerra por los traspasos con el objetivo de ‘meter en vena’ este tipo de productos a los clientes que mantienen su dinero parado por completo en cuentas y depósitos bancarios.

En este entorno, el papel del sector a la hora de configurar las estrategias de ahorro de los partícipes españoles ha tomado una nueva dimensión. Según el II Observatorio del Ahorro y la Inversión en España que elabora Bestinver junto al IESE, las entidades financieras han disparado la ‘prescripción’ para la contratación de fondos y de seguros de ahorro entre sus clientes en el último año. En concreto, apenas un 31,8% de los inversores con fondos en cartera declaraban que los habían contratado por consejo de su banco en 2018. Ese porcentaje dio un salto notable en 2019 al situarse en un 45,8%.

El ‘subidón’ contrasta con la caída de aquellos que declaran haber contratado un fondo por decisión propia, que ha pasado del 69% al 55,7% en solo un año. En los datos del informe también resulta llamativa la subida de la contratación por consejo de un familiar o un amigo, al pasar del 8,6% al 12,2% los clientes que contrataron un fondo porque se lo dijo alguien conocido, sin ser un profesional del sector.

SEGUROS Y DEPÓSITOS

Lo mismo ocurre con los seguros de ahorro, que en los últimos años han ido ganando peso en la oferta de la banca como alternativa a los depósitos bancarios. En este sentido, un 43% de los clientes que han contratado este producto en el último año asegura haberlo hecho por recomendación de su entidad, frente al 33% que así lo afirmaba hace un año, cuando la decisión de acudir al banco a solicitar un seguro salía de su propia voluntad.

Lo curioso es que esta tendencia que se observa en los fondos y seguros, no se repite con la misma intensidad en otros productos como la inversión en bonos, en los que el ‘empujoncito’ del banco ya no influye tanto en la decisión final del cliente. Tampoco en planes de pensiones, depósitos o acciones, activos en los que el porcentaje de inversores que acepta contratarlos por recomendación de la propia entidad sube, pero de una forma mucho más moderada que en los fondos y seguros. En concreto, entre 3 y 6 puntos dependiendo del producto. 

Para los expertos, esta tendencia demuestra el interés de los bancos por ‘colocar’ los fondos en el epicentro de su oferta comercializadora. Según queda reflejado en la encuesta, realizada entre inversores con ingresos superiores a los 35.000 euros anuales, las entidades cuentan a su favor con el papel que la oficina física juega a la hora de asesorar al cliente en sus decisiones de ahorro.

Pese al constante cierre de sucursales, estos establecimientos siguen siendo el canal más utilizado para cerrar la contratación de productos financieros, ante la búsqueda de un asesoramiento personalizado que los encuestados aseguran no encontrar en los canales digitales.  

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