El 56,2% de los empleados españoles no cuenta con ningún plan de ahorro o inversión complementario a su pensión pública, según el barómetro de previsión social empresarial publicado por Nationale-Nederlanden. Las razones son varias. El 35% señala que es por falta de planificación, el 27,3% culpa a la carencia de recursos económicos y el 16% considera que aún queda mucho tiempo hasta la jubilación. 

Sin embargo, la incertidumbre sobre la sostenibilidad del sistemas de pensiones hace necesario que se valoren productos financieros que complementen la pensión pública, tal y como señala el informe  ‘Alternativas a la insuficiencia de las pensiones’ del Instituto Santalucía

En el estudio subrayan que existen dos aspectos especialmente relevantes que meterán más presión al sistema público de pensiones: la alta esperanza de vida de los españoles y la llegada a la jubilación de los ‘baby boomers’, la generación más numerosa.  

Mientras que los trabajadores jóvenes tienen cada vez más presente que necesitarán ahorrar ante la posible insuficiencia de su pensión, los ‘baby boomers’ no han sido tan conscientes a lo largo de su vida laboral de que podrían encontrarse con que la prestación que recibirán sea más baja de lo que esperaban

"La presión de la demografía sobre las pensiones públicas obliga a analizar alternativas como la de la hipoteca inversa"

Esto no significa que no hayan ahorrado. Los datos del informe muestran que el ahorro de los españoles está concentrado en activos inmobiliarios. El 71,3% de la riqueza total de las familias españolas estaba en la vivienda en propiedad. “En España hay una importante cantidad de ahorro acumulada en vivienda. Y es importante que los propietarios sepan que esta fuente de ahorro es susceptible de convertirse en liquidez, permitiéndoles alcanzar unos ingresos durante la jubilación más acordes con sus expectativas y necesidades sin perder la propiedad de su casa mientras vivan”, afirma José Manuel Jiménez, director del Instituto Santalucía. 

DISTINTAS VARIANTES

Tradicionalmente, los propietarios de una vivienda han generado ingresos a través del alquiler o la venta del inmueble, prácticas que implican el abandono del hogar por parte del propietario. Sin embargo, las hipotecas inversas y el producto vivienda-pensión (venta con reserva de usufructo) se presentan como alternativas más idóneas, ya que no solo permiten a la persona obtener una renta adicional que compense la pérdida de poder adquisitivo de la pensión, sino que también les permite permanecer y disfrutar de su vivienda durante toda su vida -o bien trasladarse a una alternativa residencial apropiada a sus condiciones de salud y dependencia-.

Las desventajas de los contratos de hipoteca inversa originales fueron la desprotección ante el vencimiento del contrato y la temporalidad de la renta, pero estos han evolucionado hacia nuevos productos, más innovadores, que tratan de resolver esas deficiencias.

En el informe, señalan la importancia de constituir una renta vitalicia como única manera de cubrirse ante la posibilidad de vivir más de lo esperado (riesgo de longevidad o supervivencia). Financiar la jubilación a través de una hipoteca inversa tradicional, con una renta hasta la edad fijada, puede convertirse en un problema para aquellas personas que superen la esperanza de vida, puesto que la renta se acabará y dejará al rentista en una situación incluso más precaria que la inicial, al no contar con su vivienda. Con una renta vitalicia, el consumidor transfiere este riesgo de longevidad a la compañía aseguradora.

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