El bono soberano español a diez años se apunta un nuevo récord histórico. Por primera vez cotiza a una rentabilidad del 0,124%. Ahí se han situado sus mínimos intradía este miércoles a consecuencia de la huida de dinero inversor desde la bolsa hacia la renta fija como refugio ante lo que pueda deparar el último pulso entre China y EEUU. Al cierre de la sesión, la avalancha inversora se ha comedido hasta devolver la rentabilidad al entorno del 0,17%.

La caída en la rentabilidad del bono español, inversamente proporcional al incremento de precio de estos títulos, se adivinaba desde primera hora de la sesión. No obstante, el descenso ha terminado alcanzando cotas tan bajas como nunca antes a media jornada. A pesar de este brusco descenso, la prima de riesgo se mantiene en el entorno de los 75 puntos básicos, ya que los ‘bunds’ alemanes hacen gala de su carácter refugio por excelencia y su rentabilidad cede ya hasta el -0,61%.

Por si fuera poco, se ha logrado un hito más, ya que por primera vez la historria la rentabilidad de los bonos españoles a ocho años ha entrado en terreno negativo: un -0,045%. Hasta este miércoles, la sombra de los tipos negativos se extendía hasta los siete años en el mercado secundario, mientras que en las emisiones del Tesoro Público se había conseguido cobrar a los tenedores de la deuda emitida hasta un plazo de diez años, como ocurrió el pasado 4 de julio con una rentabilidad del -0,08%. Hace solo tres meses se consideraba todo un hito que España fuese capaz de colocar papeles a una década por debajo del 1%.

Este mismo miércoles, Alemania ha colocado una emisión de bonos a cinco años, los conocidos como ‘bobl’, en los que ha conseguido encontrar dueño para papeles por 2.646 millones de euros a una tasa de interés media del -0,79%. En la última subasta de esta referencia, Berlín había conseguido profundizar en tipos negativos hasta el -0,66%. Por si fuera poco, la demanda alcanzó los 3.126 millones, según explicó el Tesoro germano.

La situación se ha extendido a toda Europa, pues hasta Grecia se ha beneficiado de este entorno de regreso a la renta fija en una emisión de letras a tres meses. En sus papeles a más corto plazo, el país mediterráneo ha conseguido colocar 812,5 millones de euros a tipos de solo el 0,095%. Una cota que se queda muy lejos del 0,23% que las arcas públicas helenas tuvieron que asumir en la última subasta de este tramo de deuda: un 0,23% el pasado 10 de julio.

COSA DE BANCOS CENTRALES

Los analistas consultados van más allá de la mera búsqueda de refugio inversor para justificar estas cotizaciones. A tenor de la creciente amenaza de la guerra comercial y la ralentización de la economía global, algunos consideran que ya se está comenzando a descontar un regreso del Banco Central Europeo (BCE) a las compras netas de deuda. Una práctica que se había abandonado a finales del año pasado, desde cuando las compras se limitan a reponer las emisiones que van venciendo en el balance de la institución.

Así se explicaría que en solo una sesión la rentabilidad del bono español, entre otros, haya mermado más de un tercio al pasar del 0,241% del cierre de ayer martes al 0,124% de los mínimos intradía de este miércoles. En lo que va de año, la caída es más que significativa: del 90% a contar desde el 1,422% al que se cerró el año 2018.

Al enérgico retroceso de este miércoles ha contribuido también la iniciativa de tres bancos centrales que han recortado tipos en esta jornada. El primero de ellos ha sido el de Nueva Zelanda, que ha pegado un tijeretazo de 50 puntos básicos a su tasa oficial, lo que ha superado todos los pronósticos del mercado. Asimismo, India ha procedido a la cuarta rebaja consecutiva que ha llevado los tipos del país asiático hasta el 5,4%, mientras que Tailandia también ha seguido la misma estela.

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