¡Sorpresa! Ni las peores previsiones de las casas de análisis se esperaban que la economía de Estados Unidos se contrajera en el primer trimestre del año. Los datos de la Oficina de Análisis Económico del Gobierno (BEA, por sus siglas en inglés) reflejan un descenso del Producto Interior Bruto (PIB) del 0,4%. Una cifra que ha hecho saltar todas las alarmas, ¿recesión al otro lado del Atlántico? 

Aunque todavía es pronto para hacer sonar las alarmas, sí es conveniente mirar despacio cuáles son los motivos. Sobre todo porque si se analiza el dato anualizado (la forma favorita de los estadounidenses de medir el PIB) la caída es del 1,4% frente a un crecimiento del 6,9% del trimestre anterior. 

Desde la BEA aseguran que lo ocurrido durante el primer trimestre del año se debe fundamentalmente a tres factores clave: el aumento de casos de la Covid-19 por la variante ómicron, la disminución de los pagos directos de las ayudas a las familias por parte del Gobierno y un abultado déficit comercial. Todo ello acompañado del aumento de la inflación (que se sitúa ya en el 8,5%, la mayor de las últimas cuatro décadas). 

Cadenas de suministro

Los analistas se fijan, sobre todo, en el déficit comercial. Las importaciones han aumentado mientras que han caído las exportaciones. Esto refleja, explican, las limitaciones de las cadenas de suministro. Por si fuera poco, durante el primer trimestre del año las empresas han reducido el ritmo de aumento de sus inventarios frente a lo ocurrido durante el cierre de 2021 cuando la adquisición de bienes era cada vez mayor para evitar interrupciones. 

Es decir, se trataría de "factores temporales" como ha señalado el economista jefe de PNC Financial Services, Gus Faucher, en una nota recogida por MarketWatch. 

Las previsiones de cara a los próximos trimestres señalan que la economía de Estados Unidos podría crecer un 2,9% en el segundo trimestre y un 2,8% en el tercer trimestre en términos interanuales. Ritmos más modestos que los que se pudieron ver a cierre de 2021, pero mejor que la contracción del primer cuarto del año. 

Los economistas fían sus expectativas a la buena evolución del consumo en Estados Unidos. El gasto del consumidor se incrementó un 2,7%, que se considera una cifra muy sólida. Además, la inversión empresarial creció a ritmos del 9%. 

La FED 

Estas cifras son las que hacen pensar a los analistas internacionales que la economía americana simplemente ha vivido un tropezón. Tanto es así que el consenso cree que la Reserva Federal (FED) no va a cambiar su calendario de subidas de tipos. Es más, muchos de los expertos consultados por Reuters y Bloomberg consideran que Estados Unidos necesitaría encarecer el precio del dinero para evitar una rápida expansión. 

Los principales índices americanos tampoco dieron demasiada importancia al desliz de la economía americana. El Dow Jones cerraba la sesión de este jueves con una subida del 1,85% hasta los 33.916 puntos. El S&P 500 suma un 2,47% hasta los 4.287 enteros mientras que el Nasdaq (en buena parte impulsado por las cuentas de Meta) crecía un 3,06% en los 12.871.