La familia fundadora y accionista mayoritaria de Rovi pasa por caja. Los López-Belmonte han aprovechado los máximos históricos de la compañía en bolsa para encargar a Bestinver, junto con Jefferies, la venta de un 3% de las acciones de la farmacéutica. Con la operación se han embolsado 87,88 millones de euros.

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La transacción se ha comunicado a través de una información privilegiada con el mercado bursátil español ya cerrado a negociación. En concreto, se señalaba que la venta afectaría a un paquete conformado por 1,68 millones de acciones de Rovi. Apenas hora y media después se ha anunciado el cierre de la operación y los detalles de la misma.

Los López-Belmonte han llevado a cabo esta colocación acelerada reservada a inversores institucionales a través de Norbel Inversiones SL, la sociedad a través de la que hasta hoy ejercían el control de un 63,107% del capital de Rovi. Así figuraba en su última actualización de inversión remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en mayo de 2019. Ahora su peso se reduce al 60,1% "aproximadamente", han confirmado los colocadores.

Duplicar en un año

A razón de los 55 euros por acción a los que Rovi ha cerrado este martes, a solo medio euro de sus máximos históricos, el paquete alcanzaba una valoración de 92,51 millones de euros. No obstante la operación se ha saldado con descuento, como es habitual en estas colocaciones. Los López-Belmonte han encontrado dueño a sus acciones con una rebaja del 5% hasta los 52,25 euros por acción, según ha comunicado Bestinver, la gestora del grupo Acciona a la que se ha encomendado la venta.

Después de haber más que duplicado su precio (+124%) en el último año, fundamentalmente al calor de su acuerdo con la estadounidense Moderna para fabricar en España su vacuna contra la Covid-19, los fundadores y gestores de la compañía han hecho algo de caja. En cualquier caso, siguen siendo los accionistas mayoritarios de la compañía en la que también invierten Juan Abelló y la familia Domínguez de Gor, dueños de la textil Mayoral.

La familia fundadora se ha comprometido con las entidades colocadoras a no disponer del resto de su participación durante un plazo de 90 días.