La apuesta delfondo bajista Immersion Capital contra Indra alcanza máximos desde su irrupción en la tecnológica en plena pandemia. El hedge fund ha alcanzado ya un 2,36% del capital social de la cotizada, un porcentaje al que ha llegado tras engordar en hasta seis ocasiones sus posiciones bajistas.

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En términos relativos, el incremento de peso ha sido del 146% desde la posición inicial del 0,96% que Immersion estrenó en junio de este año. Su actual posición bajista equivale a una inversión de 29,6 millones de euros en función de la cotización que hoy por hoy marca Indra.

Sin embargo, el fondo especulativo que capitanea Jim Kandunias no es el único que apuesta en contra de la gráfica de Indra. El 31% de caída que acumula en el año le sigue sabiendo a poco a Fosse Capital Partners, que tiene un 0,7% de la cotizada española tomado en posiciones cortas desde el 5 de diciembre de 2019, es decir, desde hace un año y cinco días.

El resultado de sumar ambas posiciones bajistas de relevancia -que, según los criterios aplicados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), son los que superan el 0,5% del capital- es que un 3,06% de Indra está en sus manos. Una cartera conjunta que equivale a 38,4 millones en función de su actual capitalización bursátil.

A pesar de que estos números hacen de Indra uno de los valores más asediados por los bajistas, el criterio de consenso de los analistas discrepa mucho del que apuntan estos dos hedge funds. Y es que la tecnológica está entre los valores con más recomendaciones de compra y potencial alcista de todo el Ibex 35.

Potencial del 25%

Si bien a estas alturas del año la compañía duplica las pérdidas acumuladas del Ibex 35, este retraso en la remontada hace de la tecnológica una de las apuestas firmes del sector de cara a la recta final del año. Tanto es así que Indra cuenta actualmente con un potencial alcista de consenso del 25%.

Los analistas que vigilan el devenir de su negocio y cotización otorgan a la compañía un precio objetivo de 8,73 euros por acción. Además, un contundente 70% de ellos considera que sus fundamentales justifican la compra de sus depreciados títulos con miras a la revalorización que anticipan. En números redondos, 14 de un total de 20 expertos se decantan por esta opción. Los seis restantes se reparten a partes iguales entre mantener y vender.