Podría parecer ciencia ficción, pero es una realidad. La crisis del coronavirus ha acelerado un escenario en el que las empresas pasan cada vez a una mayor velocidad del mundo físico al virtual y del virtual al móvil, en una tendencia en la que los ganadores del proceso pueden generar grandes rentabilidades a largo plazo. La inversión en conectividad o en sostenibilidad parece casi obligada en las carteras para ganar ahora con las tendencias del futuro.

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Así al menos lo defienden desde distintas gestoras internacionales que Finect reúne desde el lunes en su BIOS 2020 (Best Investment Opportunities Summit) de forma telemática. Jon Guiness, portfolio manager de Fidelity Intenacional. Durante el encuentro, el gestor ha explicado que “la conectividad es cada vez más rápida y barata y su impacto se refleja ya en muchos sectores que pueden generar oportunidades, como los pagos móviles en el financiero, la telemedicina en salud, la venta online en consumo… hay magníficas oportunidades de inversión”, asegura.

El potencial lo evidencian los datos. Según cálculos recopilados por la firma, cinco millones de personas ya tienen acceso a la nube, 4.000 millones a redes sociales, el mismo número que a móviles y plataformas globales como Amazon o Netflix, “capaces de reducir los costes de adquisición de clientes y aumentar los márgenes”.

Empresas ganadoras

“Son empresas ganadoras que siempre van a tener a un cliente fiel”, asegura el gestor que considera, además, que “cuando pensamos en estas tendencias, la mayoría de las categorías solo están empezando esta transición”, insiste.

Para Guiness, la economía digital supone uno de los mayores motores de crecimiento del PIB, haciendo especial hincapié en la aportación de las redes 5G en el futuro más inmediatos. Bajo esta premisa, el gestor divide su estrategia de inversión en 3 pilares fundamentales.

En primer lugar, aparecen los llamados ‘facilitadores’, empresas que fabrican los dispositivo para acceder a las redes, como Apple o Ericsson. EN segundo lugar, los propietarios de esas redes como Telefónica o Cellnex y, por último, los denominados ‘innovadores, que aprovechan la transformación del mundo físico al digital, como Facebook, Alibaba o Google.

La digitalización de la música también ha llamado la atención del gestor, con una clara apuesta por firmas como Spotify o los servicios en este segmento de Apple y Amazon. Del mismo modo, ven oportunidades en el sector del gaming, cuyas previsiones para el corto plazo son espectaculares: “el gaming ya ha dado el salto al móvil y se prevé que el número de jugadores aumente de 2.000 millones en 2019 a 5.000 millones en cinco años, gracias al streaming o su crecimiento en Asia”.

En los últimos meses de pandemia, el fondo que gestiona ha aprovechado las caídas para invertir en otros sectores como el ‘turismo digital’, como Booking.com y Amadeus, a la espera de la recuperación de la industria. “Como otros sectores interesantes, estamos analizando especialmente otros dos, la telemedicina (desde hablar con tu médico por videocomnferencia a que lleves un reloj que te tome el pulso y la tensión) y la educación por Internet”.

De momento, el gestor recuerda que no hay ninguna empresa que haya destacado en esta industria, por lo que su desarrollo a raíz de la pandemia generará un escenario de ganadores y perdedores que supondrá buenas oportunidades de inversión.

Cambio climático

Durante el BIOS 2020 organizado por Finect, que terminará la tarde de este martes con las ponencias de otros cuatro gestores internacionales, las oportunidades que generan otras tendencias como la sostenibilidad o el cambio climático también han quedado patentes. Isabella Hervey-Bathurst cogestora del Schroder ISF Global Climate Change, tiene claro que, en este sentido, se necesitan cambios profundos “más allá de que haya más molinos de viento o plantas solares”.

Según advierte, hasta un 15% de los mercados de renta variable están expuestos a un serio riesgo “con modelos inviables y sectores y empresas que estarán tan regulados que acabarán desapareciendo” por no saber adaptarse a esta tendencia, en la que las energías limpias, los recursos medioambientales como el agua, la huella de carbono o la movilidad sostenible serán fuente de rentabilidad en el futuro.

Según explica Hervey-Bathrust, el impulso para frenar el cambio climático que Gobiernos y empresas han dado en los últimos años se frenó en seco con la crisis del coronavirus. Pero considera que en las últimas semanas se han redoblado los esfuerzos al ser “dos desafíos que se pueden abordar de forma simultanea”.