La aceleración de Tesla en bolsa no deja de sorprender. Subió un 7% en septiembre; un 31% en octubre; un 5% en noviembre; un 27% en diciembre; un 55% en enero; y en lo poco que va de febrero ya suma otro 15%. En este intervalo, ha triplicado su precio y esta semana, la décima consecutiva al alza, ha llegado incluso a acercarse a los 1.000 dólares por acción

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Finalmente, este viernes cerró en los 748 dólares, que conducen a un valor bursátil de 135.000 millones de dólares -123.000 millones de euros-. A finales de agosto apenas valía 40.000 millones. 

Con esta capitalización ya capitaliza más que Ford y General Motors juntas. Y logra el hito de superar a la alemana Volkswagen, hasta hace nada inalcanzable para la empresa cofundada y conducida por el sudafricano Elon Musk

ENTRE DOS EXTREMOS

La sensación, sin embargo, es que sus comparables ya no son otros fabricantes de coches. El mercado, dentro del asombro provocado por una ascensión tan vertical como la de los últimos meses, se debate entre dos extremos. De un lado, la sensación de que se trata de una burbuja de manual. Se concede que, en efecto, la compañía parece dejar atrás las dudas sobre su deuda y sus entregas y que en 2020 podría obtener un beneficio superior a los 1.000 millones de dólares y entregar más de 500.000 vehículos, pero se matiza que esta mejoría no justifica semejante ‘calentón’ en bolsa.

Porque, además, su vertiginosa ascensión se ha visto propulsada por un motivo completamente ajeno a sus fundamentales y su negocio, como ha sido el cierre masivo de posiciones bajistas o cortas sobre la compañía para cortar las fuertes pérdidas que la subida de las cotizaciones han causado a los inversores que las tenían abiertas. A mediados de 2019, las posiciones cortas rondaban el 25% del capital de Tesla. A mediados de enero -último dato disponible- habían menguado hasta el 15%, y en las últimas semanas habrán descendido más a causa del vertical avance del precio. 

De otro lado, la impresión de que su historia suena a conocida. A que otros antes que Tesla ya transitaron por un camino así; el de los pioneros, el de la vanguardia y la anticipación, como en su caso con los coches eléctricos y otros componentes como placas solares y baterías, para convertirse en unos auténticos gigantes. 

Esta segunda versión alimenta una pregunta clave: ¿y si Tesla es la nueva Amazon o Apple? ¿O Alphabet (Google) o Microsoft? Es decir, ¿y si lo que está ocurriendo en Tesla es el primer paso hacia una capitalización de un billón de dólares, como la que ya han alcanzado esas cuatro grandes tecnológicas

EN MENOS DE 10 AÑOS…

Solo con plantearlo parece descabellado. Al fin y al cabo, Tesla ‘solo’ vale ahora 150.000 millones y no superó los 100.000 millones hasta enero. Hasta el billón aún le queda mucho… pero es que ya pasó lo mismo con esos nombres que ahora resuenan a su alrededor

El caso de mayor precocidad es el de Amazon. Su capitalización empezó a moverse por encima de los 100.000 millones de dólares en 2011, de manera puntual, y en 2012, de forma ya más consistente, y seis años después, en 2018, tocó el billón de dólares. Sí, únicamente seis años después. 

Con Tesla, con Elon Musk, todo es así; rápido, extremo. Casi binario. Y el puslo está ya planteado entre los que creen que se trata de una burbuja de libro y quienes considera que se asiste al 'nacimiento' de un nuevo gigante

En el caso de Apple, le costó un poco más. Pero no mucho más. Rebasó los 100.000 millones en 2007 y también en 2018, poco más de una década después, alcanzó el billón de dólares de valor bursátil por primera vez. 

En el caso de Google, actual Alphabet, saltó de los 100.000 millones en 2005 y ha sido ahora, en el arranque de 2020, cuando ha alcanzado el hito del billón. Y Microsoft, que brincó los 100.000 millones en plena burbuja ‘puntocom’ en la segunda mitad de los años 90, tuvo que aguardar hasta 2019 para pasar el umbral del billón. 

Aunque también existen otros precedentes. Los de las compañías, también de perfil tecnológico, que apuntaron alto, muy alto, pero luego, sin dejar ser grandes, no llegaron tan lejos. Como Intel, cuya capitalización pasó de 100.000 millones a 500.000 millones entre 1996 y el año de 2000… y ahora se mueve en los 275.000 millones. O IBM, que entre 1997 y 1999 se disparó de los 100.000 a los 250.000 millones en bolsa, regresó a los 100.000 millones en 2002 y 2008, creció de nuevo hasta los 225.000 millones en 2012 y 2013 y ahora capitaliza 130.000 millones.