Harvard, Yale, Priceton, la Ivi League… no es una película de hermandades americanas. Las grandes universidades estadounidenses han demostrado que invertir con una estrategia muy diversificada sale rentable a largo plazo. En concreto, un inversor habría logrado rentabilidades anualizadas superiores al 10% en la última década siguiendo la estrategia de los diez mayores ‘endowments’ del país, fondos de inversión creados a partir de aportaciones de exalumnos, profesores y afiliados de los gigantes de la educación. 

Esta cifra supone duplicar en el mismo periodo el rendimiento de una cartera tipo formada por un 60% de renta variable estadounidense y un 40% de renta fija, según datos de la firma Frontier Investment. Y aunque los últimos años el crecimiento de estos fondos se ha ralentizado, su estilo de gestión demuestra que la diversificación y tener un objetivo claro de rentabilidad para determinados fines son los mejores aliados para cualquier tipo de inversor. 

Por tamaño, la Universidad de Harvard mantiene la corona de los fondos mejor dotados, acercándose ya a los 40.000 millones de dólares que la institución gestiona a través de su brazo inversor, el Harvard Management Company (HMC). El fondo ganó cerca de un 10% en su último año fiscal (junio 2017- junio 2018), con una cartera muy diversificada en la que la inversión en capital riesgo y en renta variable fue la que más aportó a la rentabilidad total (21% y un 14% respectivamente). Ambas categorías suponen un 47% de una cartera que apuesta firmemente por los activos de riesgo. 

"Los diez mayores 'endowments' del país gestionan 217.740 millones de dólares"

El fondo de Harvard también mantiene un 21% de su patrimonio invertido en hedge funds y un 13% en inmobiliario, con rentabilidades del 6% y del 9% respectivamente en el periodo. El resto de la cartera está compuesto por inversiones en materias primas, bonos y otro tipo de ‘activos reales’, dejando solo un 3% del patrimonio gestionado en efectivo. 

El último ejercicio fiscal no recoge la segunda mitad del año ni las fuertes caídas de los mercados del último trimestre. Por eso, Narv Narvekar, actual director del mayor endowment del mundo (por cierto, procedente del endowment de la Universidad de Columbia), reconocía en su carta anual a los inversores no estar del todo “satisfecho” con los resultados. Sobre todo porque, en muchas ocasiones, los datos de rentabilidad no son suficientes para afrontar todos los gastos de las universidades. 

Según el último estudio anual de la National Association of College and University Business Officers (NACUBO), que engloba a los 802 mayores endowments estadounidenses, la rentabilidad media de estos vehículos se limita al 5,8% en la última década. Como al común de los inversores, esta cifra se queda corta para amortiguar el crecimiento del 7,2% que en ese periodo han registrado, según la firma, los gastos de las universidades. 

YALE, LÍDER DE RENTABILIDAD

Aunque con una dotación menor, el brazo inversor de Yale se ha convertido en el más rentable del último ejercicio fiscal. En concreto, ganó un 12,3% neto de comisiones, incrementando su valor de 27.200 millones de dólares a casi 29.400 millones de dólares. Los gastos que la Universidad ha estimado para este año alcanzan los 1.400 millones de dólares, lo que supone prácticamente un 18% de los beneficios obtenidos en el último ejercicio fiscal (7.600 millones).

En los últimos diez años, su rentabilidad anualizada ha sido del 7,4%. A través del Yale Investments Office, la universidad destina un 26% de su patrimonio a la inversión en estrategias de retorno absoluto. Según su último informe anual, el venture capital ocupa un 18% de su cartera, frente al 15,5% de la inversión en renta variable extranjera y el 9,5% en inmobiliario. En este caso, la bolsa doméstica apenas representa un 3% del total invertido, mientas que la renta fija y el efectivo ocupan un 6,5% de la cartera. 

A pesar de4 esta fulgurante carrera, la Universidad de Texas superó a Yale por patrimonio gestionado, con un total de 30.886 millones de euros. Según indica la institución en su último informe anual, la inversión en renta variable estadounidense supone casi un 11% de la cartera, mientras que los mercados emergentes ocupan un 10%. El peso del capital privado y de los activos reales (en los que la firma incluye materias primas, oro, bonos ligados a la inflación, infraestructura e inmobiliario) representa más de un 20% cada uno sobre el total del patrimonio gestionado. 

Estos tres gigantes ocupan los primeros puestos en la parrilla del ‘dinero educativo’. Pero hay muchos más. Stanford y Princeton completan el ‘Top Five’ con dotaciones de 26.464 millones y 25.900 millones de dólares respectivamente. Entre estos cinco gigantes suman más de 151.000 millones de dólares gestionados, casi un 70% de los 217.740 millones de dólares que gestionan en total los diez primeros fondos del ranking. Según el último informe anual de NACUBO, los 802 colegios y universidades que se incluyen en el estudio manejan cerca de 620.0000 millones de dólares en total.