En su informe correspondiente al tercer trimestre del año, el banco central mexicano también rebajó las perspectivas de la economía para el cierre de 2018 de un intervalo de 2 % a 2,6 % a uno de entre 2 % y 2,4 %.

"Para 2020 se espera una expansión del PIB de entre 2 % y 3 %, lo que corresponde a un escenario inercial base congruente con el potencial de crecimiento que el país ha venido mostrando por varios años", indicó la institución.

Sin embargo, añadió, las previsiones para 2019 y 2020 no consideran el impacto que la materialización de algunos riesgos podría tener sobre el crecimiento de la economía.

"Además, suponen que se mantendrá un compromiso por parte de las autoridades que tienen a su cargo la política económica por preservar un marco macroeconómico sólido en general y finanzas públicas sostenibles en particular", expuso.

Aseguró que existe un "alto grado de incertidumbre alrededor de estas perspectivas, toda vez que se considera que la economía mexicana continuará enfrentando un entorno complejo a lo largo del horizonte de pronóstico".

Entre los factores que inciden directamente en la economía destacó la disminución de la incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial de México con Estados Unidos y Canadá como resultado del anuncio del nuevo acuerdo comercial en Norteamérica.

"No obstante, el proceso no ha concluido, ya que dicho acuerdo todavía tiene que ser ratificado por los congresos de los países involucrados", advirtió.

Señaló que, por otra parte, acontecimientos recientes como el anuncio de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y la preocupación de los mercados por las políticas de la nueva administración, que entrará en funciones el 1 de diciembre, condujeron a varias agencias de calificación a cambiar las perspectivas de la deuda soberana del país de estable a negativa.

Estos factores provocaron una depreciación del peso y a aumentos en las primas por riesgo soberano y en las tasas de interés, especialmente las de mayor plazo.

Según la entidad, en caso de persistir el entorno descrito, de tal manera que las primas de riesgo se mantengan elevadas y las expectativas de inflación de mayor plazo llegaran a verse afectadas, "podrían ser necesarias mayores tasas de interés a lo largo del ciclo económico".

El pasado 15 de noviembre, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió incrementar en un cuarto de punto el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel del 8 %, citando un "importante sesgo al alza" en el balance de riesgos para la inflación. EFECOM

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