Los relojes están en marcha en Fráncfort. Y cuentan hacia atrás. Descuentan el tiempo que queda para que el Banco Central Europeo (BCE) reduzca su programa de compra de activos en el mercado (APP o QE), que desde octubre quedará recortado de 30.000 a 15.000 millones de euros al mes antes de desactivarlo por completo acabe 2018. Descuentan también los meses hasta que la entidad comience a subir los tipos de interés, por ahora con los oficiales en el 0% y los de la facilidad de depósito en el -0,40%, aproximadamente dentro de un año. Y descuentan las reuniones de política monetaria que aún presidirá el italiano Mario Draghi, que afronta ya la recta final de su mandato de ocho años. Contando la de este jueves, a Draghi sólo le restan 10 funciones.

Como el BCE fue tan explícito en sus intenciones en el cónclave monetario de junio, que fue cuando anticipó el recorte del QE a 15.000 millones en octubre y la finalización total de las compras en diciembre y cuando apuntó que no subirá los tipos ¿hasta al menos durante el verano de 2019¿, la atención de este jueves se centrará fundamentalmente en las nuevas previsiones económicas que presentará la institución. Más que nada, por si aportan más pistas para afinar mejor cuándo podría arrancar la subida de los tipos.

Hace tres meses, el BCE preveía un crecimiento del 2,1% en 2018, del 1,9% en 2019 y del 1,7% en 2020. Y también pronosticaba una inflación del 1,7% para 2018, 2019 y 2020, un dato que será el más vigilado por el mercado después de que el IPC de la Eurozona lleve cuatro meses entre el 1,9% y el 2,1%. Es decir, un escenario cada vez más ajustado al objetivo del BCE, consistente en mantener la inflación por debajo, pero cerca, del 2% a medio plazo.

"Las estimaciones de crecimiento no deberían cambiar demasiado dado que las cifras de 2018 y 2019 están en línea con el consenso del mercado", apunta François Rimeu, Responsable de multiactivo y estratega senior de La Française."El entorno económico de la zona euro sigue siendo robusto y sus perspectivas de crecimiento siguen siendo sólidas, lo que debería dar confianza al BCE para poner fin a la expansión cuantitativa este año", señala Franck Dixmier, director global de renta fija de Allianz Global Investors.

INESTABILIDAD EMERGENTE

Junto a estas previsiones, la atención se centrará en cómo valora Draghi los problemas que están atravesando varios países emergentes, como Argentina, Brasil o Turquía, por si en el futuro pueden llegar a alterar los planes del BCE.

El décimo aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, las negociaciones del Brexit, las dudas que genera Italia, las disputas comerciales o las reformas pendientes para completar la Eurozona y la Unión Bancaria figurarán igualmente entre las cuestiones a las que el banquero italiano se enfrentará en la rueda de prensa que ofrecerá a partir de las 14:30 horas. Ah, y puede que aún se cuele otro tema. El de su sucesión, con las quinielas abiertas ya de par en par. Porque cada vez queda menos Draghi en el BCE. Apenas 10 reuniones.