Esta semana, el mayor banco de Japón ha anunciado que lanzará a lo largo de 2018 su propia criptomoneda similar al bitcóin, después de la puesta en marcha de "petro" en Venezuela y de que este mes empresas como Kodak hayan comunicado que contarán con sus monedas digitales particulares.

La entidad nipona Mitsubishi UFJ Financial Group (MUFG), la cuarta más grande del mundo, quiere poner en circulación a partir de abril su divisa para realizar pagos, que aspira a que se use en seguros y otros servicios.

Este es el primer banco de escala global en emitir su moneda virtual y en abrir su propia casa de cambio, en un país, Japón, que está a la vanguardia en la regulación de este mercado al reconocer estas divisas como forma de pago legal.

Por otro lado, este enero en Venezuela el gobierno ha anunciado la emisión de 100 millones de "petros", la nueva criptomoneda estatal, que tendrá el valor del barril de petróleo nacional (sobre los 60 dólares actualmente) y servirá para realizar transacciones financieras sobre esta materia prima.

Este activo, creado para "avanzar en materia de soberanía monetaria", presenta la novedad de estar respaldada también por las reservas de oro del país, y Portugal ya ha adelantado que está estudiando la posibilidad de invertir en petros.

En este contexto, otros Estados han tomado el camino contrario para frenar la expansión del bitcóin y el resto de divisas virtuales, como China, que entre otras medidas ha ordenado a sus bancos el cese de actividades relacionadas con ellas, o Corea del Sur, que estudia restricciones, lo que ha influido en su cotización.

Sin embargo, el impulso recibido desde diciembre al ser aceptadas por vez primera en dos mercados de futuros de EE.UU., tras lo que el índice bursátil Nasdaq anunció que hará lo mismo este año, ha contribuido a mantener el interés en su regularización, ya que también en Singapur se pretende equiparar la criptoeconomía con las actividades financieras ordinarias.

Esto se practica desde antes, asimismo, en Suiza, que cuenta con instituciones que ya las aceptan, como el municipio de Zug, conocido como el Silicon Valley de las criptomonedas, donde se promueve que las compañías emergentes operen e innoven en este sector.

Desde Europa, esta idea se ha expandido incluso hasta Asia central, donde Kazajistán ha informado de la creación de un "criptovalle" en el que se desarrollará un centro de negocios financieros con condiciones fiscales especiales dedicado a este medio digital de intercambios.

Y, en el mismo sentido, cada vez más empresas apuestan por diseñar sus propias divisas digitales, entre las que destaca la multinacional de fotografía Kodak, que este enero ha comunicado que utilizará la tecnología "blockchain" o de cadena de bloques, base de la mayoría de las criptomonedas, para establecer una plataforma de intercambio de derechos de propiedad de imágenes con el "kodakcoin".

A raíz de ese anuncio, la firma, con más de un siglo de vida, cerró ese día con un alza del 119 % en la valoración de sus acciones.

En España, la primera empresa en unirse a este mundo ha sido la catalana Home Meal, propiedad de la cadena de restaurantes Nostrum, que recientemente ha afirmado que pondrá en circulación su propia moneda virtual para financiar su crecimiento por Europa.

La franquicia, tras analizar diferentes alternativas, ha decidido apostar por este mercado con los "meal tokens", con los que emitirá una oferta inicial de monedas (ICO, por sus siglas en inglés) por valor de hasta 50 millones de euros, y que será ejecutada a través de Suiza, donde el regulador bursátil cuenta con una guía para este tipo de operaciones.

Todas estas divisas se encaminan a sustituir el dinero físico en determinados procesos, y se suman así a las cerca de 1.400 criptomonedas distintas existentes, de las cuales solo siete cuentan con una capitalización de más de 10.000 millones de dólares, con bitcóin y ethereum al frente.

 

- LAS EMPRESAS CATALANAS, PIONERAS EN EL USO DE LAS CRIPTOMONEDAS