En concreto, una transacción de 'bitcoin' en la actualidad consume alrededor de 100 kilovatios hora (KWh), el equivalente a una bombilla tradicional encendida durante unos tres meses o a realizar el recorrido entre Madrid y Gijón con la batería del último Tesla, según los datos del comparador de tarifas eléctricas.

Este consumo energético de una transacción con la criptomoneda es 500 veces superior al de realizar una operación de pago con tarjeta de crédito.

Así, al ritmo actual, "el 'bitcoin' no es viable, ni para un uso a gran escala ni para una generalización de su uso en las transacciones", señala el codirector de Selectra, Gonzalo Lahera, quien considera que existen algunas soluciones para reducir este consumo, pero "podría cuestionar la filosofía de bitcoin', por lo que tampoco resolvería el problema por completo.

De esta manera, el estudio considera que el consumo energético de las transacciones de 'bitcoin', de continuar con el ritmo actual, es demasiado elevado para que pueda mantenerse de forma sostenible.

Para estos datos, Selectra ha partido de la premisa de que los mineros de 'bitcoin' trabajan con la máquina más moderna y eficiente del mercado, la S9 Antminer, por lo que "es imposible que este dato sea menor, ya que se ha tomado como referencia los parámetros más eficientes, y aún así el valor obtenido es elevadísimo", añadió Lahera.

Así, teniendo en cuenta que el supuesto de que toda la industria 'bitcoin' usara el aparato más eficiente del mercado no es del todo probable, este consumo energético podría incluso ser bastante superior a los 12,9 TWh

Este consumo energético del 'bitcoin' es tan elevado debido a que la 'minería', el proceso de obtención de la criptomoneda, ha multiplicado sus transacciones con respecto a sus orígenes, lo que ha vuelto el proceso cada vez más complejo.

EL 'BITCOIN'.

El 'bitcoin' es una moneda criptográfica virtual y un sistema de pago 'peer to peer' invertada en 2008 por Satoshi Nakamoto, un programador o grupo de programadores anónimos.

Actualmente, se trata de la moneda criptográfica más importante y está fuera del control de los estados y los bancos centrales; ya que se basa en un principio de horizontalidad, sin un organismo de control que pueda decidir sobre la depreciación o la valoración.