Información facilitada por el blog de Bankia.

Esta ciudad costera situada al norte de Alemania, cerca de la frontera con Dinamarca, se ha convertido en el centro de todas las miradas por contar con billetes de cero euros, emitidos por el estado alemán de Schleswig-Holstein, del que es capital. La iniciativa cuenta con el visto bueno del Banco Central Europeo.

Este tipo de billetes -a la venta por 2,5 euros- pueden resultar de interés para coleccionistas y turistas. Tanto es así que la primera impresión, de 5.000 billetes, se agotó apenas salieron al mercado. Están previstas más impresiones, por lo que si tienes interés por hacerte con uno de ellos puedes solicitarlo en la web turística de Kiel o enviando un email a info@kiel-sailing-city.de.

El billete en cuestión es tan correcto como cualquiera de los que llevas en la cartera: con sello holográfico, relieves, marcas de agua e hilos de seguridad. Una de las caras muestra una composición de varios monumentos emblemáticos europeos como la Puerta de Brandemburgo, la Sagrada Familia, la Torre Eiffel, el Coliseo de Roma... En la otra, el orgullo del puerto de Kiel: el buque escuela Gorch Fock II. El color es de un morado similar al de los billetes de 500 euros.

El empresario precursor

A pesar de que Kiel ha logrado todas las miradas, no es la primera con su propio billete de cero euros. Allá por 2007 se emitieron en La India 25.000 ejemplares de 0 rupias con la efigie de Mahatma Gandhi para luchar contra la corrupción del país.

Además, el francés Richard Faille recibió la aprobación del Banco de Francia y el BCE para lanzar sus billetes turísticos. Lo logró tras garantizar que su producto lo elaboraría un impresor reconocido por sus trabajos en billetes. Tuvo que demostrar que quería y pretendía hacer buenas réplicas de los que son de curso legal, con todas sus medidas de seguridad.

Y así fue como en 2015, Faille lanzó al mercado los billetes souvenir. Su comercialización ha sido progresiva y cada año ha sacado una nueva tirada con nuevas ciudades y monumentos significativos de ellas. Empezó por Francia, pero ya ha pasado las fronteras de Alemania, Mónaco, Austria, Bélgica, Países Bajos, Suiza e incluso España.

La Casa Batlló de Barcelona ha sido objeto de dos tiradas (una en 2016 y otra en este 2017) de estos billetes turísticos que se venden por dos euros pese a que su valor es nulo.