Berlín

Las Bolsas de Fráncfort y Londres decidieron fusionarse hace apenas una semana para crear en Europa un gigante de la compraventa de acciones. Ya lo intentaron sin suerte en 2000 y 2005. Entonces fallaron dos tentativas de unión entre estas dos grandes compañías europeas de las finanzas. ¿A la tercera va la vencida? Tal vez, porque los dos parecen ceder en esta operación presentada como una “unión de iguales”.

Hace apenas una semana que Deutsche Börse y London Stock Exchange emitían un comunicado de diecisiete páginas en el que anunciaban haber cerrado el acuerdo para fusionarse. El texto planteaba la futura aparición del mayor operador del mercado europeo y uno de los más importantes a nivel mundial junto con Intercontinental Exchange (ICE), CME Group y Hong Kong Exchanges & Clearing. Valorada teóricamente en unos 26.000 millones de euros, en la nueva compañía cotizarían algo más de 3.200 compañías. La unión de la bolsa alemana y la de Londres sería capaz de mover hasta 5,2 trillones de activos y de dar empleo a unas 10.000 personas.

Los responsables de la fusión se referían en su escrito a este posible matrimonio como una “una oportunidad para que las dos compañías se refuercen mutuamente” a través de la creación de un “grupo líder de infraestructuras para mercados con sede en Europa”. El fortalecimiento es, de hecho, uno de los principales objetivos que buscan ambas empresas. Fuentes cercanas a las negociaciones de la fusión, en las que ambas compañías precisan el asesoramiento de un total nueve firmas financieras internacionales - incluidas Goldman Sachs, Bank of America, Deutsche Bank y Barclays PLC - dan a entender a El Español que esta operación es un matrimonio de conveniencia.

“Si las dos compañías no tratan de unirse y combinar sus actividades, están amenazadas”

“Si las dos compañías no tratan de unirse y combinar sus actividades”, ambas están “amenazadas por una compañía estadounidense”, aseguran las fuentes consultadas por este periódico. Ante estas declaraciones puede darse por aludidos en Intercontinental Exchange (ICE), empresa con sede en Atlanta (Georgia, EE.UU) y propietaria, entre otras, de la Bolsa de Nueva York.

ICE manifestó a principios de mes que estaba interesada en realizar una propuesta para hacerse con la bolsa de Londres. “No puede haber certezas de que no se hará ninguna oferta”, han indicado desde esta compañía norteamericana. Pero ICE no es la única interesada en London Stock Exchange. El también estadounidense CME Group, afincado en Chicago (Minneapolis) y otro de los grandes proveedores de infraestructura bursátil a nivel mundial, figura entre los observadores interesados en los movimientos de las Bolsas de Londres y Fráncfort.

"Unión entre iguales"

Los responsables de Deutsche Börse y London Stock Exchange, mantienen que ambas partes quieren llevar a cabo “una unión de iguales”. Aún así, según lo acordado, los accionistas de la bolsa alemana serán propietarios de un 54,4% de la nueva empresa y el resto quedará en manos de quienes tienen actualmente participaciones en la bolsa londinense. En vista de este reparto, Carsten Kengeter, el actual CEO de Deutsche Börse, sería el director ejecutivo de la empresa resultante de la fusión. Su homólogo en London Stock Exchange, el francés Xavier Rolet, daría por terminada su etapa en la dirección de empresas bursátiles hasta nuevo aviso.

Según Nils Pratley, el editor financiero del diario británico The Guardian, es una “pequeña consolación” para los accionistas de la bolsa de Londres que en los planes de la fusión figure Donald Brydon como presidente de la nueva compañía. Pratley es de los analistas que ven la unión de Deutsche Börse y London Stock Exchange con cierto reparo, especialmente porque simpatiza con la perspectiva de quienes tienen títulos en la firma británica. Lo cierto es que la bolsa de Londres goza de buena salud. A simple vista no parece precisar de una aliada como Deutsche Börse. Dan buena cuenta de ese estado de forma los 832 millones de euros de ganancias registrados antes de impuestos en 2015.

Dorothea Schäfer, experta en cuestiones financieras del del Instituto Alemán para la Investigación Económica (DIW, por sus siglas alemanas), reconoce a El Español no ve “razones claras para explicar por qué se va realizar la fusión”. “Sólo veo con dificultades el interés económico de esta operación, porque a las dos empresas, cada una por su lado, les está yendo bien”, apunta esta investigadora. En este sentido, Deutsche Börse presentó hace unas semanas beneficios por valor de 665 millones de euros en 2015.

“Veo con dificultades el interés económico de esta operación porque a las dos empresas les está yendo bien”

“Puede que Deutsche Börse esté buscando hacer más negocios o tratando de protegerse contra el Brexit, que todavía hoy es una posibilidad”, sostiene Schäfer, aludiendo a la eventual salida del Reino Unido de la Unión Europea. Los británicos tienen el próximo 23 de junio una cita con las urnas en el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión. Una eventual salida británica del proyecto comunitario “no cambia la lógica del acuerdo, ni lo pone en peligro”, defienden quienes asisten estos días al acercamiento de ambas compañías. En cualquier caso, ya existe un comité que estudia las consecuencias posibles del Brexit sobre este matrimonio bursátil.

La fusión ha que contar, en cualquier caso, con el visto bueno de las autoridades europeas, estadounidenses y rusas. Frente a las primeras, las fuentes cercanas al acuerdo consultadas por este periódico se muestran optimistas. “La combinación de las dos empresas contribuiría a alcanzar el objetivo que tiene la Comisión Europa de crear una Unión de mercados de capitales”, afirman.

Ese objetivo, esencial para relanzar el crecimiento económico en el 'Viejo Continente' a través de la financiación de pequeñas y medianas empresas, se enmarca en el Plan de Inversión de presentado a finales de 2014 por el presidente de la comisión, el luxemburgués Jean-Claude Juncker. Para los inversores, quienes conocen el acuerdo de las dos bolsas apuntan que se pretende crear un “puente de liquidez” entre lo que ahora es Deutsche Börse y London Stock Exchange.

Fráncfort, huérfana de bolsa

Más allá de los posibles beneficios que pueda traer para Europa la fusión de Deutsche Börse y London Stock Exchange, este matrimonio implicará unos ahorros para la nueva compañía estimados ya en 450 millones de euros al año. Sin embargo, la creación de la nueva empresa acarreará los costes propios de la génesis de una nueva entidad con aspiraciones paneuropeas. Éstos se han evaluado en, al menos, 600 millones de euros.

Poder “competir globalmente”, uno de los fines últimos de la creación de una bolsa anglo-germana, según los términos de Kengeter, también tendrá otros costes. Sobre todo para la ciudad de Fráncfort, obligada en buena medida a despedirse de un estatus de centro financiero continental con siglos de tradición. Lo hará en beneficio de Londres. Está previsto que la capital británica sea la sede de la compañía resultante de la fusión de Deutsche Börse y London Stock Exchange. "Si la nueva empresa está afincada en Londres y no en Fráncfort, esto va a ser un problema importante para la ciudad alemana, que seguramente ofrecerá resistencia a estos planes”, concluye Schäfer, la investigadora del DIW.

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