Bruselas

La Comisión Europea ha autorizado este viernes, con condiciones, la compra del grupo multimedia francés Lagardère por su rival Vivendi. El visto bueno de Bruselas está supeditado a la venta por parte de Vivendi de su negocio editorial Editis (que incluye marcas conocidas como Robert Laffont, Nathan, Le Robert y Pocket) y de la revista del corazón Gala, que se publica en Francia.

La decisión del Ejecutivo comunitario se produce tras una investigación en profundidad sobre el impacto de la concentración en la competencia, en la que ha recabado información de todos los actores del mercado, incluyendo autores, editores, vendedores de libros y lectores. 

Vivendi (vía Editis) y Lagardère (con Hachette) son actores de primer orden en el sector de la edición de libros en los países francófonos de la UE. Las dos empresas están activas en toda la cadena de valor del libro, desde la adquisición de los derechos de edición a la comercialización, distribución y venta de libros a las librerías.

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Los dos grupos participan en otras actividades ligadas a los medios, como la prensa o los espectáculos en directo en Francia. Lagardère también está presente en el sector de la radio y Vivendi en la producción audiovisual.

A Bruselas le preocupaba que la fusión, tal y como se le notificó inicialmente, dañara la competencia en el sector de la edición de libros, con efectos negativos para autores, pequeños editores, libreros y consumidores.

Editis y Hachette son número 1 y 2 en la mayor parte de los niveles de la cadena de valor del libro, en la que compiten de forma estrecha. Y apenas existen otros actores creíbles que puedan competir con la entidad resultante de la concentración. 

Además, la fusión habría reducido las opciones y provocado un aumento de precios de las revistas del corazón en Francia, un mercado en el que Paris Match de Lagardère y Gala de Vivendi compiten de forma muy estrecha. 

Para responder a las preocupaciones de Bruselas, Vivendi ha presentado un paquete de medidas correctivas que incluye la venta de su negocio editorial y de la revista Gala. Unas desinversiones que, según el Ejecutivo comunitario, resolverán los problemas de competencia detectados. No obstante, la Comisión tendrá que dar su visto bueno a los compradores de estos activos antes de que la concentración pueda materializarse.