Juan Sanhermelando Sandra Tobar

A principios de semanas, las colas interminables en la zona de control de pasaporte de la terminal T4 del aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid-Barajas dieron la voz de alarma a una situación de la que la patronal aérea (ALA) ya alertaba. Situación de la que no es ajena el resto de aeropuertos españoles y europeos, que estos días sufren una oleada de cancelaciones masivas y huelgas que están colapsando las infraestructuras.

Entre ayer y hoy, los trabajadores del aeropuerto París Charles de Gaulle, el principal de Francia, están de huelga. Lo que supone que un 25% de los vuelos han sido anulados. Air France, la principal aerolínea de este aeródromo, anunció la cancelación de 85 vuelos de corta y media distancia. 

Los sindicatos reclaman mejores condiciones laborales y una subida de sueldo de 300 euros, según recogen algunos medios franceses. Estos estiman que se perdieron 15.000 empleos en dos años en el sector aéreo a causa del Covid-19. 

Y ahora con la reanudación del tráfico aéreo, la autoridad aeroportuaria francesa ADP anunció que había 4.000 puestos vacantes en los aeropuertos de París, pero tenían grandes problemas de contratación. De ahí la presión a la que está sometido el personal. 

En Reino Unido también se está produciendo un caos en sus aeropuertos por falta de personal, aunque en su caso es un efecto del Brexit. El fin de la libre circulación de trabajadores procedentes de la Unión Europea a Reino Unido está agravando la crisis de personal en el sector de la aviación.

Grant Shapps, ministro de Transportes, ha alertado esta semana de que las cancelaciones se seguirán produciendo y ha culpado a las compañías de vender más billetes. De hecho, ya en las vacaciones de Semana Santa había colas de hasta tres horas para pasar los controles en algunos aeropuertos. 

Ámsterdam

El aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol, el segundo más concurrido de toda la UE, vive en una situación de caos desde principios de mayo debido a la escasez de personal y al aumento de viajeros tras la pandemia de Covid-19.

La falta de trabajadores se ha traducido en interminables colas tanto en los mostradores de facturación como en los controles de seguridad o pasaportes. Unas perturbaciones que han conducido a retrasos generalizados e incluso a la cancelación de vuelos, que fue especialmente grave a principios de mayo.

El aeropuerto ha pedido a las compañías que reduzcan el número de vuelos o los redirijan a aeropuertos regionales con menos tráfico. También ha lanzado un plan de reclutamiento de trabajadores y ha alcanzado un acuerdo con los sindicatos para evitar cualquier amenaza de huelga en las próximas semanas.

El pacto se traducirá en una paga extra de 840 euros para el verano. Además, se recomienda a los pasajeros que traigan el mínimo equipaje posible. La entrada a la terminal se limitará a aquellos cuyo avión despegue en las cuatro horas siguientes.

Pese a ello, Schiphol prevé que las largas colas y la situación de caos continúe durante todo el verano, en particular durante el mes de julio y los fines de semana. El aeropuerto de Zaventem en Bruselas vivió un problema similar el pasado domingo debido a una avería en las puertas automáticas de control de pasaportes.

El retraso sólo afectó a los pasajeros que viajan fuera de la zona Schengen y de momento ha sido un caso puntual que no se ha vuelto a repetir.

Aeropuertos españoles

En el caso de España, Iberia y parte del sector aéreo pedían más policías y el Gobierno respondía con un refuerzo de 300 para Barajas y 200 más para el resto. En total 500 efectivos policiales más para cubrir las plazas de cara a este verano que aún no se ha hecho efectiva. 

Iberia llegó a cifrar en cerca de 15.000 los clientes que han perdido su conexión desde el 1 de marzo por problemas en los controles de pasaporte. Unos retrasos de los que ya alertó la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), que pidió que se reforzara la dotación policial en los controles de pasaportes de los aeropuertos con gran tráfico internacional.

El origen de estos problemas en España está en que este es el primer verano con el requisito de controlar los pasaportes para Reino Unido, el principal emisor de turistas de España. 

No obstante, en España los mayores problemas los podría tener el aeropuerto de Barcelona este verano motivados por problemas de congestión aérea. Hay que tener en cuenta que el 80% de las incidencias en el espacio aéreo español se localizan en Francia y Alemania. Es decir, no es un problema de Enaire (que gestiona el tráfico aéreo español), sino de Europa.

La saturación de tráfico este año va más allá. Se espera que esta situación pueda agravarse en los próximos meses en Francia, debido a la reducción de actividad en el centro de control de Reims (Francia) hasta finales de agosto por la implementación de un nuevo sistema de navegación aérea, según alertó hace meses ALA. 

Los problemas se agravarán

Lejos de mejorar, la situación puede ir a peor. El Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI Europe), la asociación que agrupa a los aeropuertos, y la Asociación de Servicios Aeroportuarios (ASA), han avisado de que los problemas se agravarán durante el verano, especialmente en los hubs más grandes.

El 66% de los aeródromos europeos esperan un aumento de los retrasos de vuelos, el 16% prevén más cancelaciones y el 35% consideran que la falta de personal continuará afectando a sus operaciones más allá del verano.

El Consejo Internacional de Aeropuertos destaca que la recuperación del tráfico de pasajeros se ha acelerado de forma drástica y repentina en las últimas semanas. Aunque todavía no ha alcanzado los niveles previos a la pandemia, la afluencia se concentra cada vez más en periodos pico. 

“Operar con este aumento repentino y la concentración del tráfico aéreo ha sido un desafío para los aeropuertos y sus socios operativos, en particular los servicios de asistencia en tierra. Esto ha resultado en un aumento de los retrasos y cancelaciones de vuelos y, en general, en un empeoramiento de la experiencia de los pasajeros en muchos aeropuertos, ya que los procesos clave, como el check-in, el control de seguridad o la entrega de equipaje, implican tiempos de espera más prolongados”, aseguran los responsables de ACI Europa, Olivier Jankovec, y ASA, Fabio Gamba, en un reciente comunicado conjunto.

“Si bien cada aeropuerto es único y el alcance de estas perturbaciones varía significativamente, la principal razón subyacente ha sido la imposibilidad de ampliar la dotación de personal hasta los niveles necesarios para adaptarse al aumento del tráfico de pasajeros”, señala el comunicado.

Esta crisis del personal de asistencia en tierra y de los aeropuertos está debida en primer lugar al impacto de la crisis de la Covid-19, ya que muchos de estos trabajadores fueron despedidos debido al colapso del tráfico aéreo en 2020 y 2021. 

Además, se trata de trabajos que “han estado durante muchos años en el extremo inferior de la escala salarial y también implican trabajar en turnos los 7 días de la semana”. Eso hace difícil atraer a candidatos en un momento en el que el mercado laboral se recupera en toda Europa.

A corto plazo, no existe ninguna solución rápida y fácil. Pero los aeropuertos y los servicios de asistencia en tierra sugieren una serie de medidas para reducir las colas y los retrasos. En primer lugar, autorizaciones de seguridad más rápidas para los trabajadores. Y también que las aerolíneas adapten sus horarios para reducir los picos de tráfico y devuelvan los derechos de vuelo no utilizados.

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