Telefónica ha dado un fuerte impulso a su proyecto de cerrar centrales de cobre empezado en el año 2015 con el objetivo de avanzar en la digitalización y en el compromiso medioambiental.

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Los datos confirmados por Invertia indican que el plan es terminar este 2021 con 1.520 centrales cerradas, tras clausurar 760 en este último año. Esto supone duplicar el ritmo de cierre alcanzado hasta 2020. 

Dicho de otra manera, Telefónica cerrará este 2021 tantas centrales como las clausuradas en los anteriores seis años. Es así como, desde las más de 8.500 centrales de cobre de las que se partía, la red quedará, en el plazo de pocos años, en unas 3.000 centrales solo de fibra.

Hace menos de dos semanas, la compañía ya anunció el cierre de las primeras mil centrales, un plan que no se ha frenado con la irrupción de la pandemia.

El objetivo de este plan de trasformación es completar la cobertura de fibra con una red 100% digital e impulsar que todos los clientes pasen a fibra para así mejorar su experiencia con los servicios, además de consolidar el objetivo medioambiental de Telefónica.

Objetivo medioambiental

El compromiso estratégico de Telefónica es tener emisiones netas cero para el 2025. Para ello, el cierre del cobre supone un ahorro energético de más de 1000 GWh, lo que equivale a 355.000 toneladas de CO2 o plantar seis millones de árboles. 

El ahorro energético y de espacio junto con el reciclaje de componentes y la mejora medioambiental que implica el apagado de tecnologías en desuso permite a Telefónica avanzar en este compromiso.

Desde el inicio de su plan de cierre, Telefónica ha desmontado 65.000 toneladas de cable; ha reciclado 7.140 toneladas de RAEEs (residuo de aparatos eléctricos y electrónicos) y otros elementos; y ha reutilizado más de 128.000 tarjetas en su red.

Además de las ventajas de la velocidad que da la fibra óptica, para Telefónica el cierre de sus centrales de cobre se traducirá también en ahorro de costes, sinergias, racionalización energética y un mayor espacio físico en sus centrales.

De esta manera, una central de fibra da servicio al mismo número de accesos que se atiende desde cuatro centrales de cobre y la tecnología de acceso fibra ocupa solo el 15% del espacio del acceso de cobre.

Cables de cobre

Así, un mazo de cobre de 2.400 pares da servicio a 2.400 clientes frente a un cable de fibra de 256 fibras que da servicio a 16.384 clientes. Además, una central de fibra da servicio al mismo número de accesos que se atiende desde cuatro centrales de cobre.

Los cables de cobre nacieron para transportar las llamadas por voz y, con el paso de las décadas, se reconvirtieron para dar soporte a la señal de ADSL y, por tanto, a las primeras conexiones de internet.

No obstante, cuando las necesidades de velocidad de las conexiones digitales aumentaron, los cables de cobre se hicieron insuficientes para soportar los nuevos equipos. Hicieron un gran esfuerzo, pero no fue suficiente y era irregular. 

La distancia a la central siempre condicionaba la velocidad que podía alcanzarse. De esta manera, cuando finalice el plan todos los clientes de Telefónica solo tendrán fibra óptica, más rápida y que permite más dispositivos conectados sin perder calidad de la señal de internet.